desecalada en los museos

Visita surrealista a CaixaForum

Los ocho centros culturales recuperan su actividad con las exposiciones interrumpidas por la covid-19 prorrogadas y recibiendo a lo largo de la jornada 2.072 personas en toda España

Adrià y Helena visitan la exposición sobre surrealismo de CaixaForum Barcelona el primer día de reapertura de todos los centros de La Caixa.
Adrià y Helena visitan la exposición sobre surrealismo de CaixaForum Barcelona el primer día de reapertura de todos los centros de La Caixa.joan sánchez

A Salvador Dalí le habría encantado. En 1936, durante la Exposición Internacional Surrealista de Londres, se vistió de buzo para dar una conferencia, escafandra incluida, para visualizar que estaba zambulléndose en la mente humana. Por eso, si viviera, no habría dudado en ponerse una mascarilla para visitar la exposición sobre la intensa relación entre surrealismo y diseño que cerró sus puertas de forma prematura el 13 de marzo para evitar el avance de la covid-19. Este lunes, después de 81 días, volvía a abrir sus puertas en CaixaForum de Barcelona, el buque insignia que la Fundación Bancaria La Caixa tiene repartido en otras siete ciudades: Madrid, Zaragoza, Sevilla, Girona Tarragona, Lleida y Palma, que también volvían a acoger visitantes para ver las exposiciones que quedaron truncadas, como la dedicada al fenómeno de los vampiros en Madrid, el lujo asirio en Zaragoza, el París de Toulouse-Lautrec en Sevilla, los faraones en Tarragona, las vanguardias históricas en Lleida y Apolo XI en Girona. Todas se han prorrogado hasta el final del verano; siendo de los primeros centros culturales que abren en esas ciudades tras la irrupción de la pandemia.

Antes de las 10 de la mañana una treintena de personas ya esperaban la apertura de puertas del centro. Tras la puerta giratoria les esperaba Jordina, que amablemente les pedía a todos que se desinfectaran las manos con el gel (que se dispensaba de forma automática, sin tener que presionar nada) y les proporcionaba mascarilla si iban sin ella, cosa que no hizo falta a los primeros visitantes acostumbrados ya al nuevo complemento. También les esperaba la cúpula dirigente de estos centros culturales que en toda España recibieron el año pasado más de siete millones de visitantes. Entre ellos, Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación y responsable de todos los CaixaForum, que inmortalizaba, con cara de satisfacción con su móvil, el esperado momento.

En una especie de ordenado ritual poco a poco la sala de la exposición Objetos de deseo. Surrealismo y diseño, 1924-2020 comenzó a recibir las primeras visitas. La mayoría era personas solas, muchas parejas y algún padre con sus hijos que, más allá de las mascarillas y la distancia de seguridad, no parecían sentir que su visita era diferente a antes de que el covid-19 apareciera en sus vidas. Adrià y Helena, ataviados con mascarillas confeccionada con la misma tela que ella lucía como diadema explican que no querían perderse la oportunidad: “Es un día festivo y hemos querido terminar el paseo diario viniendo a ver la exposición”, explica él, mientras ella puntualiza que consideran que es importante que la cotidianeidad pase “no solo por poder tomar una cerveza en la terraza”. Ellos son dos de las cerca de 350 personas que habían reservado entrada para acudir este lunes festivo al centro cultural de Barcelona. Un total de 600 para todos los centros de España. Al final de la jornada visitaron todos los centros 2.072 personas (798 Barcelona, 372 Sevilla, 232 Palma, 200 Madrid, 190 Zaragoza, 135 Tarragona, 83 Lleida y 62 Girona); una cifra muy alejada de las de antes de la pandemia: CaixaForum Barcelona recibía la visita de 1.500 personas diarias, 2.500 en domingo y días festivos como este lunes.

Los centros de Madrid y Barcelona, en fase 1, han de abrir con un aforo reducido a un tercio, algo que no será un problema, tal y como explicó Durán el pasado miércoles a este diario, ya que las salas de Barcelona y Madrid tienen un aforo de 395 y 336 personas respectivamente; por lo que quedarán reducidas a 131 y 112 personas a la vez. “Ya nos gustaría tener este número de personas a todas horas”, dijo Durán. Para Sevilla y Zaragoza y Palma la fase 2 les permite dos tercios del aforo.

Para Jordi, otro de los visitantes, la mascarilla no es un inconveniente. “Ya nos hemos acostumbrado a usarlas e incluso casi te permite acercarte más a las piezas, sabiendo que no les va a afectar tu presencia. Y en el caso de este centro, con espacios amplios, no noto que sea un problema la distancia de seguridad”. Es lo mismo que explica Mireia, que parecía abstraída ante Busto de mujer retrospectiva, que Salvador Dalí hizo en 1933, tres años antes de su conferencia, a partir de cosas impensables, como un tintero y una barra de pan, además de un montón de hormigas que recorren el rostro de la maniquí. “Se agradece que haya poca gente, se disfruta mucho más, es más cómodo”, explica.

La acción de Dalí en Londres con la escafandra casi le costó la vida, ya que le impedía respirar y de pocas si se asfixia; ante la incredulidad de los asistentes que pensaba que formaba parte de la excentricidad del pintor. El uso obligatorio de mascarillas en lugares cerrados es el mayor recurso para evitar el contagio por el coronavirus, por lo que Dalí, como siempre, fue una especie de precursor y los visitantes de este lunes, en Barcelona, parecían tan surrealistas como el artista de Portlligat.

Un goteo de reaperturas sin unión

La desunión en la reapertura de los museos ha marcado la vuelta a la normalidad en Barcelona, después de semanas de reuniones para dar una imagen de unidad. Este martes reabren ocho museos municipales (Born, Castillo de Montjuïc, Muhba, Museo del Diseño, Monasterio de Pedralbes, Etnológico, Marés y Arxiu Fotogràfic), el miércoles el Macba y el día 10 el MNAC, en una semana en la que lo harán el CCCB, el Picasso y las Fundaciones Miró y Tàpies, aunque todavía no lo han confirmado.

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