La falsificación de smartphones provoca pérdidas de 45.300 millones al año a las empresas del sector

La industria de la telefonía móvil deja de vender más de 180 millones de terminales debido a la venta de dispositivos falsos en el mercado

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Vista del pabellón 3 del Mobile World Congress, donde se sitúan los principales fabricantes de móviles del mundo.
Vista del pabellón 3 del Mobile World Congress, donde se sitúan los principales fabricantes de móviles del mundo..

No es oro todo lo que reluce. Tampoco en los teléfonos inteligentes, pues los móviles falsos parecen circular cada vez con más alegría en el mercado. Al menos así lo refleja un informe elaborado por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europa (Euipo), que revela que las empresas del sector de la telefonía móvil dejaron de vender 184 millones de smartphones en 2015 (el año estudiado) debido a la venta de dispositivos falsos en el mercado. Una circunstancia que les acarreó unas pérdidas globales de 45.300 millones de euros, lo que equivale al 12,9% de las ventas “legítimas” del sector.

A nivel europeo se calcula que el número de dispositivos falsificados ascendió a 14 millones de unidades, lo que supuso unas pérdidas de 4.200 millones, el 8,3% de las ventas. En el caso de España, las pérdidas por esta causa se estiman en unos 386 millones, un 10% de las ventas. Una cifra en línea con la de Francia (380 millones de euros) e inferior a la de Reino Unido (660 millones) y Alemania (564 millones), aunque en estos dos últimos países representaron menos sobre el total de ventas del sector (un 5,7%).

El estudio, que ha contado con la colaboración de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), no ha sido presentado en el Mobile World Congress de Barcelona, pero las organizaciones implicadas sí han hecho coincidir su publicación con la celebración de la mayor feria sobre tecnologías móviles del mundo, buscando seguramente una mayor concienciación sobre el problema.

“Los smartphones son un producto cada vez con más importancia y que sigue creciendo, y por tanto atractivo para las falsificaciones”, asegura a este periódico Luis Berenguer, jefe del servicio de comunicación de la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE en España. En este sentido, el informe recuerda que en 2015 se vendieron 1.300 millones de teléfonos inteligentes, lo que significa que aproximadamente uno de cada seis habitantes del planeta compró uno de estos dispositivos, a un precio medio de 275 euros. En Europa, uno de cada tres ciudadanos compró un terminal, lo que equivale a 150 millones de unidades vendidas.

Berenguer admite que, a diferencia de otros productos falsificados como los bolsos, las gafas o las joyas, aquí el consumidor tiene más difícil identificar que lo son, porque los móviles falsos no se venden en el top manta sino en canales no presenciales, es decir, a través de ecommerce, y en la venta de segunda mano. “Este hecho hace que el daño sea mayor, por el engaño al consumidor, que en la mayoría de los casos no sabe que está comprando un producto falso, no es algo que haga conscientemente”.

Según el representante de la Euipo, aunque para el consumidor es complicado saber si está ante un móvil falso o no, sí cree que hay indicativos para sospechar, uno es el precio (si ofrecen algo muy barato) y otro la calidad (ver el acabado el terminal, si la carcasa no está perfectamente cerrada, por ejemplo).

“Las falsificaciones afectan a la seguridad, a la salud y la privacidad de los consumidores, así como al crecimiento económico (…) Y es nuestra responsabilidad adoptar medidas para proteger a los consumidores”, apunta en una nota Brahima Sanou, director de la Oficina de Desarrollo de la UIT. Dichas medidas, añade Berenguer, “pasan por una mayor concienciación de los ciudadanos y porque los legisladores sean conscientes del problema y establezcan en el código penal medidas más severas de castigo para este tipo de prácticas. No para las víctimas [los consumidores] de quienes venden estos productos, sino para los grandes distribuidores. No conocemos a nadie que haya ido a la cárcel por crear redes de productos falsificados”.

El informe de la Euipo muestra que la falsificación de smartphones no escapa a ninguna región del mundo: África (el 21,3% de las ventas), América Latina (el 19,6%), países árabes (17,4%), China (15,6%), región Asia-Pacífico (11,8%) y Norteamérica (7,6%). Y aunque no precisa de qué países proceden los dispositivos falsos, Berenguer recuerda un estudio de 2016 de la OCDE sobre el impacto de las falsificaciones en el comercio mundial, que apuntaba que la inmensa mayoría de productos falsificados vienen de China.

No obstante, el informe de la Euipo sí advierte que este país asiático es también una de las economías que más sufre el problema. Concretamente, China representa una tercera parte de las pérdidas de beneficios totales en el sector de los teléfonos inteligentes.

Lo que no revela el trabajo es qué marcas de móviles son las más falsificadas, pero Berenguer lo tiene claro: “Cuanto más vendes más te falsifican. Pero el problema lo sufren todos los fabricantes, sean grandes o pequeños, algo grave en una industria impulsada por la innovación”.

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