La prueba piloto concluye que el concierto de Love of Lesbian en Barcelona no fue supertransmisor

El estudio observacional aún deja preguntas sin respuesta y no resuelve la situación de las salas pequeñas y medianas

Concierto de Love of Lesbian en el Palau Sant Jordi el pasado 27 de marzo. JOAN SÁNCHEZ

Los científicos que han comandado la prueba piloto en el concierto de Love of Lesbian con público han establecido que este acontecimiento no fue supertransmisor. La experiencia tuvo lugar en el Palau Sant Jordi de Barcelona el pasado 27 de marzo y a ella asistieron 5.000 espectadores con mascarilla pero sin distancia física. Los datos puestos sobre la mesa por el doctor Josep Maria Llibre, miembro de Fundació Lluita contra la Sida i les Malalties Infeccioses i l’Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, indicaron que tras el concierto solo se detectaron seis contagios, de los cuales, mediante un seguimiento posterior, se determinó que cuatro no se habían producido allí. Sin poder asegurar que las otras dos personas contrajeran la covid en esa concentración, el doctor Llibre sugirió que, “analizando los datos disponibles, las posibilidades de que estas personas se hubiesen contagiado en el acto son mínimas”. Los responsables del estudio indicaron que, hasta el 14 de abril, los casos detectados en la prueba suponen una incidencia acumulada a 14 días de 130,7 por 100.000 habitantes, mientras que la incidencia de la población de Barcelona en el mismo grupo de edad y misma fecha fue prácticamente el doble, en concreto 259,9 casos por 100.000 habitantes.

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Aun con todo, hay múltiples preguntas por responder, según indicaron Buenaventura Clotet y Boris Rebolllo, científicos también implicados en la prueba. Por ejemplo, no está estipulada de manera fehaciente la vigencia temporal de las pruebas de antígenos que se usaron en este ensayo. También hay dudas sobre si las personas vacunadas han de ser objeto de la prueba, dado que como indicó el doctor Clotet, “un vacunado, aun con escasa carga vírica, puede contagiar”. Pero aún hay más lugares de claridad difusa, como por ejemplo quién ha de encargarse de las pruebas. Las salas de concierto pequeñas y medias no disponen de recursos para sufragarlas. Tal y como señalaron Carmena Zapata, responsable de ASSAC, la asociación de salas de conciertos de Catalunya, y Alberto Guijarro, responsable de la sala Apolo, “casi nadie podrá abrir mientras no haya unos protocolos claros que no descarguen en las mismas salas la realización de las pruebas”. Jordi Herreruela, director del festival Cruïlla —que ya ha convocado edición para este verano esperando reunir a 25.000 personas diarias— significó que “lo más complicado es que las pruebas se verifiquen correctamente y se pueda atribuir un resultado válido a cada persona analizada. Eso lo logramos en la prueba del Sant Jordi, pero tiene un coste económico muy elevado”.

Lo que tampoco se despeja con esta prueba es qué aforo se podrá establecer para actos públicos en locales cerrados, aunque la respuesta parece estar vinculada a la cantidad de pruebas de antígenos que se efectúen previamente, en un plazo de tiempo prudencial para que estos resultados no caduquen. Todos los miembros organizadores del ensayo, Festivals x Cultura Segura (los festivales Cruïlla, Sonar, Primavera Sound, Canet Rock, Vida Festival y la promotora The Project), manifestaron que aún no hay respuestas en este sentido. Jordi Herreruela afirmó que muy probablemente se volverán a hacer pruebas este verano en su festival, Cruïlla, que se celebrará del 8 al 10 de julio en Barcelona, y todos los participantes aclararon que aún queda camino por recorrer.

El más explícito a la hora de responder a estas incógnitas fue el doctor Josep Maria Llibre, quien apuntó que la pelota está ahora en el tejado de las autoridades sanitarias. “Parece evidente que se han de regular los cribados y establecer un protocolo que permita un funcionamiento regular de estas actividades, determinándose por ejemplo dónde puede hacerse la prueba el público asistente, en qué plazos y con qué límites. Eso lo han de determinar las autoridades sanitarias”, señaló. Según indicó el doctor Buenaventura Clotet, las pruebas de antígenos realizadas, “sirven para cualquier virus, aunque en cada caso la velocidad de transmisión es diferente”, comentó al referirse a las variantes India y Sudafricana, “que con carácter testimonial ya nos han llegado”.

Lo que sí ha dejado clara la prueba, señalaron todos los participantes, es que con medios se puede cribar a mucha población —algo de lo que se dudaba hasta ahora—, y que el público se comporta de manera civilizada y atiende las medidas sanitarias. La anécdota de la rueda de prensa es que nadie pronunció bien el nombre del grupo que la protagonizó, Love of Lesbian. Santi Balmes, su cantante, está acostumbrado: “Solo en Sudamérica pronuncian bien nuestro nombre. Debe de ser por la proximidad del inglés”, dijo sonriendo antes de hacerse la foto de familia con científicos, promotores y autoridades.

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