Análisis:Análisis
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Arden la cruz y la luna

El atentado de hoy en Alejandría, a la salida de una misa de Año Nuevo, redondea simbólicamente la estrategia de Al Qaeda puesta en marcha en 2002 con la publicación del manifiesto de al-Zawahiri Alianzas y rupturas, que establecía a las claras el conmigo o contra mí del yihadismo globalizado.

Los atentados de grupos islamistas contra cristianos tienen una larga tradición en Egipto, cuya minoría copta se halla fuertemente arraigada en el tejido social y económico del país. No ocurre lo mismo en el político, en el que sufren una notoria infrarrepresentación e innegables desigualdades jurídicas. La década de 1980 y los primeros años noventa conocieron fuertes enfrentamientos entre ambas comunidades, y los cristianos fueron objetivo preferente de grupos islamistas radicales autóctonos, como al-Yihad y al-Yamaa al-Islamiya. El cerco policial a los islamistas, el traslado del foco de la actividad yihadista a Afganistán y una política de arrepentimientos bien publicitados hicieron que los altercados confesionales, que siguieron sucediéndose, dejaran de tener la impronta terrorista.

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En la agenda del terrorismo yihadista globalizado la búsqueda del mayor impacto mediático es una prioridad absoluta. Al-Qaeda, en su afán tentacular, busca con éxito nuevos espacios. Si, desde el inicio de sus actividades, las poblaciones arabomusulmanas han sido su principal objetivo, por más que aquí nos fijemos en los atentados en suelo europeo y norteamericano, la manera de percutir dentro y fuera es atentar contra las minorías cristianas. Conjugando la retórica sobre el enemigo externo (los cruzados) con la del enemigo interno (la corrupción moral generalizada de las sociedades arabomusulmanas), Al-Qaeda patenta un nuevo cóctel: los ataques a los cristianos caseros.

En Egipto, a ello se ha venido a sumar el clima de casi insuperable frustración política, cuyo último episodio han sido las fraudulentas elecciones legislativas de noviembre pasado. Los islamistas que buscan una vía de integración democrática en el sistema han visto, una vez más, cómo el régimen se contorsiona para excluirles. Los otros islamistas, los yihadistas, se frotan las manos y estallan sus bombas.

Luz Gómez García es profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.

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21 personas han muerto en un atentado con un coche bomba en la norteña ciudad de Alejandría de Egipto. La explosión tuvo lugar frente a una iglesia, cuando los fieles se reunieron para celebrar el Año Nuevo.AGENCIA ATLAS

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