La crisis del coronavirus

El Govern trata de contener el enfado empresarial con la negociación de la desescalada

Aragonès y Budó se reúnen con los colectivos más afectados por las restricciones de Cataluña

Un establecimiento junto al centro comercial L'Illa Diagonal, anunciando comida para llevar.
Un establecimiento junto al centro comercial L'Illa Diagonal, anunciando comida para llevar.Albert Garcia / EL PAÍS

El enfado empresarial es mayúsculo desde este miércoles con el Govern. Lo acusan de estar partido en dos, de generar incertidumbre con el borrador del plan de desescalada y, sobre todo, de no escuchar a los sectores más afectados por las restricciones. Y esa indignación ha forzado a cambios en la política de interlocución del Ejecutivo. El presidente en funciones, Pere Aragonès, y la consejera de Presidencia, Meritxell Budó, han convocado esta tarde a los sectores más afectados por las medidas catalanas del estado de alarma, especialmente el de la restauración, para conocer sus planteamientos e intentar acercar posiciones respecto a cómo se encauzará la reapertura económica a partir del próximo lunes.

El Govern, que acumula dos días con acusaciones cruzadas entre departamentos de ERC y de Junts sobre filtración de documentos y falta de lealtad, intenta así rehacer posiciones. El comité ejecutivo de la crisis por la covid se vuelve a reunir este jueves tras los roces del día anterior, después de que Aragonès y Budó hayan mantenido a mediodía un encuentro en el despacho del presidente en funciones en el Parlament, según han explicado fuentes del Govern. Y se ha convocado a representantes empresariales para intentar aproximar posiciones y rebajar la tensión existente después de que el miércoles se conociera la intención del Departamento de Salud de iniciar la desescalada con un aforo limitado al 30% en bares y restaurantes y horarios restringidos hasta las cinco de la tarde.

En el encuentro han participado Aragonès, Budó, la consejera de Salud, Alba Vergés; el consejero de Empresa, Ramon Tremosa, y el secretario de Salud, Josep Martia Argimon. Los responsables de los gremios de restauración convocados han explicado su propuesta de desescalada y la respuesta del Govern ha sido que tomará una decisión probablemente este jueves, jornada en la que se pondrán en contacto con ellos. Estaba prevista una reunión similar con el sector deportivo y del comercio.

“La preocupación es máxima; el plan de reapertura no es proporcional y nos estamos jugando el futuro económico de Cataluña”, afirmaba esta mañana Roger Gaspa, presidente de Foment Comerç, que reclama “margen para poder explicarle a la consejera de Salud [Alba Vergés] nuestro plan, que es proporcionado”. El sector de la restauración ya había presentado a Tremosa su propuesta de desescalada (más fuerte que la de Salud), un plan que la patronal Pimec también habría hecho conocer al consejero de Interior, Miquel Sàmper, en un encuentro que mantuvieron el lunes.

Además de los horarios, los empresarios demandan que se acorten plazos y se dé más manga ancha para llegar a tiempo de salvar la campaña navideña, que para el sector comercial representa en torno al 30% de la facturación anual. Si esa pérdida de ingresos se añade al 30% que de promedio ha perdido desde que empezó la crisis sanitaria, “el comercio catalán no lo podrá aguantar”. El clúster catalán de la moda Modacc ha hecho público un estudio que alerta de que la facturación en el sector de la moda ha caído un 28,5% de enero a septiembre de 2020 respecto al año anterior, informa Mar Rocabert. Ante esa caída, la campaña de Navidad resulta crucial para que las empresas puedan aumentar las ventas y compensar las pérdidas que acumulan hasta ahora, alerta el Clúster.

La Asociación Catalana de Estaciones de Esquí ha remitido este mismo jueves una carta a las diferentes consejerías implicadas en la desescalada advirtiendo del daño que supondrá el cierre perimetral previsto hasta finales de enero, lo que haría inviable la apertura de las instalaciones invernales. “No se trata solo de las estaciones de esquí, sino todo lo que hay alrededor y con el plan conocido ayer [por el miércoles] en el mejor de los casos podrían abrir el 21 o el 22 de enero”, explica Quim Alsina, gerente de la asociación. Esa tardanza en la apertura supondría pérdidas de un 30% de la facturación en las estaciones, pero sobre todo se convertiría en un agujero negro para las economías de las comarcas de montaña. “El documento que conocimos ayer es muy duro, estamos dolidos y preocupados”, dice Alsina, que admite que han dejado en el aire la presentación de la campaña de esquí que tenían previsto celebrar mañana. Todas las estaciones han preparado las instalaciones para poder abrir cuando haya nieve.

“Parece que hablar con dos consejeros diferentes en este Govern no es lo mismo. Me gustaría ver cómo acabará este tema, aunque cuanto más nos acerquemos al mes de febrero [en referencia a las elecciones] la lealtad institucional costará más”, apunta Àlex Goñi, presidente de Pimec Comerç, que se negaba este jueves a opinar de ningún plan que no se considere definitivo. Sí lo ha hecho sobre un anuncio de Tremosa basado en un plan de ayudas de 219 millones de euros para la restauración y el comercio. “Me parecen bien los anuncios, pero quiero ver la letra pequeña y el DOGC [Boletín oficial catalán]”, ha afirmado en una clara alusión a la falta de confianza existente entre los empresarios.

Alejandro Utrera, gerente del clúster Foodservice, reclamaba que medidas sanitarias y económicas vayan de la mano y solicita una mesa de negociación en la que se pueda sentar el empresariado.

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