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El Vaticano advierte a Obama sobre la investigación con embriones

La Santa Sede insiste: "Las células madre no sirven para nada"

La bioética puede convertirse en uno de los primeros frentes de batalla del recién elegido presidente de Estados Unidos; en cuanto lo ha visto venir, el Vaticano ha vuelto a reafirmarse en su posición contraria a la investigación con células madre embrionarias. El mensaje llega a través del cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo para la Salud, que ayer alertó contra una posible derogación de las limitaciones impuestas por el Gobierno de George Bush a los estudios genéticos. La advertencia llega después de que John Podesta, responsable de la transición hasta la toma de posesión del próximo 20 de enero, señalara esta medida como una de las primeras en la agenda de Obama.

El cardenal afirmó este lunes que las células madre embrionarias "no sirven para nada y jamás han originado una curación". Para Barragán, no se trata sólo de objeciones morales, relativas al derecho a la vida y a la dignidad del embrión, sino de que la investigación con células madre embrionarias no ha dado hasta el momento resultados prácticos. El Vaticano apoya, sin embargo, las investigaciones con células madre adultas y del cordón umbilical porque se han revelado "muy positivas".

Durante la presentación de la Conferencia Internacional sobre la Pastoral de la cura de niños enfermos, que se celebra esta semana en Roma, Barragán ha explicado también que la posición de la Iglesia en la relación entre ciencia y fe "no supone ninguna contradicción embre ambas". El principio fundamental es que "lo que construye al hombre es bueno y lo que lo destruye es malo". Siguiendo esta filosofía, ningún hombre puede ser usado como un medio para salvar a otro.

Barragán se ha mostrado además preocupado por el elevado número de muertes en niños recién nacidos. Según sus datos, 4 millones de bebés mueren cada año en los primeros 26 días de vida, "y es necesario hacer todos los esfuerzos y asegurar la máxima asistencia sanitaria y espiritual". El cardenal hacía referencia a la falta de reanimación neonatal en niños con enfermedades graves practicada en algunos países y sobre la que el Vaticano ha reabierto el debate.