CORONAVIRUS

Interior aísla 12 cárceles con más de 8.000 presos para evitar la expansión del coronavirus

Instituciones Penitenciarias restringe al máximo la entrada en las cárceles y centros de inserción social de Madrid, Vitoria y La Rioja

Un cartel indica la dirección a la entrada al Centro Penitenciario Madrid III, en Valdemoro (Madrid).
Un cartel indica la dirección a la entrada al Centro Penitenciario Madrid III, en Valdemoro (Madrid).Jesús Hellín / Europa Press

La expansión del coronavirus ha llevado este martes a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, a dictar de urgencia una instrucción para aislar a partir de mañana a los internos de los 12 centros penitenciarios existentes en Madrid, Álava y La Rioja, consideradas “zonas de transmisión significativa” de la enfermedad, según ha informado el departamento de Fernando Grande-Marlaska en una nota de prensa. La medida afecta a los más de 8.000 presos que están recluidos en las siete prisiones y tres centros de inserción social de Madrid y en las cárceles de Zaballa y Logroño, y permanecerán así al menos 14 días. Las medidas incluyen la suspensión de manera inmediata de todas las comunicaciones familiares, de convivencia e íntimas (los llamados vis a vis). Los reclusos solo podrán contactar durante estas dos semanas con sus allegados a través de locutorios separados por una mampara de cristal. Lo mismo ocurrirá con los abogados de los internos.

Además, solo se permitirá el acceso a estos 12 centros penitenciarios a los funcionarios de prisiones, trabajadores o personal extra penitenciario “cuya labor sea imprescindible”. No podrán entrar, por ejemplo, voluntarios de ONG u otras entidades colaboradoras. También se suspende la actividad docente y las salidas programadas para actividades incluidas en los tratamientos de reinserción en las que los reclusos van acompañados de funcionarios. De momento se mantienen los permisos y las salidas contempladas, por ejemplo, en el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, el que permite a los presos del procés y a Iñaki Urdangarin salir a diario a trabajar o realizar labores de voluntariado. Hasta ahora, solo se habían adoptado algunas restricciones en caso de que se confirmase el contagio o el interno presentase síntomas como fiebre y tos seca.

El resto de los centros penitenciarios dependientes Interior —las catalanas son gestionadas por la Generalitat— mantienen las medidas preventivas existentes hasta ahora, reforzadas con dos nuevas. Así, los nuevos reclusos y aquellos que regresen de un permiso serán valorados por los servicios sanitarios de la prisión para detectar una posible infección por coronavirus. Además, se han suspendido los traslados de internos de una cárcel a otra, y solo se mantendrán aquellos que obedezcan “a razones excepcionales, sanitarias o judiciales”, señala Interior.

La medida se ha concodio poco antes de que se confirmase este martes por la noche el primer caso de un preso infectado por coronavirus. Se trata de un interno que estuvo ingresado en el Hospital de Txagorritxu, en Vitoria, bajo custodia de la Ertzaintza. Uno de los agentes que lo vigilaba dio positivo, por lo que al retornar a la cárcel el preso fue aislado y puesto bajo control médico. El primer análisis dio negativo, pero el segundo, realizado cuatro días después, confirmó que estaba infectado. Hasta ahora, el único caso confirmado de coronavirus en prisiones era el de una trabajadora del jardín de infancia existente en la cárcel de Aranjuez (Madrid) para los niños de menos de tres años que conviven son sus madres recluidas. Desde el domingo, al menos una reclusa y dos menores que habían estado en contacto con esta empleada han sido aislados tras presentar un cuadro de fiebre, aunque aún no ha sido confirmado que sean portadores del coronavirus. En las prisiones dependientes de Interior trabajan cerca de 23.000 funcionarios y en ellas permanecen recluidos 50.000 presos, todos ellos catalogados como “colectivos de alto riesgo”.

No es el primer protocolo que elabora Prisiones desde que estalló la crisis del coronavirus. El 4 de febrero, una instrucción enviada a las cárceles reiteraba las medidas de higiene difundidas por el Ministerio de Sanidad e indicaba cuándo se debían utilizar mascarillas y guantes desechables tanto por los funcionarios como por los presos. La circular ya apuntaba que en el caso de detectarse que un interno pudiera estar enfermo “se le aislará en celda individual y la puerta permanecerá cerrada”.

Esta instrucción estuvo en vigor un mes, hasta que la semana pasada, justo un día antes de que se conociera que una trabajadora de la cárcel de Aranjuez había dado positivo, Prisiones remitió un oficio a todas las cárceles con nuevas “medidas de prevención y actuación” ante el coronavirus. En el documento, al que tuvo acceso EL PAÍS, Instituciones Penitenciarias recomendaba actuar en el caso de “internos procedentes de las zonas de riesgo que la OMS (Organización Mundial de la Salud) y las autoridades nacionales determinen” o aquellos que “hayan tenido contacto con personas procedentes de dichas zonas”, además de todos aquellos que muestren “algún síntoma compatible con la infección por la Covid-19”. Así, ordenaba que en estos casos se les aislase durante 14 días en el módulo de ingresos “en celda individual” y que se evitase que entrasen en contacto con otros internos. También prohibía que fueran trasladados a otras cárceles durante la cuarentena y, en caso de que fuera requerido por un juzgado, ordenaba que se informase a este de la situación en que se encuentra.

En el mismo oficio, Interior reiteraba la instrucción de aislar al preso en una celda individual, además de “investigar un posible vínculo epidemiológico a través de comunicaciones con familiares y otros que hayan estado” en zonas de riesgo. También indicaba que se dotase al preso de una mascarilla quirúrgica y las personas que tuvieran que entrar en contacto con él contasen con un equipo de protección. “La puerta de la celda debe estar siempre cerrada”, recalca el documento, que añadía que cuando se abriese se tuviera "la precaución de avisar al interno que cierre la ventana para no crear corrientes de aire”. Interior también impuso para los presos contagiados o bajo sospecha la suspensión provisional de los permisos para salir de la cárcel. En el caso de que se decretara su libertad, daba instrucciones para comunicar el caso "urgentemente a la autoridad sanitaria y judicial correspondiente para que determinen las actuaciones correspondientes”.

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