Elecciones en Madrid

La feroz batalla nacional por el poder de Madrid

La crispación se dispara en la precampaña para las elecciones autonómicas del 4 de mayo, en las que todos los partidos se juegan mucho más que unos asientos en el Parlamento regional

Candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones del 4 de mayo. Desde la izquieda, Ángel Gabilondo (PSOE), Isabel Díaz Ayuso (PP), Edmundo Bal (Cs), Mónica García (Más Madrid), Rocío Monasterio (Vox) y Pablo Iglesias (Podemos).
Candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones del 4 de mayo. Desde la izquieda, Ángel Gabilondo (PSOE), Isabel Díaz Ayuso (PP), Edmundo Bal (Cs), Mónica García (Más Madrid), Rocío Monasterio (Vox) y Pablo Iglesias (Podemos).

Una presidenta autonómica que reta en duelo ―“Nos vemos en las urnas”― al presidente del Gobierno central. Un presidente del Gobierno central que acepta el órdago y deja caer, en medio de un viaje institucional por África, que los datos sobre contagios de coronavirus en dicha comunidad no son de fiar; un vicepresidente que sale de La Moncloa para que no se le cierre la Puerta del Sol; un candidato que presume de ser “un soso”; otro que se ha echado sobre la espalda la supervivencia del partido al que representa. Se celebran en Madrid, pero no son unas elecciones madrileñas. Según el PP, el 4 de mayo, “España dentro de España” elegirá entre dos papeletas: “comunismo o libertad”. Según Podemos, “el 4-M no solo están en juego los servicios públicos, sino la democracia”. Es la campaña más bronca que se recuerda y ni siquiera ha comenzado oficialmente. Estos son los factores que explican la dureza y la trascendencia de la batalla de Madrid.

Todo el foco

Las elecciones eran un escenario imprevisto hace poco más de un mes, tanto en La Moncloa como en Génova. Fue Isabel Díaz Ayuso quien tomó la decisión de adelantarlas, aprovechando que el día del anuncio de la moción de censura de Cs en Murcia ―que fracasó a nivel autonómico y triunfó en el Ayuntamiento― tenía ya convocado al consejo de Gobierno en la Comunidad. Casi todas las elecciones madrileñas se han celebrado a la vez que otros comicios autonómicos o municipales, lo que ampliaba el número de actores y diversificaba la atención, pero en esta ocasión todo el protagonismo es para Madrid. En el estudio específico del CIS (4.124 entrevistas entre el 19 y el 28 de marzo), un 64% de los encuestados declara que estas elecciones le interesan “mucho o bastante” y un 75,2% asegura que “con toda seguridad irá a votar”. Los más movilizados son, por este orden, los que en 2019 apoyaron al PP (90,3%); Vox (89,2%) y Podemos (80,8%.)

El hecho de que sean un martes laborable también influirá en la participación. Un veterano político del PP madrileño cree que eso “beneficiará a la izquierda porque muchos asalariados pedirán el permiso retribuido ―que puede ser de hasta cuatro horas― para poder ir a votar, y los autónomos, donde tradicionalmente hay más votantes de la derecha, lo tendrán más complicado”.

La agenda: ETA, Cataluña, Venezuela, Irán...

En el estudio electoral del CIS, el 61,9% afirma que “a la hora de votar, lo más importante son los temas propios de Madrid”, mientras que un 24,5% señala “los temas generales de España”. El 37% afirma que lo que más le influye son “las ideas propuestas por el partido”, seguido del programa electoral (24,6%) y el candidato o candidata (18,1%).

El politólogo Pablo Simón explica que “lo normal”, cuando unas elecciones autonómicas no se solapan con otras, “es que afloren sobre todo los temas locales”. Sin embargo, en esta precampaña “apenas se habla de los problemas de Madrid y eso anula la rendición de cuentas, que es clave en democracia”, añade. El PP, especialmente el madrileño, con una mayor carga ideológica, suele funcionar así. “La Comunidad de Madrid es el principal bastión de los populares y tiene, por ello, más capacidad para marcar la agenda a nivel nacional: ETA, pactos con independentistas, impuestos…”, prosigue Simón. “Tradicionalmente, Madrid ha sido la oposición al Gobierno de España cuando gobierna la izquierda, pero también la oposición dentro del PP cuando gobierna la derecha, como pasaba con Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy”. En su discurso este sábado, Díaz Ayuso habló de ETA ―disuelta desde mayo de 2018―; de Irán, Venezuela y Cuba; acusó al Gobierno de “mejorar las condiciones de vida de los terroristas” y “amparar a los golpistas” e hizo numerosos guiños al votante de Vox, por ejemplo, al criticar “el ecologismo prefabricado que acaba con la iniciativa privada y los que defienden la tauromaquia” o el “falso feminismo”. En el acto en el que la candidata presentó su vídeo de precampaña, Pablo Casado se remontó hasta el etarra De Juana Chaos.

El presidente del PP, Pablo Casado y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, este sábado, al llegar al congreso de Nuevas Generaciones del PP celebrado en Madrid.
El presidente del PP, Pablo Casado y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, este sábado, al llegar al congreso de Nuevas Generaciones del PP celebrado en Madrid.David Fernández / EFE

Derivadas para Sánchez, Casado, Iglesias, Abascal y Arrimadas

En la dirección nacional del PP y en los gobiernos autonómicos que presiden hay sentimientos encontrados sobre el auge de Isabel Díaz Ayuso porque “ya vuela sola”. Un presidente autonómico apuntaba, poco después del adelanto electoral: “Al final, en Madrid siempre hay líos de ese tipo. Pasó también con Aguirre, porque la Comunidad da una proyección que no da ningún otro sitio, por el efecto capitalidad y por su cercanía con todos los asuntos nacionales. Isabel le debe todo a Pablo, pero hemos visto muchas veces casos de políticos que olvidan ese tipo de deudas y esto da muchas vueltas”. Una de las fans más entusiastas de Ayuso dentro del partido es, precisamente, Aguirre: “Mi admiración por ella se ha agigantado. Le saldrán enemigos internos, pero la veo muy centrada en Madrid”.

Un exministro del PP se muestra sorprendido por la actitud de Sánchez. “Ha entrado totalmente al trapo de Ayuso. Su participación en la campaña madrileña no tiene nada que ver con la campaña gallega, la vasca y ni siquiera la catalana, donde su presencia fue testimonial. Aquí se está volcando y si fuera Ayuso eso me preocuparía porque un presidente puede perder contra el líder de la oposición, pero no contra un líder autonómico. Su apuesta es tan fuerte que da la sensación de que manejan información que los demás no tenemos, porque si no logran gobernar, no habrá perdido Gabilondo, sino el presidente del Gobierno, que se habrá expuesto hasta quemarse. Si han tomado esa decisión es porque realmente creen que pueden ganar”, opina. Es el jefe de gabinete de Sánchez, el todopoderoso Iván Redondo, quien dirige la campaña del candidato madrileño: la enésima prueba de que no son unas elecciones autonómicas, sino mucho más.

 El candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, junto a la secretaria de Igualdad del PSOE y vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, durante un acto sobre feminismo este sábado en Madrid.
El candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, junto a la secretaria de Igualdad del PSOE y vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, durante un acto sobre feminismo este sábado en Madrid. PSOE/EFE

Iglesias, apunta Andrés Medina, de Metroscopia, se presenta a los comicios con tres objetivos: “el más épico, ‘derrotar al fascismo” ―en alusión a un posible gobierno del PP con la ultraderecha de Vox―; el de liderar la llamada izquierda transformadora y el de evitar que Podemos quede fuera del Parlamento regional”, como sugerían las encuestas antes de que decidiera presentarse. “De los tres solo tiene claro el último”, opina el experto. Si Más Madrid, el partido creado por el cofundador de Podemos Íñigo Errejón, queda por delante, sería un fracaso para Iglesias e incluso dentro de la formación hay quien duda que, de ser así, el todavía líder de Podemos se quede a ver el partido desde el banquillo de la Asamblea madrileña.

En el caso de Ciudadanos, los dirigentes consultados creen que quedarse fuera de Madrid ―el CIS les sitúa por debajo del 5% de votos necesario― podría ser el último clavo en el ataúd del partido.

La bronca

En los últimos días, Iglesias fue increpado por miembros del grupo neonazi Bastión Frontal y la sede de su partido en Cartagena (Murcia) atacada con material incendiario. El pasado miércoles, la policía cargó contra manifestantes que intentaron boicotear un acto de Vox en Vallecas después de que Abascal se encarase con ellos y se desatase una lluvia de latas, botellas y adoquines. El acto concluyó con dos detenidos y 35 heridos, 21 de ellos agentes.

La crispación también crece a cuenta de la pandemia, convertida en arma política. Ayuso sugiere que las vacunas empiezan a llegar “por la campaña electoral” ―la adquisición se hace a través de la Unión Europea― y Sánchez cuestiona los datos epidemiológicos de la Comunidad. La región registra una cantidad diaria de contagios (notificados en las últimas 24 horas) y luego va sumando positivos a esa cifra a lo largo de los días. Por ejemplo, el pasado 30 de marzo notificó 1.749 positivos ese día y el 9 de abril, en esa misma casilla, 2.158. Quienes consideran la gestión de la pandemia por parte de la presidenta madrileña como “mala o muy mala” (43,4%) se imponen sobre los que creen que ha sido “buena o muy buena” (36,6%), según el CIS. Curiosamente, los que en 2019 votaron a Vox le ponen mejor nota que los del PP. La incidencia acumulada a 14 días en Madrid ascendía el viernes a 324 casos cada 100.000 habitantes; la media española es de 182. La Comunidad tiene un 14% de sus camas de hospital ocupadas por enfermos de covid, el doble que la media española. En el caso de las UCI sube al 39%, mientras que en España es del 20%.

“No recuerdo una campaña tan dura como esta. Ni siquiera la posterior al tamayazo”, afirma un exdirigente del PP madrileño. El politólogo Pablo Simón opina que “la polarización, la pandemia y la crisis, junto al foco nacional de Madrid, favorecen las salidas de tono. Los actores tienen interés en electrificar la campaña”. En cuanto a los disturbios, señala: “Si a Vox le funciona, lo repetirá porque eso le da atención y la necesita a toda costa ahora que las encuestas le dan a la baja”. Ambos coinciden en que el ambiente fue mucho más relajado en las campañas de las elecciones gallegas, vascas y catalanas por un motivo: eran menos competitivas que estas, especialmente las dos primeras, porque un vuelco electoral era más complicado.

Cientos de personas rodearon el acto preelectoral de Vox en el barrio madrileño de Vallecas, este miércoles.
Cientos de personas rodearon el acto preelectoral de Vox en el barrio madrileño de Vallecas, este miércoles. Olmo Calvo

Entre el 1 de marzo y el 8 de abril se comunicaron 387 manifestaciones y concentraciones a la Delegación del Gobierno en Madrid.

‘Foto finish’: cómo llegan los candidatos

El cartel electoral tiene poco que ver con el de 2019. Ni siquiera Ayuso es la misma. Un político del PP madrileño recuerda que empezó “muy insegura tras haber perdido las elecciones y ahora, muy crecida, se ha lanzado a por el voto de Vox y Ciudadanos”. “La entrada de Iglesias, que toma una decisión arriesgada, valiente, para evitar que Podemos se quede fuera de la Asamblea”, añade, “ha provocado que la campaña se polarice. El centro ha volado. Ciudadanos tiene poco que hacer y Ángel Gabilondo, que en circunstancias normales es de lo mejor que hay en política, en esta campaña queda eclipsado. Es mucho mejor presidente que candidato”.

Ciudadanos ha retirado a Ignacio Aguado para colocar a Edmundo Bal, pero es, con Mónica García, el candidato menos conocido, y el CIS solo tiene, de momento, malas noticias para él: un 34,5% del electorado no le conoce y solo un 13,2% de los que apoyaron a Ciudadanos en las generales de noviembre de 2019 quiere que sea el presidente de la Comunidad de Madrid. Los votantes del partido de Arrimadas prefieren (61,4%) a Ayuso, como los de Vox (75,4%).

Estrategia de pactos

Gabilondo asegura que no pactará con Pablo Iglesias ―pese a que Podemos gobierna en coalición con su partido en La Moncloa―. Ciudadanos afirma que pactará con el PP ―pese a su tormentosa relación en Madrid y tras la moción de censura junto al PSOE en Murcia―. La dirección nacional del PP sostiene que Vox no debe entrar en el Gobierno ―pese a que el propio Casado ofreció ministerios a la formación de Abascal antes de unas elecciones generales―. Los mensajes tienen más de estrategia que de realidad. Para Simón, “el PSOE busca votantes de Ciudadanos y Arrimadas intenta frenar a los seis de cada 10 que se le están yendo al PP. Pero el votante ya sabe que en este país no hay pactos transversales: la izquierda suma con la izquierda y la derecha, con la derecha”.

Hay liga

La bajada de Vox y la subida de Podemos con la entrada en juego de Pablo Iglesias ha dado esperanzas al bloque de izquierdas. El CIS refleja la posibilidad de que el PP muera de éxito, al llevarse votos de Vox y Cs sin que sean suficientes para la mayoría absoluta de Ayuso o para sumar, juntos, un escaño más que sus rivales.

La incertidumbre ha disparado el nerviosismo. Pocas veces ha tenido tanto trabajo como ahora la Junta Electoral, que lleva más de 25 resoluciones por denuncias cruzadas de los partidos. El organismo ha reprendido a Ayuso en tres ocasiones por mezclar su condición de presidenta y candidata para hacer propaganda electoral; también al PSOE por una pancarta que promociona su candidatura en la plaza de Callao e incluir la foto de Gabilondo en los folletos para promover el voto por correo antes de que empiece formalmente la campaña, y a Iglesias por usar su despacho oficial de vicepresidente para anunciar que se presentaba a las elecciones. Más complejo ha resultado el conflicto por la candidatura de Toni Cantó, exportavoz de Cs en las Cortes Valencianas, en las listas del PP. La Junta Electoral rechazó la denuncia del PSOE, que alegaba que no había cumplido los plazos de empadronamiento, pero los socialistas recurrieron al juzgado contencioso administrativo y este domingo les han dado la razón. El juez Ramón Fernández Flórez considera que tanto Cantó como Agustín Conde, exalcalde de Toledo, son “inelegibles” por Madrid “por haber cambiado sus domicilios desde otras circunscripciones electorales con posterioridad a la fecha de cierre del censo electoral aplicable para estas elecciones”. La resolución es firme, aunque el PP puede presentar en dos días recurso de amparo al Tribunal Constitucional.

El 36,5% decide a quién vota “entre la última semana de campaña y la jornada electoral”, según el CIS. La guerra se alarga y puede tener consecuencias mucho más allá de Madrid. Decía Ramón Gómez de la Serna: “Una pedrada en la Puerta del Sol mueve ondas concéntricas en toda la laguna de España”.

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