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Bill y Melinda Gates, el reparto de una fortuna de más de 130.000 millones

La pareja no firmó un contrato prematrimonial pero, según los papeles de divorcio, sí han llegado a un acuerdo privado sobre la división de sus bienes

Bill y Melinda Gates en un encuentro en Bruselas en enero de 2015.
Bill y Melinda Gates en un encuentro en Bruselas en enero de 2015.Francois Lenoir / Reuters

Bill y Melinda Gates emitieron el pasado lunes un comunicado conjunto en el que anunciaron su divorcio tras 27 años de matrimonio. Como no podía ser de otra manera, lo hicieron utilizando sus cuentas de Twitter, un medio tecnológico para quien revolucionó el mundo con la creación de Microsoft, la compañía de software más grande, y el sistema operativo Windows. La noticia, más allá del significado sentimental y personal que tiene para sus protagonistas y sus tres hijos —Jennifer, Rory y Phoebe, de 25, 21 y 18 años respectivamente—, se ha convertido en un hito global con repercusión e interpretaciones en los principales medios de comunicación. No en vano Bill Gates, 65 años, es el cuarto hombre más rico, con una fortuna que Forbes estima en más de 130.000 millones de dólares (más de 108.000 millones de euros), y como pareja presiden la Fundación Bill y Melinda Gates que crearon en el año 2000 y se ha convertido en la fundación benéfica privada más grande del mundo. De hecho, esta misma revista proclama a Melinda Gates, de 56 años, “la mujer más poderosa de la filantropía”, un lugar en el que se ha forjado un nombre por méritos propios.

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Tras el anuncio de su divorcio, en el que dan por “irremediablemente roto su matrimonio”, comienzan los interrogantes sobre las consecuencias de esta separación que tiene también repercusiones en lo económico, ya que los documentos judiciales presentados por la pareja revelan que no firmaron ningún acuerdo prenupcial cuando se casaron en 1994. La Fundación creada por ambos, que maneja un fondo de 50.000 millones de dólares con el que han ayudado a causas como la erradicación de la polio y la malaria y, en este último año, a investigación sobre tratamientos para el coronavirus, parece que continuará su actividad al margen de la relación personal de sus fundadores. Al menos así se han encargado de anunciarlo ellos mismos en su comunicado: “Durante los últimos 27 años, hemos criado a tres niños increíbles y construido una base que funciona en todo el mundo para permitir que todas las personas lleven vidas saludables y productivas. Continuamos compartiendo nuestra creencia en esa misión y continuaremos nuestro trabajo juntos en la fundación, pero ya no creemos que podamos crecer juntos como pareja en esta próxima fase de nuestras vidas”.

Sin embargo, a pocos le quedan dudas sobre que ambos habrán planificado los grandes rasgos de su acuerdo de separación previamente al anuncio de la misma, más si se tiene en cuenta que, como contó Melinda Gates, el que va a ser pronto su exmarido sopesó en una pizarra los pros y los contras de su matrimonio antes de pedirle que se casara con él. Según una información publicada por el diario británico Daily Mail, los Gates habrían realizado gran parte de este trabajo de dividir sus bienes antes de presentar los documentos judiciales para tramitar su divorcio. En dichos documentos hay múltiples referencias a un “contrato de separación” que ambos han firmado. Un contrato que no se ha hecho público pero en el que supuestamente habrán llegado a acuerdos sobre la división de su patrimonio que incluye propiedades en cincos Estados de Estados Unidos, un avión privado, una importante colección de arte y una flota de vehículos de lujo.

Cuando Bill Gates contrajo matrimonio con Melinda, él ya acumulaba una gran fortuna. Había fundado Microsoft en 1975 y en 1987, cuando solo tenía 31 años, se había convertido en el multimillonario más joven del mundo. Melinda, por su parte, fue una estudiante brillante en el colegio que desde joven mostró interés en actividades de voluntariado. En 1987, tras estudiar Computación y Economía y un máster en Administración de Negocios en la Universidad de Duke, entró a trabajar en Microsoft como gerente de productos y allí desarrolló productos multimedia, como la web Expedia, y de información, como la enciclopedia Encarta. En 1996, dos años después de casarse con Bill Gates, dejó la compañía para centrarse en labores filantrópicas por todo el mundo. Según un artículo publicado por Forbes, su papel en la estrategia de la fundación ha ido ganando terreno y haciéndose cada vez más visible y está muy centrado en desafíos globales como la educación, la pobreza, la anticoncepción, los derechos de las mujeres y las niñas y la salud. En 2015 Melinda fundó Pivotal Ventures, una empresa que según figura en la web de la compañía financia “ideas, gente y organizaciones transformacionales que impulsan el progreso social de las mujeres y las familias en EE UU”. Y en 2016 participó en la creación de Maverick Collective, una comunidad global de filántropos. En 2019 escribió el libro The moment of lift (No hay vuelta atrás) en el que recuerda a todas “las mujeres inspiradoras” que ha conocido en todo el mundo y explica cómo se convirtió en defensora de los derechos femeninos.

Bill Gates, junto a Melinda, cofundadora de la fundación que lleva el nombre de ambos en el Palacio del Elíseo en París durante una reunión en abril de 2018.
Bill Gates, junto a Melinda, cofundadora de la fundación que lleva el nombre de ambos en el Palacio del Elíseo en París durante una reunión en abril de 2018. LIONEL BONAVENTURE POOL / EFE

A lo largo de los años en los que han formado pareja han adquirido varias casas conjuntamente, la más importante de ellas una mansión frente al mar que llamaron Xanadú 2.0, situada en Medina, Washington, y que tiene más de 6.000 metros cuadrados, una propiedad que según la oficina de tasación del condado de King estaba valorada en 130,88 millones de dólares en 2020. En abril del mismo año la pareja, según informó Los Ángeles Times, compró una nueva casa de 43 millones de dólares en Del Mar, California. Aunque Bill Gates dimitió como presidente de Microsoft en 2014, todavía posee el 1,34% de la empresa, según Forbes, y también tiene acciones en la empresa de publicidad e integración de marca, Branded Entertainment Network, y es el presidente de TerraPower, una empresa de diseño de reactores nucleares, según Investopedia. El patrimonio neto individual de Melinda Gates no se ha revelado públicamente, y según constan en los documentos de divorcio que han presentado en los juzgados no solicita ningún tipo de manutención ni para ella ni para sus hijos, pero sí que se cumpla su “contrato de separación”. Un contrato privado que dividirá los bienes inmuebles de la pareja, sus propiedades personales y las deudas o responsabilidades que tengan ambos cónyuges.

Según han publicado medios económicos Bill Gates ha sorprendido a muchos accionistas realizando importantes movimientos en sus inversiones. Se ha desprendido de las acciones de AliBaba y Uber y estas participaciones han desaparecido de la cartera de la Fundación Bill y Melinda Gates. También ha vendido el 50% de sus participaciones en Apple, Amazon y Alphabet, tecnológicas que han caído en bolsa en las últimas semanas y ha disminuido su participación en compañías como Tesla, Spotify, Zoom, Baidu, Teladoc o Shopify.

Unos movimientos que, a juicio de la prensa especializada, responden más a su visión de lo que va a pasar en la economía en un futuro próximo que a su proceso de divorcio. En este sentido, cabe recordar que durante la presentación de su libro Cómo evitar el desastre climático, Gates dijo que se está preparando para una gran crisis económica mundial y que especificó será “similar a la de 2008″, aunque no se atrevió a dar una fecha exacta de cuándo sucederá.

Bill y Melinda Gates, junto al inversor Warren Buffett, idearon en 2010 la iniciativa Giving Pledge, a la que se unieron 40 personas y familias millonarias que se comprometieron a dar la mayor parte de su riqueza “para abordar algunos de los problemas más urgentes de la sociedad”. Originalmente la iniciativa se centró en Estados Unidos pero en 2013 el compromiso se globalizó y se adhirieron a él firmantes de distintos países como Australia, India, Alemania, Malasia, Rusia, Sudáfrica, Ucrania o Reino Unido. En la actualidad reúne a 200 de las personas, parejas y familias más ricas del mundo.

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