CASO KITCHEN

El ex ‘número dos’ de Interior pide rastrear el móvil del Fernández Díaz para desmontar su coartada en el ‘caso Kitchen’

Martínez quiere que se incorporen al sumario las facturas con el tráfico de llamadas y mensajes en los meses en los que se enviaron los SMS que incriminan al exministro en el espionaje a Bárcenas

El ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, a su llegada a la Audiencia Nacional el pasado 13 de noviembre.
El ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, a su llegada a la Audiencia Nacional el pasado 13 de noviembre.Eduardo Parra / Europa Press

El exministro del Interior con el PP Jorge Fernández Díaz y su antiguo número dos, Francisco Martínez, continúan su enfrentamiento judicial en el caso Kitchen, en el que se investiga el espionaje ilegal en 2013 al extesorero Luis Bárcenas por el que ambos están imputados. El último paso lo ha dado el ex secretario de Estado de Seguridad que, en un escrito presentado en la Audiencia Nacional, ha pedido al juez Manuel García-Castellón que rastree el tráfico de llamadas y mensajes del teléfono móvil de su exjefe durante aquel año en busca de indicios que refuerzan su versión de que fue Fernández Díaz el que le informó de la existencia de aquel operativo clandestino.

Para ello, Martínez solicita al magistrado que reclame a Interior copia de la factura correspondiente al número de teléfono que tuvo asignado Fernández Díaz mientras estuvo al frente del departamento, y en la que deben figurar tanto la fecha como la hora de las llamadas y mensajes entrantes y salientes que se efectuaron desde el mismo. En caso de que no se guarde dicho documento, Martínez pide que el ministerio informe de qué compañía de telefonía prestaba el servicio para solicitar a esta la misma información.

En el escrito, al que ha tenido acceso EL PAÍS, el ex número dos de Interior delimita el periodo sobre el que pide solicitar la información a los meses de julio y octubre de 2013. En esas fechas, Fernández Díaz supuestamente envió a su mano derecha en Interior los SMS en los que le informaba, en primer lugar, de la existencia de Sergio Ríos, el chófer de Luis Bárcenas que se convirtió en confidente policial; y, en segundo, del éxito en la operación para acceder al contenido de dos teléfonos móviles del extesorero. Martínez levantó dos actas notariales meses antes de su imputación para dejar constancia de la existencia de los mismos. Fernández Díaz siempre ha negado ser el autor de los mismos y ha acusado a su ex número dos de manipularlos para incriminarle.

En los últimos meses, el juez García-Castellón ha intentado aclarar qué cargos políticos estaban presuntamente al tanto del espionaje ilegal a Bárcenas después de que la cúpula policial de entonces admitiera su participación en el operativo y algunos de ellos señalaran a Martínez y este, a su vez, a Fernández Díaz como sus muñidores. El exministro ha negado tajantemente conocer la existencia de la Operación Kitchen, pero su antiguo número dos ha admitido que la conocía, aunque ha insistido en que se enteró de la misma porque fue el propio Fernández Díaz quien le telefoneó para contárselo. El juez ya celebró un careo entre ambos para aclarar las contradicciones de uno y otro, pero el mismo se saldó con descalificaciones entre ambos.

En este escenario, los teléfonos móviles de los dos ex altos cargos de Interior se han convertido en pieza clave de la investigación. El juez los llegó a calificar en una resolución de “verdadero cuerpo del delito” y, de hecho, se los requirió al exministro el pasado noviembre. García-Castellón pretendía examinar si en ese terminal de Fernández Díaz están los mensajes que Martínez le entregó al notario. Esa comprobación, según el juez, es “esencial” para confirmar si el entonces ministro estaba al tanto del espionaje al extesorero popular, que fue financiada con fondos reservados y que se acometió a espaldas del juez Pablo Ruz, instructor en aquel momento de la pieza separada del caso Gürtel sobre los papeles de Bárcenas.

De hecho, tras el careo del 13 de noviembre, el juez requirió el teléfono al exministro. Fernández Díaz aclaró que ya no tenía el terminal que usó entonces, pero sí el que lo sustituyó. No obstante, la defensa del político optó por no depositarlo en ese momento, aunque se mostró dispuesta a hacerlo en los días siguientes. Sin embargo, fuentes jurídicas aseguran que, hasta la fecha, no consta la entrega de dicho terminal. Su defensa declinó este lunes confirmar ese extremo.

Lo que sí ha hecho en las últimas semanas Fernández Díaz es presentar escritos en los que intenta desacreditar a los notarios que protocolizaron las actas con los SMS, poniendo énfasis en la amistad que unía a uno de ellos con Francisco Martínez. El exministro también ha presentado un informe pericial informático, elaborado a instancia suya, que concluye que los mensajes recogidos en los documentos notariales presentan “notables irregularidades” y tienen “una alta probabilidad de manipulación”. Fernández Díaz ha pedido también que el perito comparezca ante el juez para que ratifique el mismo. Su antiguo número dos no se ha opuesto a esta última diligencia, pero reclama que antes se haga, precisamente, el rastreo a los teléfonos del exministro que ha solicitado ahora.

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