Urbanismo

Valencia estrena las supermanzanas y planifica su primer distrito innovador

La ciudad ha ganado 155.000 metros cuadrados de espacio público peatonal desde 2015 con el nuevo modelo urbano

Extensión de la supermanzana de Sant Antoni, en Barcelona, con varios usos para un mismo espacio.
Extensión de la supermanzana de Sant Antoni, en Barcelona, con varios usos para un mismo espacio.Arnau Rovira

Jane Jacobs, periodista y autora de uno de los libros más influyentes del urbanismo contemporáneo, Muerte y vida de las grandes ciudades, defendía que las calles y sus aceras eran los principales lugares públicos de una ciudad, “sus órganos más vitales”. Una idea que gira en torno a un urbanismo y una arquitectura al servicio de la gente, con espacios más humanos y habitables. Valencia lleva seis años transformando el modelo de ciudad y el proceso se ha acelerado con la crisis de la covid: la capital avanza con paso firme hacia la peatonalización de sus plazas, la implantación de las supermanzanas en barrios consolidados y el ensayo de los barrios innovadores.

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“La crisis sanitaria ha situado entre nuestras prioridades más urgentes la recuperación del espacio público”, sostiene la vicealcaldesa de Valencia y responsable de Urbanismo, la socialista Sandra Gómez, que hace un balance positivo de los últimos seis años de gobierno del Rialto —coalición de Compromís y PSPV y antes también de Valencia en Comú— pese a los sonados desacuerdos en algunos proyectos urbanísticos [el PAI de Benimaclet o el del Grau]. Junto al conocido plan Valencia, ciudad de plazas, las supermanzanas, ensayadas con éxito en Barcelona, y la revisión pormenorizada del PGOU de la capital, Urbanismo quiere lanzar, antes de que concluya el mandato, el distrito innovador en el polígono de Vara de Quart, inspirado en el 22@ de la ciudad condal y actuaciones parecidas en Bilbao o Palma de Mallorca.

Las primeras supermanzanas, una fórmula que reconvierte los cruces en islas o espacios para peatones y zonas verdes, están previstas en el barrio de la Petxina (cruce de las calles Palleter y Calixto III) y en Orriols. La primera arrancará en otoño, según Gómez, con un diseño propio de la baldosa gráfica, diseñada por Iban Ramón, y la instalación de jardineras y zona de juego infantil. El proyecto estará listo en tres meses, antes de que concluya 2021.

“Desde 2015 hemos ganado 155.000 metros cuadrados de espacio público que antes estaba dedicado al tráfico privado y ahora son peatonales”, apunta la vicealcaldesa, que cita la peatonalización de grandes y céntricas plazas como las del Ayuntamiento o San Agustín, pero también las del Pintor Segrelles, Rojas Clemente, San Marcelino o la plaza del Rosario.

“La ciudad de Valencia lleva mucho retraso. Hay otras ciudades que peatonalizaron su casco antiguo entre los 80 y los 90 pero nosotros nos quedamos a la cola. Al principio ha sido complejo pero hoy la gran mayoría de los vecinos está a favor de los procesos de peatonalización, un proceso que no debería politizarse ni revertirse aunque gobierne la ciudad otro partido político. Siempre ponemos el ejemplo de Vitoria, donde hubo un acuerdo de mínimos de que tenía que ser una ciudad amable y verde y eso nunca se ha cambiado a pesar del cambio de signo político en el Ayuntamiento”, concluye la vicealcaldesa.

Vara de Quart, distrito innovador

Otro de los proyectos es la transformación del polígono industrial Vara de Quart en un distrito innovador integrado en la ciudad y donde interactúen empresas, instituciones, start-ups, incubadoras y aceleradoras. El barrio está basado en la idea ciudad 15 minutos, con viviendas, oficinas y comercios. El plan director para el diseño del polígono se redactará este año, según Gómez. “Nos inspiramos en 22@ de Barcelona, que se reconvirtió de polígono industrial a barrio tecnológico, donde estén las empresas, viviendas y servicios públicos (colegio, centro de salud, etcétera) a menos de 15 minutos”, esboza la edil.

“La ciudades caminan hacia la mezcla de usos porque al final quieres tener los servicios públicos cerca. El modelo del ocio en los centros urbanos y las residencias en la periferia ya no funciona. Es preciso ir a una ciudad de barrios policéntricos, donde cada uno tenga cerca su propia oferta comercial, cultural y, si se puede, laboral. Es menos contaminante, más cómodo y permite fortalecer el tejido social y vecinal”, resume Gómez.

El polígono industrial es un espacio prácticamente en desuso y para relanzarlo es necesario un cambio de planeamiento urbanístico. El Ayuntamiento quiere implicar a la Generalitat, universidades, entidades empresariales, agentes sociales y también a los vecinos. “Se tendrá que reurbanizar la zona para dotarla de una especial calidad ambiental y paisajística y un nivel de servicios adecuado. El Ayuntamiento utilizará el suelo cedido para generar dotaciones y vivienda pública que ayude a ofrecer vivienda de calidad a precios razonables”, explica Gómez.

El Ayuntamiento trabaja además en sacar adelante la reforma de las avenidas de Perez Galdós, masacrada por el constante paso de coches; la Avenida del Puerto que, con cuatro carriles en la actualidad, verá reducida la circulación de vehículos privados en favor de peatones, bicicletas y transporte público; o las de Peris y Valero.

Figuración virtual de la Avenida del Puerto de Valencia.
Figuración virtual de la Avenida del Puerto de Valencia.Ayuntamiento de València

La avenida de Federico García Lorca, en la zona del Parque Central, se diseñó como un planeamiento antiguo, al estilo de las actuales grandes vías, pero “no queremos una zona ajardinada en medio porque son de poca calidad y la gente no las utiliza; queremos acumular ese espacio peatonal pegado a las aceras y dejar en medio de las avenidas el tráfico; así amortiguas la contaminación acústica porque generas una muralla verde entre el tráfico y las viviendas”.

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