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INFORME ANUAL DE VIH EN EL MUNDO

El mundo suspende este año en la lucha contra el sida

El informe anual de ONUsida, la máxima autoridad mundial en VIH, alerta de que no se van a lograr las metas previstas para 2020 en reducción de contagios y muertes, en parte por culpa de la covid-19

Un viejo y desvencijado cartel sobre prevención de VIH en una carretera de Asmara, en Eritrea, en agosto de 2019.
Un viejo y desvencijado cartel sobre prevención de VIH en una carretera de Asmara, en Eritrea, en agosto de 2019. Corbis via Getty Images

La humanidad lleva 40 años luchando contra el sida y en ese tiempo se han realizado grandes progresos, pero no han sido suficientes. El desigual acceso a diagnóstico y tratamiento según el lugar del mundo en el que un paciente viva y, ahora también, el impacto de la pandemia de covid-19 tienen consecuencias: que este 2020 no se alcanzarán los objetivos previstos en cuanto a la reducción en el número de contagios y muertes por VIH, un virus que portan 38 millones de personas en el mundo y que solo en 2019 contrajeron 1.7 millones por primera vez y que acabó matando a 690.000 por causa directa o indirecta. Así se pone de relieve en el nuevo informe anual del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida), la autoridad mundial en la lucha contra esta enfermedad en el mundo, publicado y presentado ahora en Ginebra (Suiza).

"Ya antes de que nos golpeara la covid-19 no íbamos a lograr los objetivos para 2020, pero ahora la covid-19 amenaza con echar por tierra todos los esfuerzos. El sida sigue siendo una pandemia mundial alimentada por las desigualdades, y millones se están quedando atrás. Esto me preocupa", declaró este lunes la directora ejecutiva de ONU sida, Winnie Byanyima, en un evento virtual enmarcado en la Conferencia Mundial del Sida 2020, que este año se realiza online.

Uno de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es poner fin a la epidemia en 2030. Para ello se diseñó una hoja de ruta con una parada importante en 2020, la llamada estrategia 90-90-90. Esto quiere decir: que en este año, el 90% de las personas con VIH conozcan su estado serológico, que el 90% diagnosticado reciba terapia antirretroviral y que el 90% de quienes la reciben tengan supresión viral, es decir, que la cantidad de VIH en sangre sea muy baja. A seis meses de que se cumpla la fecha límite, solo 14 países en el mundo la han alcanzado y ONUsida alerta de que estamos en un momento en que los progresos pueden estancarse e, incluso revertirse.

Entre las novedades más preocupantes, hoy sabemos que de los 38 millones de personas que deberían estar recibiendo tratamiento, 12.6 millones no tienen acceso a él, un porcentaje que mejora con respecto al de los últimos años, pero sigue siendo insuficiente. También que, salvo en África subsahariana, en el resto de continentes se ha producido un aumento de las nuevas infecciones desde 2010: un 72% en Europa oriental y Asia central, un 22% en el norte de África y Oriente Medio, y un 21% en América Latina.

Estrategia 90-90-90 y estado actual de la cuestión.
Estrategia 90-90-90 y estado actual de la cuestión.

Todas las miradas en África

África es el continente con más infecciones del mundo: siete de cada 10 portadores del virus se encuentra aquí y solo en 2019 la región registró casi un millón de contagios y 440.000 muertes relacionadas. ONUsida ha recalcado los avances logrados, el principal, que en la última década algunas regiones han bajado las nuevas infecciones hasta un 38% y también que de los 14 que sí han conseguido alcanzar la mencionada meta 90-90-90, siete de ellos son africanos (Botsuana, Namibia, Esuatini, Ruanda, Uganda, Zambia y Zimbabue) y otros tres (Kenia, Tanzania y Malaui) están muy cerca de conseguirlo.

Aunque aquí también hay peros: la crisis económica y la saturación de unos servicios sanitarios frágiles, ambos por culpa de la covid-19, complican especialmente la vida en esta región a quienes están en tratamiento. También la inseguridad alimentaria creciente en algunas regiones, ya sea por las sucesivas sequías e inundaciones en la región más austral o por la violencia creciente en el Sahel, por ejemplo, suponen amenazas mortales para quienes conviven con el virus.

"La gente que vive con VIH en nuestra región es más probable que esté en condiciones en las que el distanciamiento social no es posible", ha recalcado Aeneas Chuma, director interino del equipo de Onusida para el sur y el este de África. Chuma hizo estas declaraciones, recogidas por la Agencia EFE, durante una rueda de prensa virtual sobre el sida en África subsahariana realizada en paralelo a la presentación del informe global.

África registró casi un millón de contagios y 440.000 muertes relacionadas con VIH

Las mujeres y niñas también son un foco de preocupación. Cada semana, 5.500 mujeres entre 15 y 24 años se infecta de VIH, y en algunas regiones del mundo las mujeres que han experimentado violencia sexual tienen 1,5 más posibilidades de contraer el VIH que las que no han sido agredidas sexualmente. Del total de personas con VIH, las mujeres suponen el 48%, pero en África subsahariana ellas suponen el 59% de todos los nuevos contagios. Y un dato más: en esta misma región, cinco de cada seis contagios entre adolescentes de 15 y 19 años ocurren en mujeres. "Las desiguales normas de género que limitan la voz de las mujeres y las niñas reducen su acceso a la educación y los recursos económicos, y reprimir su participación cívica contribuyen al mayor riesgo de VIH que enfrentan las mujeres en entornos con alta prevalencia", reza el informe.

El daño de la covid-19

La covid-19 es uno de los principales obstáculos a los que se enfrenta esta lucha mundial, y más aún en países de ingresos medios y bajos. ONUsida estima que una interrupción completa de seis meses del tratamiento podría conllevar un aumento de 500.000 muertes por enfermedades relacionadas con el sida.

En cuanto a la transmisión materno infantil de VIH, en 2019 se logró que el 85% de las embarazadas con VIH no contagiaran a sus bebés, pero si los servicios de prevención se detienen seis meses, el aumento de las infecciones será significativo: un 162% en Malawi, un 139% en Uganda o un 106% en Zimbabue son algunos de los ejemplos más dramáticos. "En uno de cada cuatro países estudiados, los servicios de transmisión se han visto interrumpidos por la pandemia", ha añadido Byanyima.

Deberíamos estar indignados, porque tenemos los métodos, el compromiso y las herramientas para prevenir infecciones, pero no estamos alcanzando a la gente

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA

Los cierres de fronteras, la reducción de medios aéreos y terrestres y el resto de medidas restrictivas para frenar la propagación del nuevo coronavirus están complicando y encareciendo la producción y la distribución de medicamentos antirretrovirales hasta el punto que se estima que el coste final de los medicamentos importados de India -uno de los principales productores- puede aumentar entre un 10% y un 25%. De hecho, la escasez ya se ha hecho notar, pues 73 países han advertido que están en riesgo de quedarse sin fármacos y 24 de ellos se hallan en una situación muy grave, advirtió este lunes la Organización Mundial de la Salud. En estos 24 viven 8,3 millones de personas que está tomando la medicación, es decir, un tercio de las de todo el mundo.

Y no es solo el problema con el envío de fármacos: los periodos de cuarentena suponen una complicación extra a la hora de acudir al médico para pedir un diagnóstico o recibir un tratamiento.

 Los más vulnerables al sida

"Haber negado el derecho a la salud a grupos marginados como hombres gays, trabajadoras sexuales, personas transgénero o con problemas de adicción, o a sus compañeros, ha supuesto más de la mitad de las nuevas infecciones entre adultos", ha advertido Byanyima. De hecho, de los casi dos millones de nuevos contagios de 2019, la mayoría ocurrieron entre hombres de 25 años en adelante. Y de ellos, un 23% son homosexuales. Las personas transgénero también presentan un riesgo muy alto de contraer el VIH: 13 veces más de media que el resto de la población. Las normas de género, los tabúes sobre la sexualidad, el estigma, la homofobia, la transfobia... Todo esto contribuye a que este colectivo sea más vulnerable. Las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI),  las trabajadoras sexuales o quienes padecen una drogadicción tienen más problemas para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva -y especialmente a los relacionados con anticoncepción o prevención del VIH- bien porque temen ser juzgadas, violentadas o detenidas.

La sempiterna brecha de financiación

Como ocurre en la lucha contra otras enfermedades, contra la desnutrición, contra la desigualdad... en el caso del VIH también existe una brecha entre el dinero necesario para cumplir los objetivos y el dinero disponible. A finales de 2019, la cantidad para responder a la pandemia en países de ingresos medios y bajos era incluso menor que la de hace tres años: 18.6 mil millones de dólares frente a los casi 20 mil millones de 2016. De ellos, además, alrededor del 57% provenían de los propios países afectados.

ONUsida estima que se necesitan 26.200 millones de dólares para cubrir todas las necesidades en diagnóstico, tratamiento y prevención en lo que queda de 2020. "Deberíamos estar indignados, porque tenemos los métodos, el compromiso y las herramientas para prevenir cada una de las nuevas infecciones, pero claramente no estamos alcanzando a la gente con los servicios que necesitan", ha reprendido la directora ejecutiva de ONUsida.

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