la crisis del coronavirus

Barcelona destina un millón de euros a subvencionar la rebaja de los alquileres comerciales

En un solo día el Ayuntamiento ha recibido 250 peticiones de nuevas terrazas de restauración o de ampliación

Terraza del Bar Salamanca, en el paseo Marítim de Barcelona, este lunes.
Terraza del Bar Salamanca, en el paseo Marítim de Barcelona, este lunes.Albert Garcia / EL PAÍS

El Ayuntamiento de Barcelona destinará un millón de euros para subvencionar la rebaja de los alquileres a los comercios de menos de 300 metros cuadrados. La ayuda será directa a los propietarios en función del descuento en el alquiler que apliquen durante un periodo de seis meses, desde que se declaró el estado de alarma por la pandemia del coronavirus, el 16 de marzo. Las subvenciones serán de 600 euros a los que rebajen entre el 25% y el 50% el alquiler durante ese plazo y de 1.200 si la rebaja es superior al 50%. En todos los casos será un pago único tras el acuerdo entre inquilino y propietario al que el Consistorio le exigirá una declaración responsable de que cumplirá lo acordado.

Podrán acceder a esa ayuda todos los locales comerciales de menos de 300 metros cuadrados que hayan estado cerrados y sin ningún ingreso, por lo que los receptores potenciales, previa negociación entre inquilino y propietario, podrían ser miles. Si las ayudas fueran por la banda baja, de 600 euros, el máximo de beneficiarios de esas subvenciones serían 1.666 negocios, teniendo en cuenta que lo que se destina a ese programa de ayudas es un millón de euros. “De momento es un primer tramo, veremos cómo funciona. Somos conscientes de que el volumen de comercios y negocios es mucho mayor, pero se trata de un primer paso de ayuda directa a la rebaja del alquiler”, ha concretado hoy la concejala de comercio, Montserrat Ballarín, en la presentación de la medida dirigida a un amplio segmento de los 61.000 locales comerciales que hay en Barcelona.

Se podrían acoger a ella todo el comercio al detalle de productos no alimentarios, excepto farmacias, restaurantes, bares, servicios de reparación y agencias de viajes. Ninguno de ellos podrá estar dentro de una gran superficie comercial. El precio medio del alquiler de un comercio de menos de 300 metros cuadrados de Barcelona es de 1.200 euros al mes, según el último estudio municipal, por lo que las ayudas al alquiler a aquellos que las obtengan les supondría como mucho un mes de alquiler. “Lo hemos discutido con el sector que demandaba ayudas directas y creemos que esta forma puede ser válida. También estudiamos la posibilidad de una desgravación del IBI, pero el problema es que hay propietarios que sí lo repercuten a los arrendatarios y otros, no”, ha añadido. La concejala ha matizado que se intentará ser lo más ágil posible en la tramitación de esas ayudas al alquiler, precisamente para que sean efectivas en un momento en el que se necesitan. Una falta de agilidad o exceso de burocracia que, a menudo, es criticado por titulares de negocios que quieren optar a algunas ayudas.

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La subvención al alquiler forma parte del paquete de medidas económicas para la reactivación a la que el Consistorio destinó 25 millones de euros, como la rebaja del 75% de las tasas de terrazas y la ampliación de las mismas o la solicitud de nuevas. Una posibilidad a la que, en un solo día, han presentado solicitudes 251 restauradores de Barcelona. Otra medida que forma parte del mismo paquete es el pago único de 300 euros a los autónomos para completar al 100% la percepción de desempleo. A esa ayuda se destinaron cinco millones de euros: “Desde que se inició el periodo de solicitudes, el pasado 20 de mayo, hasta este lunes se han presentado 8.900 solicitudes, que suponen 2.670.000 euros, alrededor del 52% de todo el fondo previsto”, ha detallado Jaume Collboni, primer teniente de alcalde del Consistorio.

Reactivación progresiva

Collboni cree razonable el arranque de las terrazas en el primer día de la fase 1 en el que podían abrir al público: “La recuperación no será instantánea, es normal que no abran todos de golpe porque los negocios son muy distintos. El lunes abrieron muchas más terrazas de bares y restaurantes de barrio porque suelen ser negocios familiares con una estructura mínima de personal y se pueden reactivar enseguida. En cambio, no lo hicieron los negocios con personal porque es algo más complejo”. Ese es el motivo de que hubiera mucha más animación en las pequeñas terrazas de barrios residenciales que en zonas que son completamente turísticas, como la Sagrada Familia -que estaba desierta- o el centro de Ciutat Vella.

El primer teniente de alcalde considera que la reactivación de todo el sector turístico debe ir acompañada de la seguridad sanitaria y que todavía falta cierto tiempo para ello. Y no ha querido entrar, al ser preguntado, en previsiones de apertura de los hoteles de Barcelona que siguen cerrados en su inmensa mayoría.

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