ANTONIO GONZÁLEZ PACHECO

Muere por coronavirus Billy el Niño, el policía franquista acusado de torturador

El Ministerio del Interior tenía previsto retirarle las condecoraciones y prebendas de las que gozaba desde 1973 por los “servicios prestados”

Billy el Niño (con un casco de moto) sale de la Audiencia Nacional en 2014.
Billy el Niño (con un casco de moto) sale de la Audiencia Nacional en 2014.SAMUEL SÁNCHEZ

Antonio González Pacheco, Billy el Niño, el policía franquista acusado de torturador, murió este jueves por coronavirus en la clínica San Francisco de Asís hacia las 7.00, según informaron fuentes policiales. El Ministerio del Interior tenía un plan para retirarle las condecoraciones por los “servicios prestados” en su etapa como policía. El ministro, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que tenía preparado un cambio de normativa para retirarle las medallas (remuneradas) a quien ha pasado a la historia de España como uno de los principales torturadores de la dictadura.

Aunque solo estuvo 11 años en la Policía Nacional (salió del cuerpo en 1982), era el hombre más temido en los calabozos de la Dirección General de Seguridad, en la madrileña Puerta del Sol, utilizada por el franquismo como un centro de detención. Hay cientos de testimonios de sus víctimas que describen la tortura a la que fueron sometidas y decenas las leyendas de perversión que rodean a este expolicía.

Sin embargo, legalmente estaba blindado. Ni siquiera su procesamiento por un presunto delito de lesa humanidad, impulsado por la juez argentina María Servini, prosperó en la Audiencia Nacional, que lo consideró prescrito en 2014.

Así las cosas, la única herramienta que encontró el actual Gobierno fue modificar la ley de memoria histórica (propuesta en el Congreso el pasado 24 de enero) e incluir en su artículo 12 la posibilidad de revocar las medallas “cuando quedase manifiestamente acreditado que el beneficiado había realizado actos incompatibles con el ingreso en la Orden del Mérito Policial”, aunque no es aplicable en caso de fallecimiento, como ha ocurrido.

“La muerte del torturador González Pacheco sin haber sido juzgado, con sus medallas y privilegios intactos, es una vergüenza para la democracia y también para nosotros como Gobierno. Pido perdón a sus víctimas, luchadores por la democracia y la justicia”, escribía el vicepresidente Pablo Iglesias en su cuenta de Twitter tras conocer la noticia.

González Pacheco ingresó en el cuerpo como subinspector en 1971 y fue destinado a la Brigada de Investigación Social, más conocida como la Brigada Político-Social. Esa unidad policial era la encargada de la investigación y represión de los grupos antifranquistas, fundamentalmente comunistas.

Se hizo rápidamente famoso entre sus compañeros, según cuentan, por su “sagacidad, extraordinaria memoria y, posteriormente, por su agresividad y su costumbre de hacer girar su pistola sobre un dedo, al estilo del Far West”, afición que le hizo ganar el sobrenombre de Billy el Niño. Así se referían a él los agentes de la brigada político-social ante los detenidos, ya que en esa brigada no se llamaban entre sí por sus nombres verdaderos. Y, poco a poco, también empezó a ser conocido con ese sobrenombre entre los movimientos antifranquistas, ya que participó en multitud de detenciones, sobre todo en Madrid.

Este jueves, ni la Dirección General de la Policía ni el Ministerio del Interior querían confirmar su muerte: “No es nuestro, es un policía jubilado”. El siniestro historial que acarreaba Billy el Niño y el escándalo que suscitaba cualquier contacto con excompañeros policías en activo hizo que no quisieran saber nada de él, ni muerto, en los organismos de los que dependió.

El exinspector de la policía ingresó en la clínica hace diez días, según señalan fuentes de su entorno. “Intentó evitarlo porque no quería más circos mediáticos”, relatan las mismas fuentes. En los últimos tiempos, y con la polémica suscitada por la retirada de sus condecoraciones impulsada por el actual socio del Gobierno de coalición, Unidas Podemos, Billy el Niño huía de las cámaras y trataba de pasar desapercibido.

Según el Centro Directivo de la Policía Nacional, González Pacheco se estuvo beneficiando de un incremento salarial del 15% desde que fue condecorado el 13 de junio de 1977. La condecoración fue otorgada por el entonces ministro del Interior Rodolfo Martín Villa “en atención a sus méritos” y “para premiar servicios de carácter extraordinario”. Pero, según el informe que elaboró Interior en 2018, contaba con un total de cuatro medallas pensionadas que incrementaban en un 50% su sueldo, es decir, cobraba pensión y media del Estado.

Una novia de los GRAPO

Tras la muerte de Franco, Billy El Niño se especializó en investigar a los GRAPO y, según relatan fuentes policiales, “se hizo novio de una militante de ese grupo terrorista y así fue clave en la liberación [el 11 de febrero de 1977] de los secuestrados [Antonio María de] Oriol y [Emilio] Villaescusa”, cuyo secuestro podía poner en peligro el camino a la transición democrática liderado por el entonces presidente Adolfo Suárez.

“Se apuntó un tanto en ese momento que neutralizó posibles movimientos militares golpistas y cortó las iniciativas de la propia policía y del entonces ministro del Interior, Rodolfo Martin Villa, para que Pacheco abandonara el cuerpo por su mala fama”, señala otra fuente policial. Pero, finalmente, y tras las muchas presiones para que abandonara la después denominada Brigada Central de Información, fue destinado en 1981 a la Brigada Central de Policía Judicial, donde solo estuvo un año, hasta que desde la cúpula policial e Interior se le indica que no tiene cabida en la nueva esta etapa democrática. Abandona el cuerpo en 1982.

Con el tiempo, dejó de ser un habitual de la juerga nocturna de los pubs de Madrid y comenzó a dedicarse a correr. Incluso participaba en maratones, como el de Nueva York. No obstante, fuentes de su entorno aseguran que padecía de los riñones y que esa dolencia ha podido pesar en su muerte por coronavirus.




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