Industria Armamentística

Un monte de Madrid se convertirá en un escaparate de productos militares

Defensa ha cedido un cerro abandonado a la empresa Escribano para que exhiba su tecnología a clientes extranjeros

Ángel Escribano, consejero delegado de Escribano Mechanical Engineering, conduciendo la semana pasada un vehículo blindado Vamtac por el cerro El Viso, al suroeste de Alcalá de Henares (Madrid).
Ángel Escribano, consejero delegado de Escribano Mechanical Engineering, conduciendo la semana pasada un vehículo blindado Vamtac por el cerro El Viso, al suroeste de Alcalá de Henares (Madrid).KIKE PARA
Torres de la Alameda (Madrid) - 16 abr 2021 - 06:15 UTC

Ángel Escribano contempla el horizonte desde las nuevas instalaciones de su empresa, en lo alto del cerro El Viso, a 784 metros de altura. Como es un día despejado de abril, puede ver la silueta de Madrid en la que sobresalen las Cuatro Torres y un platillo de color blanco. “Eso que ves ahí es el templo”, dice señalando al Wanda Metropolitano este colchonero de 49 años. Ángel es el consejero delegado de Escribano Mechanical Engineering, una empresa militar que acaba de hacerse con la cesión por parte del Ministerio de Defensa de este monte de 120 hectáreas en Torres de la Alameda, 25 kilómetros al este de Madrid. Ángel tiene un plan ambicioso para este terreno público que estaba sin uso desde hace alrededor de una década. Lo va a convertir en “un showroom” (un escaparate) para los productos que su empresa de 480 empleados produce en su fábrica a solo diez minutos en coche.

Aquí vendrán delegaciones de otros países (altos cargos militares y soldados) para montarse en carros blindados y hacer simulacros de guerra. Podrán apuntar y disparar, pero no habrá fuego real, aunque eso no es problema porque sabrán si han dado en la diana. “Esto se simula en ordenador como si fuera un juego de la Play[Station]”, explica el empresario. Su producto estrella son las estaciones de control remoto, unas torretas que van encima del carro y sobre las que se monta artillería de calibre intermedio. Son controladas desde el vehículo con un par de palancas de mando. A principios de mayo, unos clientes egipcios serán los primeros en visitar el cerro.

Una de las laderas del cerro El Viso, al suroeste de Alcalá de Henares (Madrid), cedido por el Ministerio de Defensa a la empresa militar Escribano Mechanical Engineering.
Una de las laderas del cerro El Viso, al suroeste de Alcalá de Henares (Madrid), cedido por el Ministerio de Defensa a la empresa militar Escribano Mechanical Engineering.KIKE PARA

Cuando Escribano recibía visitas de negocios, tenía que alquilar un campo de maniobras en Chinchilla, Albacete. Con su nuevo espacio de exhibiciones a dos pasos de casa, todo va a ser más fácil. Si antes recibían unas tres o cuatro visitas empresariales al año, en adelante esperan tener un par de ellas al mes. Probar el vehículo en la fábrica o sobre el asfalto no es lo mismo que en el circuito de 3,6 kilómetros en terreno escarpado que ha diseñado Escribano en este monte que podría pasar por el valle de la Bekaa, en el Líbano. El cliente quiere conducir a 30 kilómetros por hora o más, y probar la torreta en pendientes de distinta inclinación para comprobar que puede dar en el blanco con la misma facilidad que sobre llano.

Así hacen negocios los grandes del sector en Estados Unidos, Alemania o Israel, explica el consejero delegado. Escribano factura 73 millones de euros al año, de los cuales más del 80% son exportaciones, sobre todo a países de Oriente Próximo, América Latina o el Sureste Asiático. “Cuando sueñas en lo que te quieres convertir, este es el paso que tenemos que dar”, dice el empresario.

Un vehículo blindado todoterreno Vamtac con una estación de control remoto para armas fabricada por Escribano Mechanical Engineering.
Un vehículo blindado todoterreno Vamtac con una estación de control remoto para armas fabricada por Escribano Mechanical Engineering.KIKE PARA

Ángel Escribano es un hombre campechano y con don de palabra. Va vestido con deportivas y lleva camisa vaquera por fuera. Él mismo conduce el carro blindado para hacer el tour de su nuevo terreno. Él y su hermano menor Javier, de 46 años, heredaron la empresa de su padre Ángel, un tornero en paro que en 1989 montó en el municipio madrileño de Coslada un taller de 57 metros cuadrados para reparar frenos de disco de coches. Luego la familia dio el salto a la fabricación de componentes para la industria militar y se mudaron en 2011 a su fábrica actual en Alcalá de Henares. En la última década, han asombrado por su rápido crecimiento gracias a que encontraron un nicho en la tecnología punta, especializados en torres para artillería, cámaras de infrarrojos y piezas para aviones, barcos o vehículos todoterrenos. Ángel, que tiene un grado de Formación Profesional en mecánica del metal, es un firme creyente en la innovación. Un tercio de sus empleados son ingenieros y doctores.

Escribano podrá usar el cerro durante 15 años con posibilidad de renovación, según la empresa. Un portavoz del Ministerio de Defensa destaca que la concesión contribuye a la producción de una empresa que suministra armamento a las Fuerzas Armadas y a mantener vivas unas instalaciones hasta ahora inactivas. El portavoz añade que España ha hecho otras concesiones de terrenos públicos a empresas del sector que abonan un canon.

Expertos en el sector militar explican que estos acuerdos son muy inusuales y normalmente involucran a grandes empresas que participan en proyectos para Defensa, como la fabricante de vehículos pesados Santa Bárbara o la constructora de buques militares Navantia. Lo habitual es que las empresas tengan que reservar el uso de campos de maniobra estatales en Zaragoza o Albacete. Al hacer esta nueva concesión, salen ganando tanto Escribano como España, según los analistas del sector: a esta compañía en ascenso le facilita el negocio y al Estado le permite fortalecer una industria estratégica.

“Por fin España empieza a predicar y dar trigo”, dice el profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense Antonio Fonfría. “El Ministerio de Defensa lleva mucho tiempo hablando de la importancia de la industria militar, pero no ha hecho tanto para demostrarlo facilitando las cosas”.

El acuerdo con Escribano es visto como parte de una nueva estrategia del Ministerio de Defensa para ayudar a la exportación de las empresas españolas. Hasta hace una década, la industria militar española era dependiente de las compras del Ministerio de Defensa, pero los recortes tras la crisis financiera de 2008 hicieron que el sector mirara al exterior. Las empresas militares españolas han doblado sus ventas al extranjero, que suponen el 81% de los 6.188 millones de euros que el sector facturó en 2017 (últimas cifras disponibles del Ministerio). Este giro ha colocado a España en el séptimo lugar de la clasificación de países exportadores de armamento del mundo.

Jesús A. Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, valora: “La tendencia es que los ministerios de Defensa se comporten cada vez más como agentes comerciales de estas empresas y pongan todas las facilidades para que desarrollen su I+D y para que sus clientes ahí fuera estén contentos”.

Escribano jugó un papel importante en la respuesta al bloqueo del mercado global de productos médicos al principio de la pandemia de coronavirus. Participó en la producción de 5.000 respiradores en cuestión de diez semanas para el Ministerio de Sanidad, un esfuerzo que fue alabado como “un proyecto español con mayúsculas”.

El monte El Viso no se puede ver desde el aire en Google porque está pixelado al ser un terreno militar. Una está cercada, pero hay rutas que permiten a los senderistas caminar desde Alcalá de Henares hasta la cima y que seguirán abiertas durante la concesión a Escribano. Las laderas están perforadas desde hace décadas por galerías que eran usadas como almacén de munición.

Los planes de la empresa para el cerro no acaban con su uso como escaparate: van a construir un centro de I+D, pistas deportivas y un club social. Todo para hacer de este lugar un espacio idílico para la innovación, cuenta Ángel Escribano. Dice que pocas empresas de ingeniería pueden permitirse el lujo de tener un espacio al aire libre para probar sus productos: “¿Sabes cuántos ingenieros hay en España que diseñan cosas y nunca las ven funcionar? Nosotros vamos a dar la experiencia completa”. Cree que eso ayudará a convertir a su empresa en un referente del talento joven que hoy se está yendo al extranjero en busca de oportunidades. “Quiero que Escribano sea famosa en universidades e institutos de Formación Profesional, que se empiece a conocer que hay una empresa en España que hace esto”, cuenta él.

Un viejo edificio en el cerro El Viso que Escribano Mechanical Engineering quiere reformar para convertirlo en parte de un complejo dedicado a la investigación tecnológica.
Un viejo edificio en el cerro El Viso que Escribano Mechanical Engineering quiere reformar para convertirlo en parte de un complejo dedicado a la investigación tecnológica.KIKE PARA

Dice que el bienestar de los trabajadores es fundamental para su creatividad y dedicación. “Cuando tu implicación es máxima, se te ocurren las mejores ideas. Yo tengo gente en la empresa que me tiene frito el WhatsApp porque se pasan el día buscando en internet cosas que hacen en otros lados”.

Ángel ya ha rebautizado el cerro con un nombre que ha estampado en algunos vehículos: Escribano Viso Valley. Piensa en grande.

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