Rice urge al Congreso de EE UU a aprobar los TLC con países latinoamericanos

La secretaria de Estado advierte de que un rechazo significaría la "retirada" del continente

La secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, afirmó ayer que el rechazo del Congreso de su país a los tratados de libre comercio (TLC) firmados con Perú, Colombia y Panamá significaría una "retirada" del liderazgo estadounidense en América Latina.

En un discurso ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Rice apeló al "interés nacional" de Estados Unidos para pedir la ratificación de esos acuerdos, y destacó que su rechazo enviaría una señal negativa a todo el continente. "Sería una retirada de nuestra posición de liderazgo y una renuncia a nuestra influencia", dijo Rice a una audiencia que incluía a diplomáticos, funcionarios del Congreso y analistas de política exterior. La secretaria de Estado pidió al Congreso, dominado por los demócratas, que "cumpla las promesas" que EE UU ha hecho a Perú, Colombia y Panamá. "Tengo confianza en que podremos aprobar esos tres acuerdos comerciales", expuso Rice.

El que lo tiene más fácil es el de Perú, después de que el Comité de Finanzas del Senado le diera su visto bueno la semana pasada, pero el futuro de los acuerdos con Colombia y Panamá es más incierto.

Algunos líderes demócratas quieren que el Gobierno del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, demuestre avances en la reducción de los asesinatos de sindicalistas antes de ratificar el tratado. Rice reconoció que esas muertes "nos preocupan mucho", pero resaltó que Uribe ha prometido que no habrá impunidad para ese tipo de crímenes.

Además, citó la posibilidad de que Estados Unidos dé ayuda a Colombia para "acelerar los juicios" y fortalecer la capacidad de la fiscalía. "Podríamos hacerlo con recursos que no salgan del Plan Colombia", dijo Rice, en referencia a la ayuda que su país otorga a la nación suramericana para combatir el narcotráfico.

Sobre Panamá, Rice destacó su importancia como "vía estratégica" por la presencia del canal y su transición a la democracia tras el derrocamiento del general Manuel Antonio Noriega. No se refirió, sin embargo, al principal obstáculo para esa ratificación, la reciente elección como presidente del Parlamento de Panamá de Pedro Miguel González, quien es investigado en EE UU por el asesinato en 1992 del sargento estadounidense Zack Hernández, aunque en 1995 un tribunal de conciencia panameño le absolvió.

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