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El presidente de Bolivia abandona la sede del Gobierno tras la mayor manifestación de la crisis

La Paz vive la mayor manifestación desde el comienzo de la crisis en Bolivia .-El líder indígena Evo Morales pide la renuncia de Mesa y el anticipo de elecciones generales

La capital boliviana, La Paz, ha sido este lunes escenario de la mayor manifestación desde el inicio de las protestas en el país, hace tres semanas, en demanda de la nacionalización de los hidrocarburos. El clima de tensión es tal que el presidente, Carlos Mesa, se ha visto obligado a abandonar durante varias horas, y por temor a represalias, el Palacio de Gobierno. La confusión ha hecho que surgan los rumores ante una posible renuncia del presidente.

Mesa ha abandonado la sede presidencia tras los consejos de su equipo de Gobierno y de las fuerzas de seguridad, tras la llegada de una auténtica marea humana hacia la Plaza Murillo, donde también están el Palacio del Congreso y la Cancillería. El entorno presidencial había comenzado a hablar de la renuncia del presidente, Carlos Mesa, aunque su regreso al despacho ha despejado los rumores.

"Situación extremadamente delicada"

Tras la vuelta de Mesa a sus oficinas se ha incrementado el numero de soldados destacados en la Plaza Murillo y en el vecino edificio del Congreso el arzobispo de La Paz, Edmundo Abastoflor, se ha reunido con el líder de los cocaleros y del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, como parte de los esfuerzos de la Iglesia por encontrar una salida pacífica a la crisis.

Mientras tanto, los manifestantes en La Paz han continuado en varios puntos de la ciudad realizando esporádicos bloqueos, en demanda de una Asamblea Constituyente y la nacionalización de los campos de petróleo y gas natural.

El ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Juan Ignacio Siles, ha calificado en EE UU -donde asiste a la cumbre de la OEA (Organización de Estados Americanos) de "extremadamente delicada" la situación en su país, pero ha considerado que no necesita de la mediación de la OEA porque se mantiene el orden constitucional.

Multitudinaria manifestación

Miles de manifestantes han ocupado nuevamente este lunes el centro de La Paz y han cercado la plaza en la que están el Palacio de Gobierno y el Congreso. La concentración ha sido muy superior en número a las registradas en los últimos días, hasta el punto que por primera vez se ha llenado la Plaza San Francisco, que tiene una superficie de más de 20.000 metros cuadrados. Los manifestantes -campesinos, maestros, mineros y estudiantes universitarios, en su mayoría indígenas- han marchado por otras zonas de La Paz, ciudad que se encuentra aislada debido a la huelga que mantiene la localidad aledaña de El Alto. Estas protestas han comenzado ya a generar desabastecimiento de productos básicos en La Paz e impiden el aprovisionamiento de las estaciones de servicio, que han agotado sus reservas de combustible.

El director de Prevención de Conflictos del Ministerio de Gobierno (Interior), Gregorio Lanza, ha pedido a los movilizados y a la ciudadanía "mantener la calma en estos momentos tan difíciles por los que atraviesa el país". A través de la cadenas de televisión estatal, Lanza ha expresado su confianza en que no se van a producir "provocaciones que tengan como consecuencia enfrentamientos" con las fuerzas de seguridad. Pese "al nivel de confrontación que ha habido en estos meses y ahora, estamos manteniendo el respeto a la vida", ha recordado, en referencia al hecho de que no se han registrado víctimas mortales en el conflicto y solo unos cuantos heridos leves.

Con la mediación de la Iglesia

"En otros países con crisis similares, como en Centroamérica, ha habido 50.000 o más muertos. En Perú, sin ir más lejos, cerca de 20.000. En cambio, los bolivianos hemos demostrado que, a pesar de tener criterios dispares, podemos mantenernos en tolerancia y respetar la vida", ha añadido. Mientras tanto, el partido opositor MAS ha pedido la renuncia del presidente, Carlos Mesa, y que se adelanten las elecciones, como única salida a la crisis política. En una rueda de prensa ante sus oficinas del Congreso Nacional, el jefe del MAS, el líder indígena Evo Morales, ha exigido además a los presidentes de las cámaras de Senadores y de Diputados que renuncien a la sucesión constitucional a la que tienen derecho en caso de la dimisión del Jefe de Estado para hacer viable una convocatoria a comicios generales.

Morales ha sostenido que la dimisión de las principales autoridades del Ejecutivo y del Legislativo "es la mejor solución". La exigencia del MAS se produce cuando la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) intenta una mediación para resolver la crisis. El jefe del MAS, que también es dirigente de los campesinos productores de coca, ha indicado al respecto que aún no ha sido convocado por el presidente de la CEB, el cardenal Julio Terrazas, para la ronda de contactos inició el sábado pasado en su sede de la ciudad de Santa Cruz. Los obispos bolivianos aceptaron emprender una labor de mediación a solicitud del presidente Mesa, que la semana pasada dictó un decreto que convoca a la población a votar el 16 de octubre para elegir a los miembros de la Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Magna y también para decidir sobre el régimen autonómico en el país.

La legislatura se inició en agosto de 2002, con la elección de Gonzalo Sánchez de Lozada, como presidente del país, y de Mesa como vicepresidente, para un mandato de cinco años. Mesa accedió a la presidencia tras la dimisión de Sánchez de Lozada, en octubre de 2003, cuando no pudo sofocar una ola de protestas sociales que se opusieron al proyecto oficial de exportar gas natural a Estados Unidos. A pesar de haberse promulgado una nueva ley de hidrocarburos, los sindicatos y sectores izquierdistas de Bolivia insisten en la nacionalización del gas, es decir, la reversión, mediante un decreto presidencial, de las concesiones que el Estado suscribió desde 1996 con 72 empresas petroleras, entre las que se encuentran Repsol YPF, Petrobras, TotalFinaElf y British Gas. Al haber transcurrido menos de tres de legislatura, las elecciones que pide Mesa serían sólo para los cargos de presidente y vicepresidente, pero no para la renovación del Legislativo, en el ojo del huracán del conflicto.