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La cultura se resigna al cierre casi total y a no ser ya excepción

Museos y bibliotecas para préstamo, entre lo poco que sigue abierto. Teatro y cine se consuelan con los planes de rescate

Espectadores viendo la película 'Uno para todos', en el Cine Catalunya de Terrassa.
Espectadores viendo la película 'Uno para todos', en el Cine Catalunya de Terrassa.Cristóbal Castro

El mundo de la cultura en Cataluña ha acogido en general con resignación la constatación de que el sector ya no es una excepción en tiempos de coronavirus. El anuncio del cierre de todas las actividades culturales en la comunidad excepto museos (con aforo reducido aún más, al 33 %) y bibliotecas solo para préstamo, ha caído como un jarro de agua fría sobre el mundo cultural, que ya se temía que la situación de pandemia descontrolada iba a acabar afectándole. El sector se consuela con el anuncio paralelo de un plan de rescate. La consejera de cultura, Àngels Ponsa, se reunió este jueves por la tarde, de forma telemática, con los principales representantes de la cultura para comunicarles las medidas, tal y como dio a conocer en Twitter. Allí anunció que entre las medidas que entran en vigor, está una aportación económica de 17,2 millones de euros para el sector.

En todo caso, la decisión del cierre ha vuelto a ser criticada por algunos que la consideran excesivamente severa —y hasta arbitraria— con un sector que siempre se ha esforzado por aplicar las medidas de control sanitario recomendadas. Paradójicamente, este mismo jueves el epidemiólogo Fernando Simón cuestionaba que el cierre de la cultura sea necesario. “Es un sector que hace las cosas bien”, dijo, antes de dudar de que su cierre “mejore sustancialmente la situación”.

“Ya se habían movido fechas de estreno, ya se había reducido otra vez los aforos, se había adelantado la hora de cierre… Y no dejábamos de luchar por seguir abiertos”, dijo al conocer la noticia Pilar Sierra, directora del Gremio de Cines de Cataluña. “Ahora toca cerrar por imperativo legal y no queda otra”.

A Sierra, que aseguró que intenta ser optimista (“ya hemos llorado bastante”, afirmó), le consuela que la ayuda de 17,2 millones de euros que destinará la Generalitat a las actividades culturales “es una cifra muy importante”: “Antes”, recordó, en referencia al primer estado de alarma, en el mes de marzo, “fue cero. Después llegó una ayuda de 8 millones y, más tarde, otra de 5 millones por espectáculos cancelados. Todo eso sumaba 13 millones para lo que fueron prácticamente cuatro meses de cierre”.

Según datos del gremio de exhibidores, el sector ya había visto reducida en un 68% la asistencia con respecto del año pasado. La situación había quedado todavía más delicada tras la reducción del aforo de las salas, de nuevo, al 50%, la semana pasada: “Con las nuevas restricciones que se aplicaron el viernes pasado en una sola semana ya tuvimos la mitad de espectadores que la anterior”, explicó Sierra.

La decisión del Govern de suspender las actividades teatrales, ya sean al aire libre o en espacios cerrados, a partir de este viernes y durante 15 días, es “una mala noticia” que la presidenta de la Asociación de Empresas de Teatro de Cataluña (Adetca), Isabel Vidal, valoró “muy negativamente”, aunque agradeció que “por primera vez vaya acompañado de medidas económicas para paliarlo”.

La representante del sector teatral recordó que el teatro “ha sufrido mucho” las restricciones impuestas por la pandemia, ya que durante los últimos siete meses los teatros han permanecido cerrados cinco y los dos restantes han abierto con el 50% de su aforo, excepto las dos semanas pasadas que tuvieron permiso para el 70%.

A pesar del duro golpe que suponen las nuevas medidas a “un sector que ya está muy tocado”, Vidal agradeció que fuera la propia consejera de Cultura quien informara a los afectados. Una de las demandas es un plan de rescate que permita afrontar el cierre con un coste cero y que ayude al sector a recuperarse. En este sentido, Vidal celebró que el Govern haya anunciado que se van a destinar 17,2 millones de euros en ayudas al sector cultural para cubrir sus costes fijos durante el tiempo que dure el cierre.

Vidal consideró que esta inyección de recursos “no es suficiente” y son necesarias “otras medidas” más a largo plazo, que pasan por “ayudar a todos los agentes de la cadena teatral desde los teatros a las compañías, pasando por los creadores, los productores, etcétera”.

Los museos, que viven unos de sus peores momentos al no recibir visitantes, podrán permanecer abiertos, si bien reducen su aforo del 70% al 33%, como ocurría en la primera fase de la desescalada de mayo. En el caso del Macba la capacidad pasa de las 406 personas a 325. Pero en este museo, como en el MNAC, las nuevas medidas afectan a las actividades. A partir de mañana se suspenden todas las que requieran desplazamientos: se posponen algunas a nuevas fechas y otras se retransmitirán online.

En el Macba mantienen la apertura, sin inauguración, de la muestra de Fina Miralles para el día 3, mientras que en el MNAC el día 12 abrirá Intrusos, con obras de la colección Sunyol entre su colección permanente. El Icub comunicó este jueves que se suspendía la Noche de los Museos fijada para el próximo 14 de noviembre, justo cuando acaban los 15 días de restricciones. CaixaForum y CosmoCaixa permanecen abiertos con sus exposiciones visitables, pero se suspenden las actividades relacionadas con estas. Fotocolectania inaugura hoy una exposición sobre fotografía, como estaba previsto.

También reducen su aforo al 33% los archivos, las salas de exposiciones y las galerías de arte. Estas últimas, en el momento de la desescalada, pedían que no se les considerara museos y si pequeño comercio, vuelven a incluirse en la misma categoría y también podrán abrir controlando los aforos, con un máximo de 33% de capacidad.

El festival BCN Novela Histórica se mantiene pero en streaming y sin público presencial. La ya muy mermada actividad de conciertos ha quedado reducida a cero. Festivales como el Festival Flamenco de Barcelona han suspendido. El Auditori anunció que la suspensión de todas las actividades culturales suponía que los conciertos previstos no se podrán hacer con público. “No obstante a través del Auditori Digital se podrá disfrutar, en directo, de algunos de estos programa" El Liceo suspende sus actividades hasta el 24 de noviembre. La suspensión afecta al resto de funciones de Don Giovanni, al espectáculo Sis solos soles, y al concierto De Carmen Amaya a Estrella Morente. El montaje de danza Marie-Antoinette del Malandain Ballet Biarritz y Mitridates, rey de Ponto, de Mozart, también se verán afectados.

“Pues estamos contentos porque al menos, a diferencia de otros sectores, podremos seguir abriendo”, asegura a este diario Marisa Ontiveros, directora de la librería que la cadena Casa del Libro tiene en el paseo de Gràcia de Barcelona, afectada de pleno por las nuevas medidas de confinamiento, que dejan al sector con un máximo de 800 metros cuadrados, un aforo limitado al 30% y, por el momento, sin posibilidad de actividades y presentaciones presenciales. En su caso, el local tiene 1.200 metros cuadrados, por lo que ha de reducir un tercio su superficie de venta; sólo poco más de un centenar de metros se reducirán en el local que la mayor cadena de librerías de España posee también en Rambla de Catalunya. Más drástico, sin embargo, es el destino de las seis tiendas restantes de Casa del libro en la provincia (en la capital catalana, en el eje de La Maquinista, y en Cornellà, Viladecans, L’Hospitalet de Llobregat, Sant Cugat y Terrassa), pues todas están ubicadas en centros comerciales y sin acceso directo desde la calle, lo que comporta su cierre al menos durante 15 días.

Una quinta parte de su espacio también verá mermado la flamante Ona Llibres de Pau Claris, inaugurada el pasado 25 de mayo, y que, como hiciera ya cuando abrió, mantendrá cerrado su espacio polivalente. En este caso, no preocupa tanto la limitación del aforo (el 30% de capacidad máxima ya lo estaban aplicando supuestamente todas las librerías) como la suspensión de actividades y presentaciones previstas. “Ya hacíamos un modelo mixto entre presencial, con un máximo de un 50% del aforo, y virtual, ahora las haremos todas online”, afirma Marta Ramoneda, una de las socias de La Central, cuya tienda del Raval se ha salvado por escasas decenas de metros de acotar el espacio. Pero ahí llevan encajando otro golpe: el de haber tenido que cerrar hace casi 15 días el pequeño bar de su jardín, tras el decreto que obligó a bajar la persiana a los locales de restauración excepto para comidas para llevar. Esa medida no sólo afecta directamente al local del Raval por tener un establecimiento de ese ramo sino también a la tienda en la calle Mallorca, en el Eixample. “El ambiente de la ciudad, con los bares cerrados, cambia; íbamos haciendo, pero desde el cierre de restaurantes hemos notado, sobre todo los mediodías y las tardes, una menor afluencia de gente a la librería”, constata Ramoneda.

En el ámbito de las bibliotecas, el paso atrás retrotrae al primer confinamiento: permanecerán cerradas al público excepto para el servicio de préstamo, que deberá hacerse de nuevo con cita y petición previas, vía web o por teléfono. La medida llega apenas tres semanas después de que, por ejemplo, Bibliotecas de Barcelona ampliara horarios en 11 de sus 40 centros para ir recuperando cierta normalidad, si bien el aforo estaba limitado a la mitad. En cualquier caso, el uso de estos equipamientos ha disminuido desde la pandemia: “Los usuarios suelen ahora coger un libro y marcharse; los estudiantes sí estaban haciendo más uso, también de las salas de estudio nocturno, que también se cerrarán ahora, claro”, fija Anna Bröll, directora de Innovación y Comunicación de la red de bibliotecas del Consistorio barcelonés.


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