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Cuba no hará reformas, sino ajustes al socialismo

Fidel Castro no asiste a la apertura de la Asamblea Nacional, que se celebra mientras la necesidad de cambios está en el centro del debate nacional

El Parlamento cubano está reunido en La Habana en momentos de grandes tensiones económicas, con un Fidel Castro recuperado físicamente y con creciente actividad política, y cuando se escuchan cada vez más voces dentro de la isla que reclaman cambios y piden que las transformaciones se hagan cuanto antes.

Castro, que ha aparecido en público ocho veces en las últimas semanas, no ha asistido a la apertura de la Asamblea Nacional, que está siendo presidida por su hermano Raúl, quien lo relevó en el cargo a finales de julio de 2006 debido a una grave enfermedad. Sobre las tan mentadas y esperadas reformas, antes de comenzar el encuentro parlamentario el ministro cubano de Economía, Marino Murillo, aclaró a la prensa extranjera lo que se podía esperar: "No se puede hablar de reformas, estamos estudiando una actualización del modelo económico cubano". Y advirtió: "Está en estudio con mucha calma, porque no tenemos derecho a equivocarnos".

Murillo, uno de los ministros nombrados por Raúl Castro después de acceder a la presidencia, descartó la introducción de reformas de "mercado" y privatizaciones de los medios de producción para hacer frente a la crisis. "Es una actualización del modelo económico cubano, donde van a primar las categorías económicas del socialismo y no el mercado. Seguirá rigiendo la planificación centralizada. No vamos a entregar la propiedad".

Experimentos

Murillo señaló, no obstante, que se extenderá a otros servicios el "experimento" de arrendar taxis, barberías y peluquerías a particulares, que comenzó hace algunos meses en varios municipios con el propósito de estimular los ineficientes servicios estatales.

En estos momentos, las reformas -o mejor dicho, la necesidad de introducirlas cuanto antes- están en el centro del debate nacional. La semana pasada, la revista católica Palabra Nueva -adscrita al arzobispado de La Habana, que encabeza la mediación que ha posibilitado el actual proceso de excarcelación de 52 presos políticos-, pidió eliminar "las restricciones a las libertades individuales y colectivas" y "el exceso de enfermizos controles burocráticos" en la isla. "No hay discurso ni ideología que pueda defender o justificar fórmulas económicas y sociales cuya ineficacia ha sido largamente demostrada e innecesariamente padecida", aseguró el portavoz del arzobispado, Orlando Márquez.