El boletín sobre documentales
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Las vecinas de Valencia en el Estados Unidos de Trump
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héctor llanos MARTÍNEZ
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Melissa y Victoria pasan de la sororidad al odio por un trozo de césped en la serie documental 'Vecinos'. / A24
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Hola, soy Héctor Llanos Martínez y esto es Documentalmente, la newsletter de EL PAÍS sobre el género documental. Si te han reenviado este correo y tú también quieres recibirla puedes apuntarte aquí a mi boletín, que llegará cada dos semanas a tu buzón de correo.
Lo primero de todo: gracias por estar aquí. Son ya miles de personas las que se han suscrito a esta newsletter antes incluso de nacer. Voy a empezar contándote que Vecinos logró muy pronto dejarme con la boca abierta. Cada semana, en apenas 30 minutos, los cineastas Dylan Redford y Harrison Fishman condensan en la serie documental de HBO Max dos pequeños diarios de guerra. Son batallas de barrio que muestran situaciones (y personas) a menudo delirantes en varios rincones de Estados Unidos. A veces, el conflicto nace por un minúsculo trozo de césped o por una valla. O por algo todavía más pequeño, como el speedo de color amarillo fosforescente con el que un jubilado desea entrenar al aire libre. La disputa escala rápido y pronto aparecen armas de fuego, cámaras de seguridad y ciberacoso para protegerse y atacarse entre ellos.
Su retrato coral, además de mostrar la involución de una sociedad post-COVID, cuestiona el peligroso concepto de libertad trumpista que otros países y comunidades autónomas están deseando exportar. “Hacer lo que te dé la gana cuando te dé la gana es el epítome del ideal conservador”, me cuenta por Zoom Fishman, quien asegura haber buscado un balance ideológico entre los protagonistas de la serie. “La palabra comunidad surge a menudo, como esa utopía a la que todo el mundo aspira, pero que es muy complicado de obtener cuando choca con tantos intereses individuales”, dice su compañero Redford al otro lado de la pantalla.
Como ejemplo, dos de los casos que aparecen en Vecinos. Darrell es algo así como un Liberace de clase media, que se ha montado un humilde palacete con mucho dorado, falsos bustos romanos y paredes de colores chillones (además de un jacuzzi en plena sala de estar) en un barrio residencial de Indiana. Solo quiere disfrutar en paz de su jubilación junto a su marido Bruce. En la parcela de al lado, Trever ha decidido ser autosuficiente y montar una granja con gallinas, cerdos y cabras en la que es la casa de su abuela.
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Darrell y Bruce tienen un jacuzzi en el salón y a un vecino que ha montado una granja en el jardín de al lado. / A24
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A casi 2.000 kilómetros de distancia del rancho urbano de Trever se encuentran Melissa y Victoria, examigas y residentes en West Palm Beach (Florida). Llega un día en el que no son capaces de ponerse de acuerdo sobre qué parte del césped es de cada una en sus casas colindantes. Una pone unas macetas, la otra el grito en el cielo y la primera de ellas no tarda mucho en irse a una tienda de armas para defender sus plantas y su propiedad. Ambas pasan de inmediato de la sororidad al odio por un metro cuadrado de hierba.
Llega un momento en que los protagonistas son tan hipnóticos que sus conflictos dejan de ser lo más importarte para el espectador. “La creación de Estados Unidos giró en torno al deseo de conquistar, dominar y proteger propiedades”, recuerda Dylan Redford, nieto del legendario Robert Redford. Si a ese “individualismo férreo” le sumas fanáticos de Ellen Degeneres, terapias alternativas, polemistas profesionales nacidos en las redes sociales y teorías de la conspiración en Internet, como ocurre en Vecinos, te queda “algo muy estadounidense”, admite el cineasta.
A pesar del tono surrealista o de comedia, hay mucha sociología en estos seis capítulos. Los asuntos que tratan son trágicos y universales. “Muchos espectadores reaccionan con un: ‘¿Y por qué no se mudan a otro sitio?’. No es un simple asunto de orgullo. La crisis de la vivienda ha hecho muy difícil el que puedas coger tus cosas y largarte. Y para algunos de ellos, como Trever, su casa es su fuente de ingresos“, comenta Fishman. Internet y todos los aparatos de grabación que tenemos al alcance de la mano hacen que las cosas se compliquen más que antes. “Hay veces que el conflicto de dos personas se convierte en el de un millón de personas opinando”, prosigue. “Con tantas cámaras disponibles, parece que muchos quieren convertirse en los directores del documental sobre su propia vida. Y quien consigue más reacciones positivas es el que gana. Porque los algoritmos de las redes sociales premian el conflicto. Sin olvidar que las grabaciones se han convertido en una habitual arma de defensa en un juicio”, apostilla Redford.
El tono narrativo y visual de Vecinos juega a veces a ser tan lisérgico como las realidades que muestra. Es una decisión artística que tiene su lógica, teniendo en cuenta de que se trata de la primera serie de no ficción de la prestigiosa A24, el estudio indie que triunfa en todo el mundo con títulos como La zona de interés y Todo a la vez en todas partes. Esta serie documental cuenta con Josh Safdie como productor y con buena parte del equipo creativo de la película Marty Supreme. Y, para quienes se preguntan cómo Dylan Redford y Harrison Fishman han encontrado a tales personajes, hay un nombre propio que lo explica todo: Harleigh Shaw, la también directora de casting de otra asombrosa serie documental de HBO Max, How To with John Wilson.
Los relatos surgen de todo tipo de fuentes: de Facebook, Craiglist, TikTok y, principalmente, de los periódicos locales, que han garantizado a los responsables de Vecinos encontrar a personas “que estaban deseando dar a conocer su situación para solucionar lo que sienten como una justicia”, explica Fishman.
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La imagen: David donnadie contra Goliat Putin
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Un instante de 'Mr. Nobody contra Putin', ganadora del Oscar a mejor documental.
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Esa bandera blanca, azul y blanca que ves en la imagen superior es la bandera rusa contra la guerra y en favor de la democracia, creada en 2022. En otras palabras: es el símbolo anti Putin. Se encuentra en una pared de la oficina de Pavel "Pasha" Talankin, el humilde coordinador de eventos de un instituto que ha hecho de su despacho un espacio seguro para los estudiantes. Puedes ver su historia en el increíble documental Mr. Nobody contra Putin, ya disponible en Filmin y que hace unas horas ha ganado el Oscar en su categoría.
Su trabajo antes de la invasión a Ucrania consistía en crear actividades que alimentaran el cuerpo y espíritu de los adolescentes. Y grabarlo con una cámara. Con la invasión, la cosa dio un giro de 180 grados. Los alumnos están ahora obligados a cantar himnos patrióticos y los profesores a cambiar su temario. "Podríamos destruir Ucrania en un par de días", les dice uno de ellos a los alumnos. Pasha debe grabarlo para que el Gobierno pueda comprobar que se están cumpliendo las nuevas leyes. También tiene que crear vídeos propagandísticos para influir en los estudiantes. Con la ventaja de tener una cámara pegada a su mano, acepta la propuesta de una productora extranjera para grabar todo lo que pasa en las aulas y crear este maravilloso documental de forma clandestina.
No es casualidad que los ganadores en la categoría a mejor documental sean los que mejores y más comprometidos discursos de aceptación ofrecen en la ceremonia de los Óscar. Al recoger el suyo, el director David Borenstein dijo: "Pierdes tu país por innumerables pequeños actos de complicidad. Cuando actuamos con complicidad cuando un gobierno asesina a personas en las calles. Cuando los oligarcas se apoderan de los medios y controlan cómo los producimos y consumimos. Todos nos enfrentamos a una elección moral. Pero incluso un don nadie es más poderoso de lo que crees". ¿Hablaba de Rusia? ¿Hablaba de USA?
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La recomendación de...
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Antes de seguir contando cosas, quiero que sepais que me gustaría recibir vuestras recomendaciones de documentales (pueden ser películas, series, podcasts, teatro...) en el correo @hllanos@elpais.es. Puede ser un estreno o no, con tal de que esté disponible en plataformas. Con un párrafo de por qué os gusta es más que suficiente. Otras veces, consultaré con algún profesional del sector y os lo contaré en la newsletter,
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Hemeroteca: adiós a Frederick Wiseman
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Frederick Wiseman, uno de los nombres más grandes en la historia de este género, definía sus trabajos como “un cine justo con la gente, por más que suene algo pomposo”. “Nunca he creído en la verdad. No intervengo en los sujetos de mis películas. Ni he filmado movido por una ideología preconcebida. Cualquiera que hable de la verdad es un ideólogo”, decía. Puedes leerlo en su obituario, ya que falleció hace justo un mes, a los 96 años.
Tan pronto te mostraba el día a día de un barrio de Queens como la noche a noche de un club erótico parisino. Él, que prefería considerar sus trabajos como filmes más que como documentales, definía su trabajo como el proceso de "crear estructuras dramáticas a partir de experiencias ordinarias".
En esta oportuna hemeroteca, te recomiendo En Jackson Heights, de 2015 y disponible en Filmin, donde registra el microcosmos de este barrio neoyorquino del que te hablaba. La realidad racial y las diferencias de clases que definen a todo un país se resumen en esta película, que cobra más sentido a medida que pasan los años.
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'En Jackson Heights' (2015), de Frederick Wiseman.
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Selector: El santo que ganó un Goya
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El selector es justo lo contrario a la hemeroteca. Es un radar de proyectos de no ficción que todavía no pueden verse en España, pero que te adelanto para que ya te suenen cuando se estrenen. En este primer boletín te recomiendo que leas este artículo de mi compañero Pablo León sobre El santo, el cortometraje documental de Carlo D’Ursi Fortunato que acaba de ganar el Goya en esa categoría.
Va sobre su abuelo, quien fue médico de un pueblo de unos 3.000 habitantes en la provincia de Potenza, al sur de Italia. Tras su muerte, le empiezan a atribuir milagros y a considerarlo una especie de hombre sagrado. La necesidad de tener fe y el pequeño milagro que es en la actualidad construir una familia sobrevuelan en este relato.
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Carlo D'Ursi tras ganar el Goya a mejor corto documental, el sábado pasado en Barcelona. Quique García (EFE).
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HÉCTOR LLANOS MARTÍNEZ
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Redactor especializado en nuevas narrativas audiovisuales y en el género documental, con varios años como autor del blog Doc&Roll. XV Premio Paco Rabal de periodismo cultural. Formado en Agencia Efe y elmundo.es, antes de llegar a El País, escribió desde Berlín para BBC, Deutsche Welle, Cineuropa, Esquire y Yorokobu.
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