Un error policial facilitó el desalojo de los 200 migrantes del muelle de Arguineguín

El incidente destapa nuevos episodios de descoordinación entre ministerios para la acogida de los llegados a Canarias

Madrid / Las Palmas de Gran Canaria -
Inmigrantes llegados en patera hacían este miércoles cola en el muelle del puerto de Arguineguín, localidad del suroeste de Gran Canaria.
Inmigrantes llegados en patera hacían este miércoles cola en el muelle del puerto de Arguineguín, localidad del suroeste de Gran Canaria.Europa Press

Un doble error policial fue el desencadenante, el pasado martes, del desalojo de 197 inmigrantes del puerto de Arguineguín (Gran Canaria) cuando aún no se les había facilitado plazas de acogida, según confirman diversas fuentes gubernamentales y policiales. El Ministerio del Interior ya ha abierto una investigación para determinar lo ocurrido, a la vez que este miércoles aceleró la apertura del Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) en las instalaciones militares de Barranco Seco, en la isla, y envió a dos centenares de sin papeles. Defensa ha proporcionado material para acoger a otros 200.

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La salida de los migrantes del puerto de Arguineguín, al suroeste de Gran Canaria, provocó una tormenta política con epicentro en Interior. El ministerio que encabeza Fernando Grande-Marlaska abrió una investigación para determinar lo ocurrido. Aunque este miércoles este departamento insistía en que estas pesquisas estaban en una fase inicial y aún no se habían esclarecido los hechos, otras fuentes gubernamentales y policiales apuntaban a un doble error policial como el causante de la crisis.

Siempre según estas fuentes, la orden de desalojar a dos centenares de inmigrantes del puerto —donde este miércoles aún había más de 2.000 personas— la transmitió de manera verbal un mando policial para evitar lo que consideró “una situación de riesgo” causada por la aglomeración de personas en las instalaciones. Fuentes sindicales hablan de “posible motín”, que Interior descarta. Los responsables policiales han explicado a sus superiores que tomaron la decisión tras intentar, sin éxito, contactar telefónicamente con la Secretaría de Estado de Migraciones (dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones), para que diera asistencia a los inmigrantes que querían desalojar para aliviar la situación. Pese a no responder nadie a sus llamadas, decidieron seguir adelante con el desalojo.

Fuentes de Migraciones aseguraron a EL PAÍS que no tienen constancia de ninguna llamada. “Si la hubiera habido se habría seguido el protocolo habitual” señalan, en referencia a la búsqueda de recursos asistenciales. Y añaden que en aquel momento los había, como lo demuestra el hecho de que, tras tener noticia de la situación creada, consiguieran realojar a los cerca de 200 migrantes desalojados en establecimientos hoteleros del sur de la isla.

A este supuesto primer error policial, las fuentes consultadas añaden un segundo: los responsables del dispositivo no comunicaron a Interior ni sus supuestos problemas para contactar con Migraciones ni la decisión posterior de seguir adelante con el desalojo de los 200 migrantes. Fuentes del ministerio confirman que esa segunda llamada debió hacerse, sobre todo tras los problemas para contactar con Migraciones, pero que nunca se hizo. Grande-Marlaska avanzó que, tras la investigación, su departamento tomará las “medidas necesarias” y que “si se observa que ha habido descoordinación”, no tendrá “inconveniente en reconocerlo”.

El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, apuntó en el mismo sentido, tras asegurar a Efe que ni su equipo ni él dieron la orden de facilitar la salida de inmigrantes de Arguineguín. “Es evidente que ha habido un error de coordinación que tenemos que solventar. La magnitud del problema al que se enfrenta Canarias es mayúscula. Hablamos de crecimientos por encima de 1.100%, con llegadas que ya superan las 18.000 personas en lo que va de año”, remarcó. “Tenemos que buscar una salida al muelle [de Arguineguín], que como todo el mundo sabe está saturado”, insistió el delegado.

Esos primeros traslados se materializaron este miércoles. Interior anunció por la tarde que 200 inmigrantes que permanecían en el puerto de la localidad grancanaria habían sido llevados al nuevo campamento cedido por Defensa y situado en el antiguo polvorín de Barranco Seco, en las afueras de Las Palmas de Gran Canaria. Durante la jornada, el director general de la Policía, Francisco Pardo, y su número dos, el comisario José Ángel González —que se habían desplazado a la isla para asistir a la toma de posesión del nuevo responsable policial en la región, que fue suspendida—, supervisaron los trabajos logísticos para habilitar el lugar con los servicios necesarios para garantizar la atención de los migrantes.

Tiendas, literas y aljibes

Para ello, Defensa ha facilitado 23 tiendas modulares con luz, 200 literas dobles de campaña (400 camas), un generador eléctrico y dos aljibes de 2.000 litros, informa Miguel González. Con este, ya son cinco las instalaciones que Defensa ha cedido para hacer frente a la crisis migratoria en las islas tras las de Las Canteras (Tenerife), El Matorral (Fuerteventura), Las Raíces (Tenerife) y las dependencias del regimiento Canarias 50 en el barrio de la Isleta en Las Palmas.

Canarias se ha convertido en 2020 en la principal entrada de la migración irregular en España. El número de personas que han llegado por mar a todo el país ha ascendido a 32.427, un 45,5% más respecto al mismo periodo de 2019, según Interior. De esta cifra, el 51,7%, es decir, 16.760 migrantes, entraron por Canarias. La vía marítima es la más utilizada por la inmigración irregular este año, con un 95,5% del total.

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