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Los romanos decidieron levantar en los territorios rurales más despoblados del imperio unos centros productivos conocidos como fora in agris. En ellos, se elaboraban distintos tipos de mercancías o se transformaban recursos naturales. Si bien estas aglomeraciones urbanas no alcanzaban a ser ni colonias ni municipios, sí contaban con los elementos necesarios para la administración y la gestión de las tierras. De esta manera, surgieron estos enclaves que debían ofrecer un servicio institucional a los asentados en aquellos lares.
Todos los fora estaban formados por construcciones estables que incluían diversos tipos de edificios, desde viviendas a talleres. Pero existía otra clase de centro productivo, llamado forum ligneum, que estaba especializado en la explotación y comercialización de la madera y sus derivados (leña, resinas, carbón...). Su funcionamiento resultaba fundamental para el mantenimiento de las provincias, pues suministraban, por ejemplo, combustible a los centros alfareros, leña a las ciudades y tablas a los astilleros. De ellos no ha quedado constancia física, pues estaban construidos en madera. Sin embargo, los textos de la época dan cuenta de su existencia. La cuestión es, por tanto, saber dónde estaban.
Las fuentes antiguas señalan que uno de estos pueblos se encontraba en los Pirineos centrales, se sospecha que entre España y Francia. El arqueólogo Antonio Miguel Poveda cree haberlo localizado a 2.100 metros de altura en el puerto del Palo, en Lescu (Francia). “En lengua italiana”, explica, “legno y su sinónimo palo se traducen en castellano por madera o tronco. No es, por tanto, descabellado pensar que madera y palo sean sinónimos y que el collado pudiera ser el forum ligneum”.
El transporte de la madera extraída de los Pirineos debía contar con una ruta terrestre y otra fluvial para llegar a los centros de producción; es decir, “serían necesarias pequeñas áreas de embarcadero en ríos [de montaña, como el Gállego] que desembocasen en el litoral aquitano [Francia] o en el vasco‑cantábrico [España] y también sería necesario un gran río que para canalizar todo ese material forestal, el Ebro”, dice Poveda.
Desde el Ebro se podría distribuir la madera a las ciudades de Hispania, a los complejos termales, a los hornos metalúrgicos o a los talleres cerámicos. “Tampoco hemos de olvidar la aparición de molinos hidráulicos, donde, al menos desde pleno siglo I d. C., se empleaba mucha madera para su construcción y funcionamiento. Además, la actividad portuaria, con construcción de naves y reparación de otras, hacían necesaria una ingente cantidad de leña y piezas de madera”, señala Poveda en su estudio Colonización y romanización mediante la creación de un centro de montaña para la explotación de la madera. La evidencia de forum ligneum en los Pirineos, publicado en la revista Cupauam.
Y el lugar que reúne todas las características físicas, documentales y arqueológicas es la localidad francesa de Oloron, en el valle de Aspe, casi en la cima, a 2.100 metros de altura, para que las corrientes de agua con los troncos recién cortados pudiesen caer por las dos vertientes de la cadena montañosa, la que separaba Galia de Hispania.
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