ELECCIONES COMUNIDAD DE MADRID

Madrid, un millón de personas en riesgo de pobreza

El crecimiento económico de la región no ha implicado una reducción de la desigualdad

Un grupo de personas en el banco de alimentos Gran Avenida 24, en el barrio de Orcasitas (Madrid).
Un grupo de personas en el banco de alimentos Gran Avenida 24, en el barrio de Orcasitas (Madrid).Olmo Calvo

Karen coge el teléfono desde su piso en el madrileño distrito de Carabanchel. 700 euros de ingresos mensuales y 700 euros de alquiler. Dos hijos, el mayor tiene 13 años, hiperactividad y dislexia, el pequeño dos años y medio y un diagnóstico de autismo. Ella, en paro, su marido, Erick, en Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). A seis paradas de metro, en Acacias, descuelga el móvil Elena, un hijo, 7.000 euros al mes de sueldo entre ella y Eduardo, su pareja: 1.200 de hipoteca más 240 de comunidad. Apenas a 500 metros, Carlos habla desde un local de juego, pasa allí el día porque no tiene ningún otro lugar al que ir ni de día ni de noche, ni ningún ingreso, ni ninguna ayuda, ni “ninguna esperanza de que cambie algo”. Vive en la calle. En 4,4 kilómetros en línea recta, Madrid dibuja miles de vidas, distintas y asimétricas, cada vez más distintas y más asimétricas.

La comunidad más rica de España, con un PIB per capita de 35.913 euros anuales —un 36% por encima de la media nacional—, y la que tiene más peso en la riqueza de todo el país —el 19,3% del PIB—, es también una de las regiones más desiguales del país. Resulta imposible evaluar la gestión del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP) al frente de la autonomía. Del año y ocho meses de su presidencia, un año y un mes ha sido atravesando la pandemia. Tampoco a la luz de los datos, apuntan los expertos consultados, pues corresponden a 2019 y desde ese año la comunidad funciona con unos presupuestos prorrogados, los últimos del Ejecutivo de Ángel Garrido tras la renuncia de Cristina Cifuentes. Pero todos resaltan que la continuidad de sus políticas hace que la tendencia se mantenga. Dice Luis Ayala, catedrático de Economía en la UNED, que “el crecimiento económico en las dos últimas décadas no se ha traducido en bienestar”. Y ahora, además, hay que sumar una crisis que no es solo sanitaria, sino económica y social. Las organizaciones internacionales, institucionales y expertos advierten: las recesiones agudizan las diferencias.

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Ayala apunta que Madrid no es una excepción, ya que “la dinámica de las regiones con grandes ciudades en los países ricos es de un aumento de la desigualdad”. El doctor en Sociología en la Universidad Complutense de Madrid Daniel Sorando añade que un lugar “urbano, muy dinámico” como Madrid atrae a mucha gente, “no solo son grandes rentas, como directivos y profesionales, sino a todos aquellos que prestan servicios a los primeros, y eso es una estructura muy desigual, muy típica de ciudades globales”. Aumenta la distancia entre los trabajos muy cualificados y los que no lo están. De nuevo, no hay datos recientes, pero el sociólogo asegura que se mantiene la tendencia: “Madrid es un ejemplo de profundización de desigualdad”. Antes de la pandemia, explica el economista Ayala, “Madrid era la comunidad más desigual, según el índice de Gini, un indicador que mide la concentración de renta, de la última encuesta de condiciones de vida del INE”. En su opinión, Madrid reúne rasgos “singulares”, como “la renuncia a su capacidad para dotarse de más recursos a través de los tributos que más reducen la desigualdad, como son el IRPF y Patrimonio”.

En España, uno de cada cinco ciudadanos vive bajo el umbral de riesgo de pobreza (implica ingresar menos de 9.009 euros al año para alguien solo; 18.919 para una familia de dos adultos y dos niños). Son 9,7 millones de personas, según los últimos datos del INE, calculados con la renta de 2018. De ellos, alrededor de un millón están en Madrid, con una población de 6,7 millones. El 15% madrileño está por debajo de la media nacional (20,7%). “Las tasas de pobreza y exclusión de Madrid en general son mejores que la media, pero no tan buenas como su situación económica debería generar. Con la segunda renta media más alta del país, hay seis comunidades con menos riesgo de pobreza”, expone el sociólogo Juan Carlos Llano, responsable de investigación de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza, que aglutina a 8.000 organizaciones en España.

Muchos trabajan, pero ni por esas llegan a final de mes. Es lo que ocurre en casa de Karen, de 35 años, y Erick, 41, en Carabanchel. “Hay que pagar alquiler, comida, vestir a los niños, con el sueldo parcial de mi marido”, dice ella, que cocina en casa y vende por encargo, “para compensar”, pan dulce, repostería tradicional de El Salvador, desde donde llegaron hace casi siete años. Ella se quedó sin su trabajo, “empleada doméstica”, cuando llegó el virus.

El 2 de abril de 2020, apenas 15 días después de que el Gobierno anunciara el estado de alarma, Madrid registraba 10.023 parados más. El Gobierno regional tramitaba más de 15.000 ERTE de empresas. En Cataluña, en aquel mes hubo 21.833 desempleados más. En Andalucía, 138.569. Marzo se saldó con más de 300.000 nuevos desempleados en España y 620.000 afectados por ERTE que ya se contabilizaban. En Madrid, la mayoría pertenecían al sector servicios, según un informe de la Cámara de Comercio. Aunque no todo 2020 tuvo tan malos datos como aquel mes de marzo en que el país se encerró en casa, las organizaciones que atienden a población vulnerable alertan de que la crisis social no tiene precedentes.

Según la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de la capital, la pasada primavera 101.942 ciudadanos recibían cada día una bolsa de comida. En Cruz Roja atendieron el año pasado a unas 111.000 personas en el área de intervención social en la comunidad. Y alrededor de 63.000 hogares, el 2,4% del total que hay en Madrid, no percibían ningún ingreso a final de 2020 en la región. La media del país es del 3,3%, y en Canarias la cifra se eleva al 6,1%. Pero Madrid es una economía rica en la que el número de hogares en situación de riesgo de pobreza creció por encima de la media de España, y por encima de lo que lo hizo en autonomías como Cataluña o País Vasco.

“Además, Madrid tiene una gran desigualdad interna. El 20% más rico de la población gana 6,5 veces más que el 20% más pobre. La media nacional es de 5,9”, continúa Llano. El sociólogo alerta de que, “para ser la comunidad más rica, sus indicadores no son buenos”. Cita que está por encima de la media nacional en porcentaje de hogares que no puede mantener la vivienda a una temperatura adecuada (8,3%), que un 31% no puede afrontar gastos imprevistos ―la octava autonomía con mayor porcentaje―, y que un 6,7% ha tenido retrasos para afrontar los gastos de vivienda o alquiler, la décima comunidad en la clasificación, de mayor a menor.

El problema de la vivienda (encarecimiento del suelo, precio de los alquileres y pisos turísticos) es uno de los más acuciantes de la región. Es la autonomía con los metros cuadrados más caros de España en alquiler (13,8 euros, frente a una media nacional de 10,8) y los segundos más altos para venta, tras Baleares, según los informes de marzo de este año de Idealista (2.900 euros en Madrid, frente a los 1.874 a nivel nacional). Y una vez llegó el confinamiento del pasado año, con toda la población metida en casa, las circunstancias no fueron para todos igual. Karen, Erick y sus dos hijos lo pasaron en una habitación en la zona de Oporto, donde vivían antes de mudarse donde lo hacen ahora. Elena y Eduardo, de 36 años, lo hicieron en su piso exterior de 100 metros cuadrados con terraza en Acacias. Carlos, que este año cumplirá 57, se fue hasta Ifema, donde la Comunidad habilitó un pabellón para las personas sin hogar. El sociólogo Daniel Sorando critica la escasa vivienda pública de Madrid: “En 2019 había apenas 20.000 para más de seis millones de personas”.

También es la peor comunidad en el desarrollo de los servicios sociales públicos, según un índice elaborado por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, explica Álvaro Revilla, su coordinador de estudios. “Es algo consolidado en los últimos años y la tendencia es que vaya a peor”, añade. El economista Luis Ayala critica que las “rentas de inserción [el último colchón al que agarrarse quienes no tienen recursos, hasta que se aprobó el ingreso mínimo vital] tienen la cuantía mínima más baja de las 17 comunidades, con 400 euros para una persona sola”.

Luis Moreno, profesor de Investigación (Ad Honorem) del CSIC, pone el peso en “los recortes tras las crisis económicas del 2008 en los servicios propios del bienestar, principalmente en educación y sanidad”. Madrid tiene los datos más negativos de toda España en segregación escolar, y en Europa “solo los supera Hungría”, apunta Sorando. Ayala lo recalca. “Una parte importante de la desigualdad nos la jugamos en el ámbito de las oportunidades”, continúa el economista, y advierte: “Los resultados en el ámbito educativo anticipan una bomba social en el futuro”.

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