LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Madrid alega falta de existencias para dejar de poner la primera dosis de la vacuna durante dos semanas

Es la segunda región que menos personas ha inmunizado con las dos inyecciones tras Cantabria

Una enfermera administra una dosis de la vacuna de Pfizer en una residencia de Leganés.
Una enfermera administra una dosis de la vacuna de Pfizer en una residencia de Leganés.Olmo Calvo / EL PAÍS

La Comunidad de Madrid ha alegado este miércoles falta de existencias para dejar de poner nuevas primeras dosis de la vacuna durante dos semanas y garantizar así que las personas que ya la hayan recibido sean inyectadas también con la segunda, completando la inmunización. El anuncio, hecho este miércoles por Ignacio Aguado, vicepresidente regional, ha venido acompañado por quejas hacia el Gobierno central, al que el madrileño acusa de no estar suministrando las suficientes dosis para cumplir con el programa pactado. Tras Cantabria, la Comunidad de Madrid es la región que menos vacunas ha empleado hasta ahora para garantizar con las dos dosis preceptivas la inmunidad del receptor frente al coronavirus, según el balance diario que publica el Ministerio de Sanidad, que también refleja que tiene 162.880 segundas inoculaciones pendientes de hacer. Además, este mismo miércoles ha habido sanitarios a los que se les ha retrasado la cita para recibir esa segunda inyección.

“Esta semana y la semana que viene vamos a tener que suspender las nuevas primeras dosis, centrándonos en el suministro de la segunda, tan necesaria”, ha anunciado este miércoles Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, donde solo 4.073 ciudadanos han recibido las dos inyecciones (2% del total de dosis recibido), por las 37.978 de Andalucía (15%), las 12.042 de Galicia (18%) o las 10.694 de Asturias (24%). “Vamos a cumplir con los requisitos y especificaciones técnicas que marcan el fabricante y la OMS, pero vamos a tener que suspender el suministro de la primera, esta semana y la que viene, en función de la llegada de vacunas”, ha seguido. “Necesitamos más dosis de forma urgente”.

En vídeo: Las declaraciones de Ignacio Aguado, vicepresidente de Madrid, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno este miércoles.(EUROPA PRESS)

Madrid recibía hasta ahora 48.750 dosis cada lunes, según la consejería de Sanidad. El lunes 18 fueron la mitad, 24.375 menos. Este lunes 25, siempre según el Gobierno regional, han sido 1.950 menos que hasta ahora (46.800) y al siguiente serán 4.875 menos (43.875).

Entre la primera inyección y la segunda deben pasar 21 días. Eso permite a todas las regiones calcular exactamente cuántas vacunas tienen que guardar para cada día de la segunda vuelta de inyecciones: el mismo número de las que pusieron cada jornada de la primera. En realidad, suponiendo un suministro más o menos constante de vacunas, lo normal es que durante las primeras semanas se pongan primeras dosis y luego haya varias semanas en que casi todas se empleen en segundas dosis. Para poder poner todas las segundas dosis y seguir poniendo primeras el suministro debería ser creciente. Madrid, sin embargo, dijo que iba lento en la vacunación porque se reservaba las segundas dosis y ahora se comprueba que no era así.

¿Por qué Madrid se ha quedado sin existencias, cuando siempre subrayó que su estrategia era reservar dosis para garantizar la segunda inoculación? La respuesta es múltiple.

Primero, la región aceleró su ritmo de vacunación cuando se vio a la cola de la clasificación que mide el esfuerzo de las Comunidades (ahora ha administrado el 96% de las vacunas que le han llegado, con lo que solo se ha guardado el 4%). Luego, el temporal Filomena hizo saltar por los aires la planificación, porque bloqueó las carreteras y obligó a poner igualmente 35.076 vacunas en los cinco días más duros de nieve, para que no se echaran a perder (estaban descongeladas). Finalmente, el Ejecutivo regional apunta al estatal, que ha cambiado los criterios de reparto entre las Comunidades, reduciendo las dosis que recibía Madrid.

El 15 de enero, Pfizer, la fabricante de las vacunas, avisó de que iba a haber un descenso temporal en los envíos a los países de Europa a partir de la siguiente semana. Esa ralentización, provocada por mejoras en el sistema de producción para elevar su capacidad a futuro, se tradujo en la llegada, ya la siguiente semana, de un 56% de la cantidad entregada hasta el momento, según cifró el Ministerio de Sanidad.

En consecuencia, el departamento que entonces dirigía Salvador Illa decidió un nuevo baremo para la distribución a las Comunidades: además de la cantidad de población diana para la primera tanda de vacunación, se tendría en cuenta cuántas dosis se habían administrado en la primera semana de inmunización, y se primaría a aquellas que más pusieron. La razón: a partir del 18 de enero comenzaba la administración de la segunda dosis a aquellas personas que habían recibido la primera entre el 27 de diciembre y el 3 de enero, por lo que había que asegurar esa segunda inoculación.

La primera semana, con datos a 5 de enero de Sanidad, la Comunidad de Madrid había administrado un 5,4% de los viales que le habían sido entregados, 5.335 de 98.790. Únicamente Cantabria quedó detrás, con el 5,1% inyectado (601 de 11.850). Ese viernes en el que se decidió el nuevo reparto, Madrid seguía atrás en la lista: se habían administrado 77.921 vacunas, el 51,2% de las que había recibido (152.240), solo por delante de Navarra, que había puesto un 51,1%, 9.305 de 18.200. Por eso empezó a recibir menos vacunas.

En la región, como en el resto del territorio, se comenzó con las residencias. “Pocas, al principio, y de manera progresiva”, apunta un portavoz de la Consejería. Entonces, llegó Filomena. El viernes 8 de enero la gran nevada comenzó en la Comunidad, ya inmersa en una tercera ola de coronavirus, con un sistema sanitario tensionado: las UCI ya trabajaban al 90% y la atención primaria estaba desbordada. Además de los problemas que ocasionó en los servicios de urgencias y emergencias, centros de salud, ambulatorios y hospitales y a todos sus profesionales, el temporal provocó problemas en la vacunación. Al menos, en la planificación de esa vacunación.

Se vacunó a jubilados en el Hospital Clínico San Carlos, también en el Gregorio Marañón y en Getafe, al menos. En este último hospital, como en otros de la región, había carteles que, dice una de sus facultativas, “parecía un anuncio de ‘oferta’ vacuna”. Explica que, al haberse descongelado los viales para proceder a la vacunación planificada, y con la desorganización que produjo la nevada, “hubo que ponerlas para no perderlas”.

Así, a pesar del temporal, entre el viernes 8 y el martes 12, los cinco días más duros tras la gran nevada, en Madrid se administraron 35.076 vacunas. El informe del día 8 del ministerio marcaba que habían sido administradas 14.152 dosis. El del miércoles 13, 49.228. Y ese sábado y ese domingo (cuando el Ministerio de Sanidad no emite informes), la Comunidad logró inocular 10.745 dosis, según se desprende de los datos del informe del lunes 11, que marca que para entonces ya se habían puesto 24.897 dosis.

Ese fin de semana, dice el mismo portavoz de la Consejería de Sanidad, se hizo, mayoritariamente, “en hospitales y algo en residencias”. La administración en los centros hospitalarios, con las plantillas que debían entrar durante esos días a trabajar sin poder acceder a sus turnos y los que tenían que salir doblando y triplicando jornadas, fue un caos.

La Comunidad asegura ahora que esta semana estará dedicada a inocular “segundas dosis solo en residencias” y, en “las próximas dos semanas, en residencias y profesionales sanitarios”. Mientras tanto, es imposible que cumpla con el objetivo de haber vacunado el 70% de su población para el 30 de junio si mantiene el ritmo actual y no se multiplica exponencialmente la llegada de dosis: apenas se llegará al verano con el 10% de los madrileños a salvo del virus, según ha calculado este miércoles Aguado.

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