Santos convierte la economía en la prioridad de su mandato

El presidente electo de Colombia anuncia el nombramiento de Juan Carlos Echeverry como ministro de Hacienda de su futuro Gabinete

Apenas un día después de haber ganado las elecciones presidenciales, Juan Manuel Santos anunció el primer nombramiento de su Gabinete: el Ministerio de Hacienda quedará en manos de Juan Carlos Echeverry, jefe de su equipo económico y antiguo colaborador de Santos. Echeverry, de 44 años, doctor en Economía por la Universidad de Nueva York y profesor universitario, fue miembro del equipo que puso en marcha un ajuste fiscal en Colombia en plena crisis financiera, entre 1998 y 2002.

Su inmediato nombramiento confirma que la economía, que se ha convertido en la principal preocupación de los colombianos, será la prioridad del nuevo Gobierno. De hecho, el lema que Santos ha repetido machaconamente en su campaña ha sido "Trabajo, trabajo y más trabajo".

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"Cuando llegó el presidente Uribe, en 2002, Colombia estaba en la UVI, Hoy nos deja un país estabilizado, pero que todavía no ha empezado a correr", comenta a EL PAÍS Juan Carlos Echeverry.

Entre 2002 y 2007, Colombia registró el mayor crecimiento económico de América Latina después de Perú. La recuperación de la seguridad disparó la confianza, y las inversiones extranjeras se duplicaron, hasta alcanzar el 28% del PIB. Uribe sentó las bases de la recuperación, pero el camino por recorrer es largo. La tasa de desempleo (que es del 12%) y la precariedad laboral (que alcanza el 57% de la población activa) lastran la consolidación del mercado interno y ponen en riesgo, incluso, la viabilidad del sistema de pensiones y salud.

De ahí que la "formalización" laboral se haya convertido en la "obsesión" de Santos, economista formado en Harvard y Londres y ex ministro de ministro de Comercio y Hacienda. El presidente electo ha prometido la creación de 2,4 millones de empleos y la incorporación a la economía formal de medio millón de trabajadores precarios. "Esa va a ser nuestra revolución social", comenta Echeverry.

Para combatir la informalidad, el equipo de Santos ha previsto un plan que simplificará el pago de impuestos (una vez al año, en lugar de cada dos meses) e impulsará la formación profesional. "Vamos a empezar con el sector de la hostelería. Durante dos años les ayudaremos a llevar la contabilidad y a entrenar a sus trabajadores. Y después de esta etapa comenzaremos a cobrar los impuestos de forma progresiva. Queremos que sea un proceso gradual, muy negociado".

Otra de los retos será reducir un déficit público que llega al 4,3%. Santos ha anunciado que ampliará la base tributaria sin subir los impuestos. Pero también ha previsto reducir las exenciones y los subsidios las grandes empresas, que no crearon los empleos esperados.

El presidente electo mantendrá los programas sociales puestos en marcha por su antecesor y en el discurso del domingo reiteró su compromiso "con los más pobres". Si bien Colombia ha logrado reducir en diez puntos los niveles de pobreza en los últimos ocho años, todavía un 45% de la población vive en condiciones precarias. "No les fallaré", prometió.

Con su proyecto de unidad nacional Santos pretende, por un lado, incorporar propuestas (y quizás representantes) de otros partidos, y por otro, impulsar "un acuerdo para la prosperidad" con todos los agentes sociales, inspirado, explica Rodrigo Rivera, cercano colaborador del presidente electo, en los Pactos de la Moncloa. Todo hacer prever, pues, un pacto social para la reforma económica y la generación de empleo. El papel que puede desempeñar el nuevo vicepresidente, Angelino Garzón, un antiguo sindicalista curtido en mil negociaciones, resultará decisivo.

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