Crisis económica del coronavirus

Reservas de hotel anuladas: “Dan ganas de llorar”

Empresarios hoteleros de la Costa Brava constatan como el nuevo confinamiento provoca una cascada de anulaciones

Maurici Abad en el interior de una de las habitaciones del Spa Classic Begur.
Maurici Abad en el interior de una de las habitaciones del Spa Classic Begur.Toni Ferragut

El Hotel Spa Classic de Begur (Baix Empordà) ya había recibido, la mañana de ayer, 24 anulaciones de reservas. Había tenido un 100% de ocupación siete de los últimos doce días y el resto un 90%. Desde el anuncio del Govern de volver a restringir la movilidad le llueven las anulaciones como al resto de hoteles de la Costa Brava. “Dan ganas de llorar”, lamenta el propietario del Classic, Maurici Abad. Igual que el resto de empresarios del sector está indignado con las decisiones de unos gobernantes que “emanan ambigüedad”. Cree que “no son bastante contundentes con los incívicos” y acaba pagando un sector que intenta sobrevivir cumpliendo a raja tabla la normativa del Procicat.

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El Hotel Spa Classic está en el centro de Begur. El edificio se construyó en 1857 pero no se dedicó al hospedaje hasta 2010. Hoy es uno de los 60 Petits Grans Hotels que hay en Cataluña, todos ellos de menos de 15 habitaciones y de gestión familiar. Desde que abrió sus puertas tiene una ocupación media anual de un 75%, con fines de semana de invierno al 90-95% y veranos de 95-99%. Al llegar la pandemia en marzo de 2020 cerró, abrió en junio y se fue adaptando a las restricciones del Procicat. El pasado verano la ocupación fue del 65%. Desde el 26 diciembre al 4 de enero el hotel estuvo casi lleno. Con la llegada del confinamiento municipal Abad ideó ofertas imaginativas. Puso las habitaciones a 49 euros para los vecinos de la esta localidad de 4.000 habitantes. Consiguió más de media docena de reservas. Las semanas siguientes reservaron alguna pareja o trabajadores que fueron a la zona por diversos motivos. La situación cambió cuando se anunció que se permitía la movilidad por toda Cataluña poco antes de Semana Santa. “Llegó un alud de reservas y entre el 26 de marzo y el 6 de abril siete días el hotel ha estado completo y el resto casi”, detalla el hostelero.

La vuelta al confinamiento comarcal ha girado de nuevo la situación. “A partir de hoy teníamos casi completos los fines de semana y ahora, después de 24 anulaciones, sólo hay dos habitaciones”, lamenta.

“Pasar un día en nuestro hotel era el regalo sorpresa de un joven a su pareja, que cumple años este fin de semana. Reservó hace 15 días y la empresa de ella le había dado fiesta. Se ha quedado sin regalo justo antes de una fecha tan indicada”, lamenta. Para Abad lo más doloroso es “el poco margen de maniobra que da el Govern con sus decisiones” a los empresarios. “El planteamiento del desplazamiento en burbujas de convivencia era bueno, pero con el problema es el incivismo, gente que no ha guardado distancias, no ha cumplido las burbujas y ha hecho lo que le ha dado la gana lo han echado todo a perder”, lamenta. “Entre todos, nos hemos ganado que vuelvan a restringirnos la movilidad”, afirma.

El empresario admite que “es difícil diseñar una regla general” que afecte a todos los colectivos pero denuncia que los gobernantes no están teniendo en cuenta la situación del sector turístico. “Falta más mano dura para quien incumple las normas, más sanciones y más mano extendida a quienes estamos intentando ganarnos la vida”, destaca. “Siendo mal pensado, quizás nos han permitido trabajar estas dos semanas para que tanto empresarios como trabajadores podamos pagar la declaración de la renta”, ironiza.

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