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Del pañuelo de 'Amantes' a la habitación en Roma: las escenas de sexo que marcaron el cine español

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La controvertida 'Amantes' cumple hoy 30 años convertida en un clásico erótico por lo explícito de sus imágenes. ¿Qué otras obras del cine, desde los setenta a la actualidad, han sido capaces de lograr lo mismo? Bienvenidos a un viaje que habla nuestro deseo, pero también de nuestra sociedad

  • Durante décadas la frase “solo hay tetas y películas de la guerra civil” fue un lugar común cada vez que se hablaba de cine español. ¿Tiene algo de sentido este tópico hoy? Responde Endika Rey, doctor en comunicación social y parte de un grupo universitario de investigación sobre el deseo femenino en el cine español: “El cine español reciente es muy asexuado, al menos las películas supuestamente más relevantes. Las ganadoras del Goya a la mejor película de los últimos diez años apenas tienen sexo, por no decir nada en absoluto. Lo mismo con las más taquilleras (un 'Ocho apellidos vascos' hecho diez años antes habría tenido al menos una secuencia sexual). Esa idea es una cosa del pasado y probablemente viene de ese cine post-transición y destape donde aparecía sexo básicamente porque había estado prohibido durante muchos años. Ha quedado implantado en el imaginario del español medio, pero del mismo modo que las películas sobre la guerra civil hace muchísimo tiempo que son minoría y apenas se hacen. Es más o menos el mismo fenómeno: entonces se hacían porque se podía”. (En la imagen, Jorge Sanz y las piernas de Victoria Abril en 'Amantes').
    1¿Solo tetas y películas de la Guerra Civil? Durante décadas la frase “solo hay tetas y películas de la guerra civil” fue un lugar común cada vez que se hablaba de cine español. ¿Tiene algo de sentido este tópico hoy? Responde Endika Rey, doctor en comunicación social y parte de un grupo universitario de investigación sobre el deseo femenino en el cine español: “El cine español reciente es muy asexuado, al menos las películas supuestamente más relevantes. Las ganadoras del Goya a la mejor película de los últimos diez años apenas tienen sexo, por no decir nada en absoluto. Lo mismo con las más taquilleras (un 'Ocho apellidos vascos' hecho diez años antes habría tenido al menos una secuencia sexual). Esa idea es una cosa del pasado y probablemente viene de ese cine post-transición y destape donde aparecía sexo básicamente porque había estado prohibido durante muchos años. Ha quedado implantado en el imaginario del español medio, pero del mismo modo que las películas sobre la guerra civil hace muchísimo tiempo que son minoría y apenas se hacen. Es más o menos el mismo fenómeno: entonces se hacían porque se podía”. (En la imagen, Jorge Sanz y las piernas de Victoria Abril en 'Amantes'). Cordon Press
  •  Sin embargo, incluso en las épocas en las que las escenas sexuales se daban casi por supuestas en nuestro cine, incluido el destape, no debe confundirse cantidad con variedad ni diversidad. “El cine español era muy liberado en cierto sentido pero muy restringido en términos de mirada”, explica Alberto Mira, profesor de estudios cinematográficos en la universidad Oxford Brookes y autor del libro   Miradas insumisas: gays y lesbianas en el cine  . “Sobre todo, lo que había era ficciones que reforzaban el heterosexismo, unas ideas sobre la sexualidad que podían resultar represivas para mucha gente”. En su obra, de hecho, Alberto defiende que en cuestiones de referentes en el cine español, “a la cultura gay española le faltaría una consistencia que la americana ha conseguido facturar”.  (En la imagen, Victoria Abril en 'Átame').
    2Sexo sí, pero a menudo represivo 

    Sin embargo, incluso en las épocas en las que las escenas sexuales se daban casi por supuestas en nuestro cine, incluido el destape, no debe confundirse cantidad con variedad ni diversidad. “El cine español era muy liberado en cierto sentido pero muy restringido en términos de mirada”, explica Alberto Mira, profesor de estudios cinematográficos en la universidad Oxford Brookes y autor del libro Miradas insumisas: gays y lesbianas en el cine. “Sobre todo, lo que había era ficciones que reforzaban el heterosexismo, unas ideas sobre la sexualidad que podían resultar represivas para mucha gente”. En su obra, de hecho, Alberto defiende que en cuestiones de referentes en el cine español, “a la cultura gay española le faltaría una consistencia que la americana ha conseguido facturar”.

    (En la imagen, Victoria Abril en 'Átame').
    Cordon Press
  • Sobre los posibles motivos de esto, Alberto argumenta que puede deberse a la “falta de interés por parte de los cineastas españoles, que luchaban por romper otros límites, no tanto por la representación LGTBI. Nosotros venimos de una cultura mediterránea en la que las luchas identitarias no son tan importantes, no nos organizamos tanto en términos de identidades, algo que también ocurre en la cultura francesa. Esto no es bueno o malo de por sí, puede haber sido liberador y haber hecho más fácil la política de derechos en otros aspectos, pero en Estados Unidos el pensamiento identitario es central y todavía están inmersos en unas luchas que no se han superado. Aquí esto llegó con diez años de retraso. Hasta los años noventa costaba en España pronunciar la palabra 'gay". Pese a estas salvedades, la presencia del sexo en el cine español entre los setenta y hasta anteayer fue tan frecuente que se daba casi por supuesta, lo que permite trazar un mapa de nuestra sociedad a través de cómo decidía mostrar el sexo. ¿Qué nos dicen algunas de las escenas sexuales más famosas del cine español de su momento y de nosotros mismos? Empeamos por 'Amantes', la célebre y controvertida película de Vicente Aranda que cumple hoy 30 años. (En la imagen, Antonio Banderas en 'La ley del deseo').
    3Tan frecuente que el sexo se daba por supuesto Sobre los posibles motivos de esto, Alberto argumenta que puede deberse a la “falta de interés por parte de los cineastas españoles, que luchaban por romper otros límites, no tanto por la representación LGTBI. Nosotros venimos de una cultura mediterránea en la que las luchas identitarias no son tan importantes, no nos organizamos tanto en términos de identidades, algo que también ocurre en la cultura francesa. Esto no es bueno o malo de por sí, puede haber sido liberador y haber hecho más fácil la política de derechos en otros aspectos, pero en Estados Unidos el pensamiento identitario es central y todavía están inmersos en unas luchas que no se han superado. Aquí esto llegó con diez años de retraso. Hasta los años noventa costaba en España pronunciar la palabra 'gay". Pese a estas salvedades, la presencia del sexo en el cine español entre los setenta y hasta anteayer fue tan frecuente que se daba casi por supuesta, lo que permite trazar un mapa de nuestra sociedad a través de cómo decidía mostrar el sexo. ¿Qué nos dicen algunas de las escenas sexuales más famosas del cine español de su momento y de nosotros mismos? Empeamos por 'Amantes', la célebre y controvertida película de Vicente Aranda que cumple hoy 30 años. (En la imagen, Antonio Banderas en 'La ley del deseo'). Cordon Press
  • Basada en “el crimen del canal”, un caso real sucedido en Burgos en 1948, esta historia iba a ser un capítulo más de la serie de televisión española 'La huella del crimen', pero acabó convertida en una de las películas más exitosas de la carrera de Vicente Aranda. El triángulo amoroso formado por sus protagonistas daba mucho juego con la identificación de las dos mujeres con el arquetipo de la virgen (que se corrompe) –Maribel Verdú– y la casquivana –Victoria Abril– en un contexto de represión durante los años cincuenta. Pero desde su estreno la escena que más impactó al público fue aquella en la que el personaje de Victoria Abril, ejerciendo de experta en estas lides, introducía un pañuelo en el ano de Jorge Sanz para sacarlo en el momento del clímax sexual. El director explicaría así su gestación: “Me parecía que nos quedábamos cortos y necesitaba algo explícito, una novedad. Abrí una especie de concurso, cada cual dijo la parida que creyó conveniente, y fue a Jorge Sanz al que se le ocurrió lo del pañuelo”. La película cumplía así una misión primordial del cine: dar ideas. Cuando en la rueda de prensa tras la presentación de 'Amantes' un periodista preguntaba al equipo en qué consistía la técnica del pañuelo, Jorge Sanz respondía socarrón: “Esperamos que lo descubráis por vosotros mismos”.
    4'Amantes' (Vicente Aranda, 1991) Basada en “el crimen del canal”, un caso real sucedido en Burgos en 1948, esta historia iba a ser un capítulo más de la serie de televisión española 'La huella del crimen', pero acabó convertida en una de las películas más exitosas de la carrera de Vicente Aranda. El triángulo amoroso formado por sus protagonistas daba mucho juego con la identificación de las dos mujeres con el arquetipo de la virgen (que se corrompe) –Maribel Verdú– y la casquivana –Victoria Abril– en un contexto de represión durante los años cincuenta. Pero desde su estreno la escena que más impactó al público fue aquella en la que el personaje de Victoria Abril, ejerciendo de experta en estas lides, introducía un pañuelo en el ano de Jorge Sanz para sacarlo en el momento del clímax sexual. El director explicaría así su gestación: “Me parecía que nos quedábamos cortos y necesitaba algo explícito, una novedad. Abrí una especie de concurso, cada cual dijo la parida que creyó conveniente, y fue a Jorge Sanz al que se le ocurrió lo del pañuelo”. La película cumplía así una misión primordial del cine: dar ideas. Cuando en la rueda de prensa tras la presentación de 'Amantes' un periodista preguntaba al equipo en qué consistía la técnica del pañuelo, Jorge Sanz respondía socarrón: “Esperamos que lo descubráis por vosotros mismos”. Cordon Press
  •  Una de las películas emblemáticas del destape fue esta obra en la que las muy famosas Rocío Dúrcal y Bárbara Rey mantenían una relación lésbica. Sin embargo, lo que podría ser una historia pionera capaz de dar visibilidad, incluso un referente para la comunidad LGTBI, no lo consiguió porque el público sensibilizado en este aspecto percibió que la motivación principal para esas escenas era el morbo. En ese sentido, dio en el clavo y  casi un millón de espectadores acudieron a verla a los cines . Hoy, la película se recuerda por su título –que bordea lo cursi– y por lo rompedor a priori de su premisa, pero no por el valor erótico que podrían haber tenido unas imágenes que responden a una fantasía masculina. “La lesbianas resultan selectivas en sus referentes y rehúyen de la imagen facilona”, escribe Alberto Mira en su libro 'Miradas insumisas'. “Rocío Dúrcal y Bárbara Rey simplemente aparecen en una habitación y empiezan a toquetearse”. Sobre esto, incide: “El problema no es solo la mirada hetero sobre las lesbianas, sino la ausencia casi total de una mirada femenina en el cine. Hasta hace muy poco, nada se hacía ya no desde una perspectiva lésbica, sino directamente femenina”.
    5'Me siento extraña' (Enrique Martí Maqueda, 1977) 

    Una de las películas emblemáticas del destape fue esta obra en la que las muy famosas Rocío Dúrcal y Bárbara Rey mantenían una relación lésbica. Sin embargo, lo que podría ser una historia pionera capaz de dar visibilidad, incluso un referente para la comunidad LGTBI, no lo consiguió porque el público sensibilizado en este aspecto percibió que la motivación principal para esas escenas era el morbo. En ese sentido, dio en el clavo y casi un millón de espectadores acudieron a verla a los cines. Hoy, la película se recuerda por su título –que bordea lo cursi– y por lo rompedor a priori de su premisa, pero no por el valor erótico que podrían haber tenido unas imágenes que responden a una fantasía masculina. “La lesbianas resultan selectivas en sus referentes y rehúyen de la imagen facilona”, escribe Alberto Mira en su libro 'Miradas insumisas'. “Rocío Dúrcal y Bárbara Rey simplemente aparecen en una habitación y empiezan a toquetearse”. Sobre esto, incide: “El problema no es solo la mirada hetero sobre las lesbianas, sino la ausencia casi total de una mirada femenina en el cine. Hasta hace muy poco, nada se hacía ya no desde una perspectiva lésbica, sino directamente femenina”.

  • Según Alberto Mira, esta fue la película que “cambia totalmente las percepciones de la homosexualidad en el cine español”. Por supuesto, ya había habido ficciones que trataban el tema más allá de la comedia bufa antes –recordemos que durante décadas la película española más taquillera fue 'No desearás al vecino del quinto', donde los protagonistas se hacía pasar por gays con eróticos y muy heterosexuales resultados–, y aquí es inevitable citar a Eloy de la Iglesia, hasta hoy criticado e incomprendido. Pero el éxito tanto taquillero como de culto de esta película marcó un antes y un después, entre otras cosas porque además rehuía el tratamiento habitual de lo gay en el cine: “No se trata de una historia de salida del armario, como `El diputado` (Eloy de la Iglesia, 1978), ni de una elucubración sobre la belleza de los efebos, dos de los géneros más determinantes de la tradición gay”, escribe el autor de `Miradas insumisas`. “La homosexualidad, tal y como aparece en la película, procede de la experiencia de la Movida. El protagonista es un creador cuya homosexualidad no se cuestiona y se integra bien en su entorno cotidiano. Nada aquí nos habla de la culpa, y la homofobia del mundo de los personajes está bastante diluida”. Endika Rey está de acuerdo: “El tema es el deseo como tal, independientemente de la orientación sexual. Pero, claro, la orientación está muy presente: desde la película dentro de la película que rueda Eusebio Poncela hasta la secuencia de sexo anal, que es muy explícita. Por no hablar del tratamiento de lo trans. Doble mérito el de Almodóvar: es una película sin etiquetas más allá de la de 'almodovariana”. Sin embargo, este mundo que plantea en el autor en el que parecería que no existía la represión también le granjeó ataques de flancos muy variados, como nos explica Mira: “No gustó a la crítica sesuda tradicional pero tampoco a la crítica gay, porque parecía que estaba negando la homofobia muy real que existía en la sociedad española. En aquel momento lo veíamos así, y ahora nos parece un poco ridículo”.
    6'La ley del deseo' (Pedro Almodóvar, 1987) Según Alberto Mira, esta fue la película que “cambia totalmente las percepciones de la homosexualidad en el cine español”. Por supuesto, ya había habido ficciones que trataban el tema más allá de la comedia bufa antes –recordemos que durante décadas la película española más taquillera fue 'No desearás al vecino del quinto', donde los protagonistas se hacía pasar por gays con eróticos y muy heterosexuales resultados–, y aquí es inevitable citar a Eloy de la Iglesia, hasta hoy criticado e incomprendido. Pero el éxito tanto taquillero como de culto de esta película marcó un antes y un después, entre otras cosas porque además rehuía el tratamiento habitual de lo gay en el cine: “No se trata de una historia de salida del armario, como `El diputado` (Eloy de la Iglesia, 1978), ni de una elucubración sobre la belleza de los efebos, dos de los géneros más determinantes de la tradición gay”, escribe el autor de `Miradas insumisas`. “La homosexualidad, tal y como aparece en la película, procede de la experiencia de la Movida. El protagonista es un creador cuya homosexualidad no se cuestiona y se integra bien en su entorno cotidiano. Nada aquí nos habla de la culpa, y la homofobia del mundo de los personajes está bastante diluida”. Endika Rey está de acuerdo: “El tema es el deseo como tal, independientemente de la orientación sexual. Pero, claro, la orientación está muy presente: desde la película dentro de la película que rueda Eusebio Poncela hasta la secuencia de sexo anal, que es muy explícita. Por no hablar del tratamiento de lo trans. Doble mérito el de Almodóvar: es una película sin etiquetas más allá de la de 'almodovariana”. Sin embargo, este mundo que plantea en el autor en el que parecería que no existía la represión también le granjeó ataques de flancos muy variados, como nos explica Mira: “No gustó a la crítica sesuda tradicional pero tampoco a la crítica gay, porque parecía que estaba negando la homofobia muy real que existía en la sociedad española. En aquel momento lo veíamos así, y ahora nos parece un poco ridículo”. Cordon Press
  • Lo explícito del sexo en esta película provocó que cuando se estrenó en Estados Unidos, lo hiciese bajo la calificación X. Sin embargo, en una obra llena de escenas sexuales apasionadas, no deja de resultar curioso que la imagen más recordada sea –con permiso de ese final cantando 'Resistiré' que ha vuelto a nuestra memoria durante pandemia– un momento muy sencillo en el que el personaje de Victoria Abril utiliza un muñeco de un buzo para masturbarse mientras está en la bañera, décadas antes de la normalización absoluta de los juguetes sexuales femeninos. “Es curioso que el que seguramente sea el plano más significativo del cine español sobre una masturbación femenina venga de un director hombre y gay”, reflexiona Endika Rey. “La escena se vincula mucho con 'El amante menguante' de Hable con ella, donde el hombre pequeñito no deja de tener el mismo rol: el hombre al servicio de la mujer, sin ninguna otra función más allá de proporcionarle placer. Eso sí que me parece objetivizar a un hombre en condiciones. Esto creo que es especialmente significativo en una película sobre un secuestro donde la protagonista, no lo olvidemos, es una actriz de cine porno”.
    7'¡Átame!' (Pedro Almodóvar, 1989) Lo explícito del sexo en esta película provocó que cuando se estrenó en Estados Unidos, lo hiciese bajo la calificación X. Sin embargo, en una obra llena de escenas sexuales apasionadas, no deja de resultar curioso que la imagen más recordada sea –con permiso de ese final cantando 'Resistiré' que ha vuelto a nuestra memoria durante pandemia– un momento muy sencillo en el que el personaje de Victoria Abril utiliza un muñeco de un buzo para masturbarse mientras está en la bañera, décadas antes de la normalización absoluta de los juguetes sexuales femeninos. “Es curioso que el que seguramente sea el plano más significativo del cine español sobre una masturbación femenina venga de un director hombre y gay”, reflexiona Endika Rey. “La escena se vincula mucho con 'El amante menguante' de Hable con ella, donde el hombre pequeñito no deja de tener el mismo rol: el hombre al servicio de la mujer, sin ninguna otra función más allá de proporcionarle placer. Eso sí que me parece objetivizar a un hombre en condiciones. Esto creo que es especialmente significativo en una película sobre un secuestro donde la protagonista, no lo olvidemos, es una actriz de cine porno”. Cordon Press
  • La escena en la que Javier Bardem devora los pechos de Penélope Cruz diciendo que saben a tortilla de patatas pasó de forma instantánea a ser la más icónica de una película llena de imágenes para el recuerdo, como la pelea a jamonazos inspirada en Goya o todos los planos dedicados al paquete de Bardem. El erotómano Bigas Luna ya había dejado numerosas escenas sexuales originales y provocadoras en películas como 'Bilbao' o 'Las edades de Lulú', pero el éxito de esta película fue clave en su carrera y en el afianzamiento de sus actores en el imaginario colectivo. Penélope Cruz era una debutante apenas conocida por el programa de televisión 'La quinta marcha' que gracias a esta película se convirtió en una de las actrices más solicitadas de nuestro país, y Javier Bardem pasó de ser un secundario muy menor a encarnar el sexo en su vertiente más animal. Sobre el papel del actor en la película, reflexiona Endika Rey: “Se objetiviza a Bardem, aunque creo que el punto culminante de eso es 'Huevos de oro' (Bigas Luna, 1993), y ni siquiera hablo de la película, sino del propio poster; de hecho, en el festival de Donosti de ese año se promocionaba regalando huevos Kinder envueltos en papel de oro. Sin embargo, en 'Jamón, jamón' los huevos que más importancia tienen son los del toro de Osborne. Pero sí es una película en la que lo sexual no viene del modo en que retrata a la mujer, sino al hombre y a la mujer en su conjunto: tetas y paquete. 'Jamón, jamón' retrata más el sexo como concepto, y no a sus integrantes como sinécdoque. No es la mirada de un hombre sobre una mujer sexualizada, sino la mirada de un hombre sobre el sexo en su conjunto”.
    8'Jamón, jamón' (Bigas Luna, 1992) La escena en la que Javier Bardem devora los pechos de Penélope Cruz diciendo que saben a tortilla de patatas pasó de forma instantánea a ser la más icónica de una película llena de imágenes para el recuerdo, como la pelea a jamonazos inspirada en Goya o todos los planos dedicados al paquete de Bardem. El erotómano Bigas Luna ya había dejado numerosas escenas sexuales originales y provocadoras en películas como 'Bilbao' o 'Las edades de Lulú', pero el éxito de esta película fue clave en su carrera y en el afianzamiento de sus actores en el imaginario colectivo. Penélope Cruz era una debutante apenas conocida por el programa de televisión 'La quinta marcha' que gracias a esta película se convirtió en una de las actrices más solicitadas de nuestro país, y Javier Bardem pasó de ser un secundario muy menor a encarnar el sexo en su vertiente más animal. Sobre el papel del actor en la película, reflexiona Endika Rey: “Se objetiviza a Bardem, aunque creo que el punto culminante de eso es 'Huevos de oro' (Bigas Luna, 1993), y ni siquiera hablo de la película, sino del propio poster; de hecho, en el festival de Donosti de ese año se promocionaba regalando huevos Kinder envueltos en papel de oro. Sin embargo, en 'Jamón, jamón' los huevos que más importancia tienen son los del toro de Osborne. Pero sí es una película en la que lo sexual no viene del modo en que retrata a la mujer, sino al hombre y a la mujer en su conjunto: tetas y paquete. 'Jamón, jamón' retrata más el sexo como concepto, y no a sus integrantes como sinécdoque. No es la mirada de un hombre sobre una mujer sexualizada, sino la mirada de un hombre sobre el sexo en su conjunto”. Cordon Press
  • Un polvo homosexual en la ducha es la escena más recordada de esta película llena de hedonismo, drogas y drag queens que bailaban sobre bafles. Quizás sea esta la más generacional de una tanda de películas en las que el tratamiento del sexo –homosexual, pero en realidad de cualquier tipo– era totalmente natural y no mostraba un conflicto per se. Hablamos de títulos como ¡Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí' (Dunia Ayaso y Félix Sabroso, 1997), 'Cuernos de espuma' (Manuel Toledano, 1997), 'Atómica' (Albacete y Menkes, 1998), o en menor medida 'Sobreviviré' (Albacete y Menkes, 1999): obras frívola y festivas que hablan del sexo y lo 'queer' con ligereza. Con otra estética, 'Krámpack' (Cesc Gay, 2000) mostraba idéntica falta de dramatismo y pesadumbre sobre estos temas. Con ellas, como explica Alberto Mira, “la herencia de la movida se traslada a los noventa”. “Era un cine que cogía elementos sexuales del cine de Almodóvar y los incluía de manera pop en productos mucho más comerciales, sin tanto discurso, de manera más festiva”, reflexiona Endika Rey. “Pero creo que aquel pequeño 'boom' de los noventa no condujo realmente a ningún tipo de cine festivo. Al revés: lo considero una burbuja que se quedó anclada en esa década y no tuvo mayor repercusión posterior. Al menos consiguió desterrar el arquetipo del 'mariquita' del cine español y también un poco el 'cine de tetas'. El cine español se empezó a tomar más en serio a sí mismo”.
    9'Más que amor, frenesí' (Alfonso Albacete, David Menkes y Miguel Bardem, 1996) Un polvo homosexual en la ducha es la escena más recordada de esta película llena de hedonismo, drogas y drag queens que bailaban sobre bafles. Quizás sea esta la más generacional de una tanda de películas en las que el tratamiento del sexo –homosexual, pero en realidad de cualquier tipo– era totalmente natural y no mostraba un conflicto per se. Hablamos de títulos como ¡Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí' (Dunia Ayaso y Félix Sabroso, 1997), 'Cuernos de espuma' (Manuel Toledano, 1997), 'Atómica' (Albacete y Menkes, 1998), o en menor medida 'Sobreviviré' (Albacete y Menkes, 1999): obras frívola y festivas que hablan del sexo y lo 'queer' con ligereza. Con otra estética, 'Krámpack' (Cesc Gay, 2000) mostraba idéntica falta de dramatismo y pesadumbre sobre estos temas. Con ellas, como explica Alberto Mira, “la herencia de la movida se traslada a los noventa”. “Era un cine que cogía elementos sexuales del cine de Almodóvar y los incluía de manera pop en productos mucho más comerciales, sin tanto discurso, de manera más festiva”, reflexiona Endika Rey. “Pero creo que aquel pequeño 'boom' de los noventa no condujo realmente a ningún tipo de cine festivo. Al revés: lo considero una burbuja que se quedó anclada en esa década y no tuvo mayor repercusión posterior. Al menos consiguió desterrar el arquetipo del 'mariquita' del cine español y también un poco el 'cine de tetas'. El cine español se empezó a tomar más en serio a sí mismo”.
  • Desde su título, la que acabaría siendo la película más taquillera de su director prometía emociones fuertes y el público no se sintió defraudado. Además de convertir a Paz Vega en un símbolo sexual del mismo modo en el que lo habían sido con anterioridad la Ruth Gabriel de 'Días contados' o, en menor medida, Silke, 'Lucía y el sexo' ayudó a implantar en el inconsciente colectivo a Formentera como destino vacacional soñado y le otorgó a los baños de barro inesperadas expectativas eróticas, aunque el resultado final estaba lejos de cualquier espíritu lúdico. “Se vendió como una de las películas más eróticas del cine español, pero en realidad, pese a que efectivamente es muy explícita, es un drama bastante angustiante y muy poco ligero”, explica Endika Rey. “El sexo por un lado se vincula con el amor absoluto, y es muy primario y animal, pero cuando se desvincula del amor, cuando es un poco más superficial, entonces se convierte en algo peligroso. O al menos a consecuencia de ese sexo ocurren desgracias. Es decir, que al final la película es bastante moral aunque se vendiera como una que rompía muchos tabúes. Donde realmente sí que marcó un antes y un después es en la representación del cuerpo masculino: no sólo se ven pechos y pubis, se ven penes erectos. Recuerdo pocas películas españolas anteriores, ficciones con parejas heterosexuales, donde todo se viera de manera tan explícita. Por eso en parte creo que uno de los planos más recordados es el de Daniel Freire desnudo en el barro en la playa de Formentera: porque era muy raro ver un primer plano de un pene en el cine español”.
    10'Lucía y el sexo' (Julio Medem, 2001) Desde su título, la que acabaría siendo la película más taquillera de su director prometía emociones fuertes y el público no se sintió defraudado. Además de convertir a Paz Vega en un símbolo sexual del mismo modo en el que lo habían sido con anterioridad la Ruth Gabriel de 'Días contados' o, en menor medida, Silke, 'Lucía y el sexo' ayudó a implantar en el inconsciente colectivo a Formentera como destino vacacional soñado y le otorgó a los baños de barro inesperadas expectativas eróticas, aunque el resultado final estaba lejos de cualquier espíritu lúdico. “Se vendió como una de las películas más eróticas del cine español, pero en realidad, pese a que efectivamente es muy explícita, es un drama bastante angustiante y muy poco ligero”, explica Endika Rey. “El sexo por un lado se vincula con el amor absoluto, y es muy primario y animal, pero cuando se desvincula del amor, cuando es un poco más superficial, entonces se convierte en algo peligroso. O al menos a consecuencia de ese sexo ocurren desgracias. Es decir, que al final la película es bastante moral aunque se vendiera como una que rompía muchos tabúes. Donde realmente sí que marcó un antes y un después es en la representación del cuerpo masculino: no sólo se ven pechos y pubis, se ven penes erectos. Recuerdo pocas películas españolas anteriores, ficciones con parejas heterosexuales, donde todo se viera de manera tan explícita. Por eso en parte creo que uno de los planos más recordados es el de Daniel Freire desnudo en el barro en la playa de Formentera: porque era muy raro ver un primer plano de un pene en el cine español”. Cordon Press
  • Medem prometía revalidar el erotismo de 'Lucía y el sexo', pero esta vez con la historia de dos mujeres que se conocen en un hotel en Roma y pasan una noche apasionada. Llena de desnudos femeninos y escenas sexuales, la película suscitó un pequeño culto entre la comunidad lésbica y una respuesta desigual entre la crítica. “Personalmente, desde el punto de vista de considerar a las lesbianas como mujeres con deseo propio, me parece que lo hace bien”, comenta Alberto Mira. “Es verdad que estaba hecha por un señor heterosexual y ha habido muchas críticas en este sentido, pero si miras la película por lo que es, desde el punto de vista de dar subjetividad a personajes lésbicos, me parece válida. Son personajes que se desean y no están para que un hombre las observe y se excite”. Rey matiza: “Sí, eran mujeres deseantes más o menos bien construidas, aunque la película es un 'remake' de 'En la cama' y Medem cambió el sexo de la pareja heteronormativa por dos mujeres, y ya ahí hay una decisión detrás. ¿La habría hecho sobre dos hombres? ¿A qué obedece exactamente ese cambio?”.
    11'Habitación en Roma' (Julio Medem, 2010) Medem prometía revalidar el erotismo de 'Lucía y el sexo', pero esta vez con la historia de dos mujeres que se conocen en un hotel en Roma y pasan una noche apasionada. Llena de desnudos femeninos y escenas sexuales, la película suscitó un pequeño culto entre la comunidad lésbica y una respuesta desigual entre la crítica. “Personalmente, desde el punto de vista de considerar a las lesbianas como mujeres con deseo propio, me parece que lo hace bien”, comenta Alberto Mira. “Es verdad que estaba hecha por un señor heterosexual y ha habido muchas críticas en este sentido, pero si miras la película por lo que es, desde el punto de vista de dar subjetividad a personajes lésbicos, me parece válida. Son personajes que se desean y no están para que un hombre las observe y se excite”. Rey matiza: “Sí, eran mujeres deseantes más o menos bien construidas, aunque la película es un 'remake' de 'En la cama' y Medem cambió el sexo de la pareja heteronormativa por dos mujeres, y ya ahí hay una decisión detrás. ¿La habría hecho sobre dos hombres? ¿A qué obedece exactamente ese cambio?”. Cordon Press
  •  De nuevo los directores Albacete y Menkes traían el sexo al siglo XXI con un espíritu en apariencia –la noche, las drogas, el sexo de cualquier tipo– heredero del sentido lúdico de las películas de los noventa de las que hablábamos en algunas imágenes anteriores. Protagonizada por actores muy jóvenes que procedían de la televisión y a los que ver desnudos en escenas muy explícitas tenía algo de transgresión, en realidad 'Mentiras y gordas' entroncaba con otra visión del sexo que también se daba en los noventa, cuyo máximo exponente es la muy generacional ' Historias del Kronen ' (Montxo Armendáriz, 1995). Películas con un aura iconoclasta y de desafío rebelde a lo establecido, en las que el sexo era tratado no como algo lúdico sino sórdido o peligroso. “La movida tenía esa ligereza de que no nos genere angustia lo 'queer', pero en el personaje de Mario Casas en 'Mentiras y gordas' sí hay esto: él no se atreve a decirle a su mejor amigo que es gay”, desarrolla Alberto Mira. “La película está a medias entre los dos modelos, el más frívolo y el identitario, pero aquí se castiga la frivolidad, mezclada con el consumo de drogas, algo que se nota en el destino del personaje. Pero una vez pasamos al siglo XXI y, sobre todo, desde 2010, se está olvidando este tipo de diatribas. Todo está mucho más naturalizado, no hay tantas guerras por la representación como sí había cuando ésta era casi inexistente. Series de televisión como 'Euphoria' o 'Élite' sí representan realmente la situación actual, un momento en el que hemos superado un montón de barreras que mi generación tenía. Ahora hemos conseguido pasar del identitarismo a una situación un poco más relajada porque la gente que crece ahora no tiene esta visión. Desde luego, si comparas la visión actual con la de los años setenta, es otro mundo. Afortunadamente”.
    12'Mentiras y gordas' (Albacete y Menkes, 2009) 

    De nuevo los directores Albacete y Menkes traían el sexo al siglo XXI con un espíritu en apariencia –la noche, las drogas, el sexo de cualquier tipo– heredero del sentido lúdico de las películas de los noventa de las que hablábamos en algunas imágenes anteriores. Protagonizada por actores muy jóvenes que procedían de la televisión y a los que ver desnudos en escenas muy explícitas tenía algo de transgresión, en realidad 'Mentiras y gordas' entroncaba con otra visión del sexo que también se daba en los noventa, cuyo máximo exponente es la muy generacional 'Historias del Kronen' (Montxo Armendáriz, 1995). Películas con un aura iconoclasta y de desafío rebelde a lo establecido, en las que el sexo era tratado no como algo lúdico sino sórdido o peligroso. “La movida tenía esa ligereza de que no nos genere angustia lo 'queer', pero en el personaje de Mario Casas en 'Mentiras y gordas' sí hay esto: él no se atreve a decirle a su mejor amigo que es gay”, desarrolla Alberto Mira. “La película está a medias entre los dos modelos, el más frívolo y el identitario, pero aquí se castiga la frivolidad, mezclada con el consumo de drogas, algo que se nota en el destino del personaje. Pero una vez pasamos al siglo XXI y, sobre todo, desde 2010, se está olvidando este tipo de diatribas. Todo está mucho más naturalizado, no hay tantas guerras por la representación como sí había cuando ésta era casi inexistente. Series de televisión como 'Euphoria' o 'Élite' sí representan realmente la situación actual, un momento en el que hemos superado un montón de barreras que mi generación tenía. Ahora hemos conseguido pasar del identitarismo a una situación un poco más relajada porque la gente que crece ahora no tiene esta visión. Desde luego, si comparas la visión actual con la de los años setenta, es otro mundo. Afortunadamente”.