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CRISIS DIPLOMÁTICA

Cuba amenaza con romper sus relaciones con México por la cumbre de Monterrey

Castro asegura que Fox le obligó a abandonar la conferencia presionado por EE UU

Las relaciones entre México y La Habana penden de un hilo. El presidente cubano, Fidel Castro, ha divulgado la grabación de la entrevista telefónica privada que mantuvo con su colega mexicano, Vicente Fox, al que acusa de pedirle que abandonara la Cumbre de Monterrey, el pasado mes de marzo, supuestamente, tras aceptar las presiones de EE UU.

Castro, que ha difundido su conversación con Fox en un encuentro con la prensa en La Habana, ha reconocido que este gesto, de ser cierto, pondrá en riesgo las relaciones con México, que en mayo cumplen su primer centenario.

Según Castro, Fox le pidió que "no agrediera a EE UU, ni a George Bush" y que limitará su estancia en la Cumbre sobre Financiación para el Desarrollo que se celebró entre el 18 y el 22 de marzo en Monterrey.

Castro pone su renuncia sobre la mesa

Castro ha retado a los periodistas a que contacten con el Gobierno mexicano para comprobar la existencia de esta conversación: "Si se probara que tal conversación no tuvo lugar nunca y que estas no son las palabras del presidente Fox, me comprometo a renunciar de inmediato a todos mis cargos y responsabilidades como dirigente del Estado y de la revolución cubana. No tendría cara para seguir dirigiendo este país con honor"", ha dicho Fidel Castro.

Por el momento, el Gobierno de México no ha roto sus relaciones diplomáticas con Cuba, aunque ha arremetido con dureza contra Castro por divulgar lo que considera una conversación privada. En un durísimo comunicado emitido anoche, las autoridades mexicanas señalan que, "independientemente de anécdotas y episodios como éste, continuará con sus relaciones diplomáticas con Cuba".

Para la Presidencia de México, "es inadmisible que el Gobierno de La Habana siga buscando inmiscuirse en debates internos que sólo competen a los mexicanos" y considera "inaceptable" esta violación "de la privacidad", que "rompe un acuerdo de confianza y de buena fe".

Según México, la grabación confirma que Castro aceptó los términos "convenidos" para su participación en la Cumbre de Monterrey y que "México no recibió sugerencia o presión alguna" que condicionara la presencia del presidente cubano. "Fox se limitó a pedir a la contraparte cubana la mínima cortesía para con los demás invitados", igual que solicitó al resto respeto para el presidente de Cuba, según la respuesta del Gobierno mexicano.

Una resolución inédita contra Castro

Fuentes oficiales añaden que los asesores de Fox y los colaboradores del ministro de Exteriores, Jorge Castañeda, se encuentran reunidos para analizar la situación.

Esta crisis se produce después de que México, hasta ahora uno de los principales aliados de Cuba en foros internacionales -sólo superado por la Venezuela de Hugo Chávez-, rompiera la pasada semana su tradicional política de apoyo a la isla y votara a favor de una resolución contra el régimen de Castro en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra.

Apenas un mes antes, Castro había lanzado una durísima campaña de acusaciones contra el canciller mexicano, Jorge Castañeda, a quien calificó como "arquitecto diabólico" de su retirada de la Cumbre de Monterrey siguiendo instrucciones de Estados Unidos.

Después, el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista cubano, acusó también al canciller de forzar la retirada de Castro de la cumbre.

Sin embargo, los "desencuentros" venían de antes. El pasado año surgieron los primeros roces entre Cuba y México, con Castañeda de por medio, precisamente sobre el tema de los derechos humanos.

Los días 4 y 5 de febrero, Fox concluyó una visita a Cuba, que inicialmente trataba de relanzar las relaciones bilaterales, con un encuentro con la disidencia cubana. Semanas después, unas declaraciones de Castañeda, supuestamente manipuladas por Radio Martí, derivaron en la invasión por parte de un grupo de disidentes cubanos de la Embajada mexicana en La Habana, que fue desalojada dos días después a petición del Gobierno de México.