El análisis y las claves de la información internacional
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Así se cubre una guerra
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Francisco Peregil
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Un niño se alejaba de un misil iraní que no llegó a explotar ayer, miércoles, en el este de Siria. / Baderkhan Ahmad (AP)
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Queridos lectores, queridas lectoras:
El inicio del cuento ya lo saben. Un anciano de 76 años —bajo orden de arresto desde 2024 por el Tribunal Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra en Gaza— convence a otro de 79 años (aquí, su trayectoria delictiva) para atacar el régimen sanguinario de un hombre de 86 años sentado sobre inmensas reservas de petróleo. Netanyahu y Trump logran matar a Jameneí y a buena parte de la cúpula iraní. De paso se llevan por delante la vida de más de mil personas, incluidas más de 148 niñas en un colegio iraní. Provocan el alza global de los precios del petróleo y desencadenan una crisis geopolítica de consecuencias imprevisibles. Todo ello, sin consultar al Congreso de Estados Unidos ni al Consejo de Seguridad de la ONU. Por supuesto, tampoco a ninguno de sus potenciales aliados, a los que exigen después obediencia ciega en su cruzada. A partir de ahí, el cuento se complica.
La guerra se ha extendido ya a una decena de países y ha alcanzado a Chipre, territorio europeo, donde el Reino Unido tiene una base militar. A Jameneí le sucederá, seguramente, otro lunático machista de barba blanca y la sangre seguirá derramándose. Ni Israel ni Estados Unidos parecen tener un plan previsto para el día después de la matanza, más allá de apelar al pueblo iraní a que salga a las calles y se suicide en protestas contra el régimen.
En EL PAÍS estamos realizando un esfuerzo extraordinario para narrar, con rigor y ambición de miras, una transformación del orden internacional que marcará el futuro de todos. Esta cobertura —desde el terreno, con análisis especializados y seguimiento minuto a minuto— solo es posible gracias al respaldo de nuestros 450.000 suscriptores. Muchos de los lectores de este boletín ya forman parte de esa comunidad. A quienes aún no se han sumado, les invitamos a unirse aquí.
Mientras tanto, nuestra experta en Irán, Trinidad Deiros, ha escrito varios artículos desde Madrid que se encuentran entre los más leídos de la semana. Dos de ellos nos sirven de gran ayuda para hacernos a la idea de que será muy difícil terminar a bombazos desde el aire con un régimen que gobierna un país de 92 millones de habitantes:
Ustedes se preguntarán por qué Trinidad no está en Teherán. Y ella misma responde:
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“En los algo más de tres años que llevo cubriendo Irán, las autoridades iraníes solo han dado en una ocasión un visado de prensa [a EL PAÍS] para viajar en febrero de 2023, meses después del estallido de las protestas por la muerte a manos de la policía de la joven Yina Mahsa Amini, que había sido detenida por llevar mal colocado el velo. Ahora, antes de que se produjera el ataque de EE UU e Israel contra Irán, El PAÍS intentó obtener ese permiso para poder informar sobre el terreno sin conseguirlo, probablemente porque a las autoridades iraníes no les gusta la cobertura que hace el periódico de las noticias de Irán. En estos momentos, en los que el régimen islámico afronta tanto una agresión externa como el descontento de gran parte de su población, la extrema reticencia que muestran las autoridades iraníes a permitir el trabajo de los periodistas internacionales se ha agudizado. Creemos que en detrimento del propio país, porque estar allí permitiría informar, por ejemplo, de las consecuencias de la guerra en la población civil iraní, de las que se está hablando poco”.
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Nuestro colaborador iraní, Ali Falahi, describe desde Madrid con fuentes de primera mano en Irán el día a día bajo las bombas: “La gente intenta huir, pero las salidas de Teherán están colapsadas”.
Desde Israel, nuestro corresponsal Antonio Pita, junto a Joan Cabasés, en Beirut, nos han informado de las calles vacías y las carreras hacia los refugios, de la confirmación de la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí, de los nueve muertos israelíes tras el impacto de un misil en una sinagoga, de las más de 50 personas que ha matado el ejército israelí en Líbano tras sumarse Hezbolá a la guerra...
Y estas son las impresiones personales que nos ofrece Antonio desde Jerusalén:
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“Me da pudor hablar de mi experiencia estos días porque sigo creyendo que la noticia siempre son los otros. Tampoco me gusta contar las situaciones de peligro en las que me he visto envuelto estos años, por lo mismo. Pero días como estos últimos dejan una sensación rara como corresponsal. Por un lado, todo lo que cuento que le pasa a la población me pasa también a mí: los misiles en el cielo, el ruido de las explosiones, las alertas y sirenas de madrugada, solo que siempre las vivo más preocupado de grabar con el móvil que de ir al refugio. Todo, claro, corriendo y escribiendo donde sea (solo el domingo estuve en tres ciudades en el mismo día) y presenciando los movimientos de tropas o escuchando a gente que sufre, tiene miedo o acaba de perder a alguien o algo.
Por otro lado, informo desde el país que ha iniciado esta guerra, y siempre trato de dar un paso atrás, ponerme las gafas de lejos y no dejarme absorber solo por su relato ni por la fascinación bélica”.
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“Con Trump no hay respiro posible en Washington. Despedimos el viernes haciendo historia –con la primera declaración de un expresidente, Bill Clinton, ante el Congreso, por los papeles de Epstein– y amanecimos el sábado zarandeados otra vez por el ataque conjunto con Israel contra Irán que inaugura una guerra de impredecibles consecuencias como esas en las que el presidente de Estados Unidos dijo muchas veces que no embarcaría a sus compatriotas.
Las circunstancias son excepcionales, pero no las falsedades y los bandazos con los que Trump ha justificado su decisión (¿la amenaza nuclear?, ¿el desmantelamiento de sus misiles?, ¿un cambio de régimen?). Tampoco son nuevas las jornadas de 16 horas al día, siempre pendientes de un presidente impredecible que ha decidido entrar en una guerra sin contar con el Congreso ni esforzarse en convencer a la opinión pública.
Nadie, ni siquiera él, sabe cuánto puede durar esto, qué tiene que pasar para que pueda dar por terminada la misión en Irán, ni en qué situación quedará ese país o la región cuando ese momento llegue. Tampoco cuál será el siguiente capítulo de la alocada y peligrosa historia de su segunda presidencia. Solo parece claro que seguirá sin darnos un respiro, y que, como dijo una compañera corresponsal el sábado en un chat que compartimos: “Vivir tiempos excepcionales continuamente es agotador”.
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La guerra también ofrece una perspectiva europea que no podemos descuidar:
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España sigue siendo diferente (menos mal)
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Los compañeros de la sección de España cubren todo el frente nacional con las amenazas de Trump con cortar el comercio con nuestro país a causa de la postura del Gobierno español sobre la guerra. Les dejo aquí algunas piezas publicadas por nuestros colegas. Pero antes quiero citar un tuit del empresario @RnaudBertrand (383.000 seguidores) donde señala:
"Para aquellos que conocen a Astérix y Obélix, España es 'el único pequeño pueblo que todavía resiste a los invasores' y Merz es Cassius Ceramix, el autodenominado jefe de la aldea gala 'galorromana' que es la encarnación de todos los aduladores después de que su tribu fuera conquistada por los romanos. Estoy con Astérix y todos los europeos deberían estarlo también".
Y este análisis de Claudi Pérez:
No se vayan todavía, que desde Estados Unidos también nos llega una historia, digamos que escalofriante.
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Sam Altman, presidente ejecutivo de OpenAI, creadores de ChatGPT. / Chris Jung (NurPhoto/Getty Images)
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Javier Milei, a su llegada al Congreso, en Buenos Aires, el pasado domingo. / Agustin Marcarian (Reuters)
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Argentina
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Nuestra corresponsal en Buenos Aires Mar Centenera informó el domingo sobre el discurso de inauguración del año legislativo en el Congreso por parte del presidente argentino, Javier Milei. Este es el artículo:
Y estas son las impresiones que extrajo Mar ante tamaño torrente de insultos:
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"La escena de Milei en el Congreso el domingo fue dantesca. Esperaba el discurso de un ganador, de alguien que acababa de lograr la mayor reforma laboral en 50 años, mucho más favorable a las empresas que a los trabajadores. Y, en cambio, quien apareció en el Congreso fue un hombre desquiciado, al que se le deformaba la cara por la ira al gritar e insultar. Como la cámara oficial, la única permitida, no enfocó a sus enemigos en ningún momento, parecía que el líder ultra había enloquecido y gritaba a fantasmas, que respondían con sonidos ininteligibles desde algún lugar en las sombras. A esos legisladores invisibilizados los llamó 'asesinos', 'corruptos', 'ignorantes', 'ladrones' y 'delincuentes'. Escuché también con incredulidad frases como esta: 'Los fascistas son socialistas que entendieron que el camino no era la violencia'. ¿Qué pensar de un presidente que tergiversa la historia a su antojo y se comporta como un barrabrava en un estadio de fútbol?"
"Las formas de Milei volvieron a sorprenderme después de un tiempo sin hacerlo. Antes de las elecciones de octubre prometió que iba a dejar de insultar y había moderado su tono desde entonces. Llegaba a la inauguración del año legislativo con un plácido viento a favor que no auguraba la tormenta que se desató. Nadie es capaz de asegurar si su lenguaje agresivo y vulgar lo beneficia, si lo perjudica o si se limita a agrandar la enorme grieta que separa en dos a la sociedad argentina. Se me ocurre que quizás lo que pretende es otra cosa: fomentar el caos, que lo creamos capaz de cualquier cosa en todo momento. ¿Por qué? Porque así lleva a la oposición a un juego que domina mejor que nadie y genera en los demás una sensación de alerta permanente que cansa y desanima".
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Ali Jameneí, en una imagen del 28 de junio de 2024, tras emitir su voto durante las elecciones presidenciales en Teherán. / AP
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Piezas que conviene tener en cuenta
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Este perfil de la que fue durante varios lustros corresponsal de EL PAÍS en Oriente Próximo, Ángeles Espinosa:
Esta otra pieza de nuestro experto de la sección en defensa y enviado especial en varias ocasiones a Ucrania, Óscar Gutiérrez, nos da una idea del avispero de drones en el que se han metido Trump y Netanyahu:
Este análisis del redactor jefe de Internacional, Guillermo Altares:
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Historias de corresponsal
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Varias personas caminaban cerca de un local con luces rojas, en el Barrio Rojo de Ámsterdam (Países Bajos), en diciembre de 2022. / Stefano Guidi (Getty Images)
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Nuestra corresponsal en La Haya, Isabel Ferrer, escribió este reportaje en la sección de Historias de corresponsal, que publicamos cada sábado en la última página de la edición impresa. Ahí cuenta por qué 26 años después de que Países Bajos despenalizara los burdeles, el número de mujeres que ofrecen sus servicios al margen de la ley siguió aumentando.
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otros boletines que pueden interesarle
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APUNTES DE GEOPOLÍTICA
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Andrea Rizzi, corresponsal de Asuntos Globales de EL PAÍS, repasa las claves de la actualidad internacional en exclusiva para suscriptores.
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AMERICANAS
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Resumen semanal con la información más relevante de la edición de América.
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