Cuatro guatemaltecas hacen huelga de hambre para recuperar a sus bebés robadas

Las madres intentan anular la adopción ilegal de sus hijas

Con la mirada perdida, dos mujeres guatemaltecas adornan una cuna vacía. En los ojos, secos de tanto llorar, se adivina una mezcla de sentimientos que van desde el dolor y la rabia hasta la más absoluta desesperanza. Cansadas de llamar a las puertas de las instituciones gubernamentales encargadas de la protección de la niñez, donde nunca encontraron respuesta, cuatro mujeres han decidido apostar su vida para recuperar a sus bebés, robadas por las mafias de traficantes de niños y dadas en adopción a matrimonios extranjeros.

Para llamar la atención sobre su caso han optado por realizar una huelga de hambre indefinida, frente al antiguo Palacio de Gobierno, en el centro histórico de la capital guatemalteca. "Nuestro objetivo es que estas niñas puedan ser recuperadas", dijo a EL PAÍS Norma Cruz, directora de la fundación humanitaria Sobrevivientes, que coordina el ayuno.

"Hemos llegado a este extremo después de que las madres insistieran, vanamente y durante meses, ante las instituciones del Estado encargadas de la protección de nuestra niñez", explica Cruz, que añade que el ayuno se prolongará hasta que las autoridades tomen medidas concretas para recuperar a estas niñas. De acuerdo con la dirigente humanitaria, desde que se iniciara la huelga de hambre, el 28 de abril, han logrado averiguar que dos de las niñas fueron adoptadas por matrimonios de EE UU y cuentan ya con la nacionalidad estadounidense.

Según Cruz, la larga mano de las mafias, que durante años se han lucrado con la venta de bebés, se hizo evidente después de que un abogado, violando la nueva Ley de Adopciones, entregara a una bebé a sus padres adoptivos. "Sabemos cual es la nueva identidad de la niña y la de sus padres adoptivos, así como su país de destino. Ante ello, hemos interpuesto un arraigo, para impedir que pueda ser sacada de Guatemala", señaló.

Agregó que, en el caso de las niñas que ahora son ciudadanas estadounidenses, se ha demostrado que se falsificó toda la documentación para dotarlas de una identidad falsa. Ahora, las madres esperan que la fiscalía anule los procesos de adopción y sus hijas les sean devueltas.

Nueva legislación

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El 11 de diciembre de 2007, el Congreso aprobó la nueva Ley de Adopciones que, de acuerdo con el Convenio de La Haya, da prioridad al interés superior del niño. Esta ley, que entró en vigor el 31 de diciembre, dificulta los manejos de las mafias, al exigir pruebas de ADN que demuestren la identidad de los niños en adopción. En el ínterin, quedan al menos 2.852 niños en proceso de adopción según la antigua norma y ni siquiera se tiene certeza en cuanto a su número. De acuerdo con Cruz, la cifra podría elevarse a 3.300, "muchos de los cuales han sido sacados del país por la mafia de traficantes de personas, a pesar de que la fiscalía ordenara la paralización de los procesos, ante las evidentes anomalías".

La nueva Ley de Adopciones, jurídicamente intachable, inspira poca confianza entre las organizaciones humanitarias. Al respecto, Cruz argumenta que "el problema es que las mafias están incrustadas en las estructuras del Estado y en el negocio participan altos funcionarios de los tres organismos de poder. Eso no permite que la Ley de Adopciones se implemente como debería". Añade que "falta mucho" para que los matrimonios que tengan interés en adoptar a un niño guatemalteco "lo puedan hacer con la certeza de que se llevarán a un niño que necesita un hogar porque carece del mismo y no a un pequeño que haya sido arrebatado de forma violenta a su familia".

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