‘The Dancer’

Lola Índigo: “Me empecé a dar cuenta de que me estaba atormentando muchísimo por cosas que no podía controlar”

La cantante gana ‘The Dancer’ de la mano de Macarena Ramírez y lanza disco, ‘La Niña’, un viaje al pasado de la pequeña Mimi que soñaba con ser artista

La cantante, bailarina y presentadora Lola Índigo, el pasado viernes en Madrid.
La cantante, bailarina y presentadora Lola Índigo, el pasado viernes en Madrid.INMA FLORES / EL PAIS

Miriam Doblas (Madrid, 29 años), más conocida como Mimi o Lola Índigo, por fin se ha quitado la espinita de la mala suerte en los concursos. Tras un breve paso por Fama Revolution en 2010 y ser la primera expulsada de Operación Triunfo en 2017, The Dancer ha supuesto el tan ansiado primer puesto para esta bailarina y cantante. Pero eso sí, el premio de 25.000 euros no ha recaído en ella, que ha ejercido de capitana, sino en Macarena Ramírez, una bailaora gaditana de 28 años que ha conquistado al público cada semana con sus originales propuestas. La noche del lunes Ramírez se alzó ganadora del formato con el 45% de los votos del público.

“Lo más bonito es que no es algo para mí y eso me llena mucho más”, afirma Doblas, acompañada por miembros de su equipo y de la ganadora, a la que mira constantemente con orgullo, tratando de quitarse protagonismo para poner el foco en la victoria de Ramírez. De ella destacó, tanto en el programa como en sus redes, que la joven no es solo una artista, sino también una creadora. “Gracias a todos por acompañarnos estas semanas y apoyar un programa de televisión de danza, sin nada más que añadir, solo danza, que ya es MUCHO, gracias”, escribía en Twitter, para rematar: “Creer es crear”.

Más información

Fue llamativo que Doblas se decantara por esta bailaora desde el primer programa, pues su propia carrera como bailarina se ha caracterizado más por los ritmos urbanos. Incluso los otros jueces del concurso se sorprendieron de su decisión. “Rafa Méndez y Miguel Ángel Muñoz me decían: ‘¿Cómo no has cogido a Fátima?’. Y yo contesté: ‘Me conocéis muy poco”, recuerda entre risas la artista, que desvela una pasión por el flamenco desde muy niña. Criada en Huétor Tájar (Granada), asistió a clases de este estilo de baile con seis años, pero más tarde se cruzó en su camino el hip hop, aunque nunca abandonó del todo su faceta más folclórica.

“Mi hobby favorito es irme con mis amigos a tomarme un vino a un tablao”, asegura. “Me gusta mucho tener una cosa que me desconecte de todo este mundo mainstream [para un público masivo], pop, música urbana… A mí el flamenco me lleva a otra cosa que considero muy pura y emocional”, comenta a la vez que destaca que a pesar de estar “superexpuesta desde hace ya bastantes años en televisión” siguen existiendo aspectos de su persona por descubrir, algo que parece agradarle por la sonrisa que esboza: “Está bien que no sepan todo porque eso quiere decir que todavía estoy preservando cosas de mi vida privada”.

La ganadora de 'The Dancer', Macarena Ramírez, a la izquierda, y la artista Lola Índigo, jurado en el programa.
La ganadora de 'The Dancer', Macarena Ramírez, a la izquierda, y la artista Lola Índigo, jurado en el programa. INMA FLORES / EL PAIS

Su popularidad ha ido creciendo desde 2018, año en el que publicó el tema Ya no quiero ná. Sin embargo, los acontecimientos se desarrollaron muy rápido y al año siguiente Doblas se encontraba perdida. “Me empecé a dar cuenta de que me estaba atormentando muchísimo por cosas que no podía controlar”, confiesa. Las críticas en redes sociales, no ver a sus amigos del pueblo por la gira, no poder disfrutar de sus conciertos porque al día siguiente tenía otro… Entonces el confinamiento por la pandemia del coronavirus le permitió ver lo afortunada que era. “Pensé: ‘¿Por qué he sido tan imbécil?’ He estado más pendiente de la opinión de la gente. Yo preocupada por cuatro personas que están aburridas en su sofá, que ni siquiera muestran la cara, en vez de preocuparme de la gente que me quiere y que me escucha”.

No es la primera vez que la cantante habla abiertamente sobre salud mental y al preguntar por qué considera relevante tratar este tema, aún tabú, resopla y se toma su tiempo para responder. “Porque a la gente le da mucha vergüenza pedir ayuda. Porque a mí misma me daba mucha vergüenza pedir ayuda. Porque al final muchas veces hasta que no coges perspectiva y ves la situación desde lejos no te das cuenta de que estabas mal”.

Ella aplica esa misma filosofía a su música; si no se encuentra en su mejor momento, sus canciones no están exentas de expresar esos sentimientos. De hecho, su próximo álbum, La Niña, que saldrá a la venta el 2 de julio, contiene un tema escrito desde el desánimo. Estaba grabando la canción Nada a nadie, que interpreta con Mala Rodríguez, cuando le invadió la tristeza: “No estaba para nada empoderada ese día, estaba fatal. Dije: ‘No siento esto ahora. Siento que estoy sola, que necesito amor y no lo estoy teniendo’. Paré la sesión y me puse a llorar”. Pidió a su productor, Pablo Rouss, que la acompañara con la guitarra y así nació La llorera, una canción que en un principio no iba a aparecer en el disco. “La acabamos produciendo con la voz de ese día, que estoy hecha polvo, que se nota porque es muy real y es muy verdad, y es una parte de mí que también tengo que enseñar”.

Su nuevo trabajo es una mirada a sus orígenes, a esa niña soñadora que se creía Beyoncé “pegando pelazos” cuando bailaba en las clases de su actual coreógrafo, Juan Montero, y que admiraba a grandes divas como Britney Spears, Christina Aguilera y Gwen Stefani, entre otras. “Creo que soy lo que la niña quería ser, y a lo mejor un poquito más”, reconoce carcajeando. De ser Mimi a convertirse en Lola Índigo ha habido un largo recorrido: comenzó como profesora de baile a los 15 años, vivió entre China y Los Ángeles para trabajar y seguir formándose y decidió empezar de cero en España para cumplir el sueño que vive ahora. “Muy en el fondo de mi corazón yo quería ser Lola Índigo y no lo sabía. Pero el otro día cuando volví a mi pueblo, de repente, me encontré un papel que ponía ‘Lola Índigo’ y me paré a leerlo. Venía con una definición de lo que yo quería ser. Acababa de llegar de China y escribí eso. Es flipante”, cuenta sobre su alter ego.

Quien presumía mucho de sus éxitos era su abuelo Pepe, que falleció en febrero a los 93 años. La artista no pudo acudir al funeral por la pandemia, pero recientemente ha decorado su balcón con jazmines para homenajearlo. “No he vivido la muerte de mi abuelo con tristeza porque ha vivido su mejor vida. Ha dejado un rastro de bondad, ha estado hasta hace nada totalmente bien de la cabeza, tomándose sus vinillos con sus amigos del pueblo…”, relata Doblas, que añade: “Ha sido la persona más feliz del mundo y más querida de la familia, entonces nos despedimos con flores”.


Archivado En:

Más información

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50