REPRESIÓN EN CUBA

La comunidad internacional, las ONG y la Iglesia condenan la ejecución de los tres cubanos

Estados Unidos condena las ejecuciones y expresa su preocupación por los derechos humanos en la isla

Madrid / La Habana - 12 abr 2003 - 11:52 UTC

La ejecución ayer en Cuba de tres secuestradores de una lancha para huir a EE UU ha consternado a la comunidad internacional, a los familiares, a los los defensores de derechos humanos y a la Iglesia católica en un contexto de tensión provocado por varios secuestros en las últimas semanas y duras condenas contra los disidentes.

Al menos 50 reos esperan su ejecución en cárceles cubanas

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Tres de los 11 secuestradores de un ferry el 2 de abril fueron ejecutados al amanecer, cumpliendo una sentencia impuesta en un juicio sumarísimo por un tribunal de La Habana, que consideró probados "graves delitos de terrorismo". La condena fue ratificada por el Supremo y el Consejo de Estado, el máximo órgano de poder en Cuba, presidido por Fidel Castro.

Al conocer la noticia, EE UU ha mostrado su preocupación y ha recordado que estos presos no tuvieron un juicio justo sino un "procedimiento sumario". Y la organización Human Rights Watch se ha sumado a éstos y otros gobiernos y organizaciones que han condenado la ejecución, que viola "los derechos humanos fundamentales". Por su parte, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba ha condenado con dureza al régimen y ha expresado su "preocupación" por la situación de violencia que se vive en la isla y por las condenas a penas de cárcel contra 75 disidentes. "La violencia no se elimina con la violencia. Es necesario erradicar las causas de la misma, y esto no se logra por la aplicación de la pena de muerte", agrega.

Incidentes entre familiares y vecinos

El disidente Elizardo Sánchez, que encabeza la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), se ha mostrado "profundamente consternado" con las ejecuciones, ha condeado los "procesos sumarísimos" y ha calificado las penas de "totalmente desproporcionadas e injustificadas". En su opinión, "tomando en cuenta las oleadas de represión social de enero y febrero, y de represión política de las últimas semanas, el Gobierno está dispuesto a cerrar aún más el puño de hierro con el que ha gobernado durante décadas".

Además, los familiares de algunos de los condenados han expresado su protesta por lo que consideran un asesinato. Así, Ramona Copello, la madre de Lorenzo Enrique Copello, uno de los ejecutados, considera que "ninguno" merecía morir. "La pena está demasiado exagerada, al comandante [Fidel Castro] se le fue la mano", ha señalado Ramona, que se ha quejado de la rapidez con que transcurrieron los hechos. Y, frente a la vivienda de la madre de otro de los ejecutados se han registrado incidentes entre familiares del secuestrador y partidarios de la condena.

Según cifras de la CCDHRN, al menos 50 reos esperan su ejecución en cárceles cubanas, aunque desde abril de 2000 el Gobierno mantenía una "moratoria" y no aplicaba la pena capital. El final de esta "moratoria" se produce en un contexto de tensión tras dos secuestros de aviones de pasajeros en menos de un mes y otro intento fallido del que se informó el viernes. Estas ejecuciones llegan unos días después de que la justicia cubana dictara condenas de 1.454 años de prisión para 75 disidentes, en el marco de lo que la oposición ha calificado como "la ola represiva" más dura de las últimas décadas.

Castro: "Una agresión EEUU llevaría a guerra de 100 años"

En medio de todas estas condenas a su régimen, Fidel Castro ha afirmado que su país se enfrenta a "provocaciones" de Washington que pretenden conducir a una "una agresión militar", y ha advertido de que, si llegara a producirse, EE UU se enfrentaría a una "guerra de cien años".

"Ahora estamos enfrascados en esta batalla contra las provocaciones que pretenden conducir a un conflicto y a una agresión militar de EE UU", ha declarado Castro en un acto en homenaje al presidente venezolano, Hugo Chávez. "Vamos a ver cómo termina esa batalla", ha añadido el comandante, convencido de que EE UU tiene la fuerza y la tecnología, pero que "de política, no saben nada".

"Si hacen una guerra contra nosotros, se equivocan". "No la queremos, desde luego. No queremos victorias, sabemos el precio", ha indicado. "Ellos se equivocan si intentan emplearla contra nosotros, porque venimos desde hace mucho rato estudiando cada guerra, cada tecnología, cada cosa de lo que hay que hacer. Sería la guerra de los 100 años si entran aquí", ha sentenciado.

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