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Obama transmite a Mubarak que la transición debe comenzar "ahora"

El presidente de EE UU expresa su apoyo al pueblo egipcio: "Escuchamos vuestras voces y vuestra voluntad de decidir vuestro destino"

Barack Obama ha pedido esta noche que la transición hacia la democracia en Egipto comience "ahora" y, aunque no se ha pronunciado sobre si Hosni Mubarak debe irse o permanecer en el poder mientras ese proceso se desarrolla, ha apelado al Ejército egipcio para que, como está haciendo hasta el momento, garantice que el cambio se produce de una forma pacífica y ordenada.

El presidente norteamericano camina por una línea muy estrecha. Se enfrenta a un dilema gigantesco entre el respeto a la voluntad del pueblo egipcio, que dice apoyar, y los intereses globales de Estados Unidos, que están decisivamente en juego en esta crisis. Obama hizo verdaderos malabarismos al comparecer, apenas dos horas después de la intervención de Mubarak, para equilibrar esas dos preocupaciones, con una declaración que va un paso más allá de lo que Estados Unidos ha ido hasta ahora pero que quizá es insuficiente para ganar las simpatías de los cientos de miles de personas que se manifiestan en las calles de El Cairo.

El presidente estadounidense, que mantuvo durante el martes varias horas de reuniones con sus asesores para seguir de cerca estos históricos acontecimientos, dijo que había hablado durante media hora con Mubarak y que le había trasladado su criterio de que "la transición tiene que ser verdadera, tiene que ser pacífica y tiene que empezar ahora".

Obama no declaró haberle dicho al presidente egipcio la única palabra que su pueblo parece querer escuchar en las circunstancias actuales: "Vete". Se quedó, en efecto, a milímetros de eso. La manera en la que el presidente norteamericano enfatizó en su declaración la palabra "ahora" deja claro que no va a aceptar tácticas dilatorias ni maniobras que distorsionen las reformas democráticas. Pero, al mismo tiempo, al no rechazar la propuesta de Mubarak de permanecer en el poder hasta las elecciones de septiembre, bendijo indirectamente esa posibilidad.

Obama es consciente del peso de sus palabras de esta noche. Por eso, dentro de su breve comparencia, se dirigió también a los ciudadanos egipcios para transmitirles la simpatía por su causa y el respeto de Estados Unidos a su soberanía. "Escuchamos vuestras voces y vuestra voluntad de decidir vuestro destino", dijo.

Estados Unidos había insistido hasta ahora en que no pensaba intervenir en la evolución de las protestas. Pero el papel norteamericano en ese país y en esa región es demasiado protagonista como para pretender permanecer al margen. Ayer, durante todo el día, distintas fuentes oficiales estadounidenses fueron anticipando lo que Mubarak diría en su discurso cerca de la medianoche, lo que hace evidente que la diplomacia norteamericana ha estado trabajando en las últimas horas en una solución que intenta hacer compatibles los principios que defiende con los intereses que están juego.

Uno de los interlocutores principales de Estados Unidos en esta situación es el Ejército egipcio, que mantiene relaciones muy fluidas y amistosas con el Pentágono. Obama elogió insistentemente la actuación de los militares en estos días de protestas y dejó claro que Washington desea que el Ejército ejecute hasta el final su labor de árbitro y conciliador de una sociedad en la que goza de un gran prestigio.