LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La comunidad científica, contra las medidas de Ayuso

Llegan tarde, deberían aplicarse en todo el territorio y el alto grado de excepcionalidad las deja obsoletas

Controles de la Policía Nacional en la estación de tren de Entrevías (Madrid), este lunes.
Controles de la Policía Nacional en la estación de tren de Entrevías (Madrid), este lunes.Olmo Calvo

Las restricciones impuestas desde este lunes en la Comunidad de Madrid a más de 850.000 ciudadanos son “insuficientes y, en algunos casos, resultan contraproducentes, desenfocadas, estigmatizantes y de dudosa efectividad”, según un comunicado de la Asociacion Madrileña de Salud Pública (Amasap). En ellas, además, “no se especifica ninguna medida para reforzar la salud pública y la atención primaria”. Madrid ha superado en las últimas horas los 16.000 muertos y los 200.000 contagios. [Puede consultar aquí si vive en una zona afectada, la lista de todas las medidas y las respuestas a las principales preguntas. Aquí puede descargar un modelo de justificante para desplazamientos por motivos laborales]

“Si se quiere hacer una intervención sociosanitaria, tienes que ofrecer los recursos para que la ciudadanía pueda cumplir con lo que se está pidiendo”, comenta María Urtasun, epidemióloga y miembro de Amasap. Madrid, según ella, no cumple con varios de esos requisitos: “No tiene mucho sentido. Son, por ejemplo, unidades grandes, aunque pongas muchas fuerzas del orden, si hay ese montón de excepciones que hay, la efectividad de la medida es limitada”.

Las tasas de incidencia han subido tanto que “la transmisión está fuera de control en toda la Comunidad de Madrid”, por eso entiende que no tiene sentido circunscribir las restricciones a unas zonas determinadas, algo que causa “estigmatización” y “crispa”. “Es necesario aplicar restricciones de la movilidad y las relaciones sociales, similares a las de las fases 0 y 1 del Plan para la transición hacia una nueva normalidad, en todo el territorio y no de forma diferenciada”.

En este sentido, creen que las autoridades deberían ganarse la confianza de los vecinos de esos barrios más golpeados por la pandemia haciendo más partícipes a las asociaciones vecinales y los movimientos sociales. No entienden el cierre de parques y jardines frente a negocios que siguen funcionando, aunque con aforos limitados, como la hostelería o los locales de apuestas.

Tanto Urtasun como Miguel Ángel Royo, epidemiólogo y también de Amasap, proponen que la Comunidad se centre “en lo esencial”: el refuerzo de la atención primaria y salud pública y dar soporte a la ciudadanía para que de verdad puedan cumplir tanto las cuarentenas como los aislamientos. Lo efectivo, dicen, es dar pasos atrás en la desescalada. “Una revisión de la fase 1 con elementos, incluso, de la 0”.

También el movimiento médico AP Se Mueve, que agrupa a más de 1.200 facultativos madrileños de atención primaria, ha lanzado sus críticas a unas medidas que creen que llegan tarde y que estarán en vigor, en principio, dos semanas. “Limitan la movilidad de los ciudadanos con muchas excepciones, lo que hace, de facto, que la movilidad no se vea tan reducida en la práctica, además de generar serias dudas de que se garantice su cumplimiento”, señalan en un comunicado.

Reclaman a las autoridades regionales el refuerzo de la plantilla, eliminación de trabas burocráticas, implantación del teletrabajo, reconocimiento salarial justo de los turnos doblados, rastreadores o más líneas de teléfono fijas y móviles.

“Una cosa es la marcha de la pandemia y otra es la situación en los centros. A medida a ha ido aumentado la incidencia de casos la situación se ha ido poniendo peor, sobre todo porque desde finales de junio ha coincidido con plantillas reducidas por las vacaciones de verano”, comenta Jesún Redondo, de AP Se Mueve y médico en el centro Ramón y Cajal de Alcorcón. “En sept todo ha explotado. Aunque mucha gente haya vuelto e vacaciones, nos enfrentamos al aumento de casos. Estamos en una situación muy justa y prevemos que con estas medidas no vaya a mejorar”.

Amasap critica también la realización de test previstos por la Consejería de Sanidad, que consideran un “dispendio económico” que “puede resultar contraproducente” porque no están recomendados para personas asintomáticas ni para estudios de cribado en población general. “Presentan claras limitaciones en su eficacia para el diagnóstico de los pacientes asintomáticos”, añade AP Se Mueve.

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