EE UU propone fijar topes a las emisiones de gases de efecto invernadero antes del fin de 2008

El cambio de parecer del país más contaminante del planeta se produce en vísperas de la cumbre del G-8

Estados Unidos ha propuesto hoy que los quince países que más contaminan se reúnan y establezcan antes de que acabe 2008 un tope para sus emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Alemania, que preside este semestre la UE, quiere a toda costa que los países más industrializados del planeta se comprometan a reducir sus emisiones de dióxido de carbono. El cambio de estrategia de la Casa Blanca, que se oponía hasta hoy al establecimiento de límites para las emisones de CO2, se produce en la recta final de las negociaciones previas a la cumbre del G-8, que se celebrará la semana que viene en Heiligendamm, Alemania, y que tratará de acercar posturas entre la UE y EE UU para la lucha contra el cambio climático.

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El Gobierno estadounidense se había negado hasta ahora a aceptar límites a las emisiones de gases contaminantes, como los marcados por el Protocolo de Kioto, y en cambio aboga por el avance tecnológico como la solución al problema. El plan revelado hoy por el presidente de EE UU, George W. Bush, en la Casa Blanca, en vísperas de la cumbre del G-8, incide en ese segundo aspecto, al proponer la eliminación en los próximos seis meses de las barreras arancelarias que dificultan la difusión de tecnologías "limpias". No obstante, también contempla establecer un tope mundial para reducir las emisiones de CO2 a largo plazo, aunque ese acuerdo no llegaría hasta finales de 2008.

Para preparar dicho acuerdo, la Casa Blanca convocará una reunión en Washington en el último trimestre de 2007 a la que invitará a 14 países que junto con EE UU son responsables del 80% de la contaminación de la atmósfera. En la lista probablemente estarán China, India, Brasil, Australia, Suráfrica, México, Corea del Sur, Rusia y las mayores economías de Europa.

El anuncio de hoy refleja un cambio de parecer de la Casa Blanca, que durante el primer mandato de Bush retiró la firma de EE UU del Protocolo de Kioto y se negó a hablar del calentamiento global. No obstante, en su discurso sobre el Estado de la Unión, en enero, el presidente reconoció por primera vez que el cambio climático era un "desafío serio".

El tema ocupará un lugar central en el encuentro de Heiligendamm ante la insistencia de Alemania, que actualmente preside la Unión Europea. La canciller alemana, Angela Merkel, ha propuesto que los miembros del G-8 (Alemania, Canadá, EE UU, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) se comprometan en su reunión del 6 al 8 de junio a limitar el aumento de la temperatura mundial a dos grados Celsius durante este siglo. Además, también pretende que en 2050 las emisiones de los gases que provocan el calentamiento terrestre sean la mitad que las registradas en 1990. Sin embargo, la Casa Blanca ha rechazado estos compromisos, según se ha filtrado a la prensa, por lo que los negociadores estadounidenses y del resto de países del G-8 intentan acercar posturas para alcanzar, al menos, un acuerdo de mínimos al respecto en la cita de Heiligendamm.

Alemania ya ha manifestado su satisfacción por la iniciativa de Bush. Merkel, la ha calificado como una postura "importante". En cuanto a las formulaciones concretas para Heiligendamm, "todavía debemos trabajar un poco", ha añadido la canciller alemana. En su opinión, es importante que los acuerdos sobre el clima se lleven a cabo según las líneas fijadas por Naciones Unidas, pero ha reconocido que el cambio de la Casa Blanca abre nuevas posibilidades. " Veo que hay un movimiento ", ha señalado Merkel. En ese mismo sentido, el primer ministro británico, Tony Blair, ha asegurado que la propuesta de EE UU constituye "un gran paso adelante".

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