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¿Cuándo hay que hacerse un test serológico? ¿Qué fiabilidad tienen? ¿Qué ganas si sale positivo?

Estas son las respuestas a las preguntas más frecuentes sobre la prueba que, a nivel colectivo, está jugando un papel clave en el manejo epidemiológico de la pandemia

¿Cuándo hay que hacerse un test serológico? ¿Qué fiabilidad tienen? ¿Qué ganas si sale positivo?

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Con o sin PCR, asintomáticos pero con prueba realizada, sintomáticos a espera de diagnóstico, test rápidos o "normales"… Hace semanas que estos y otros términos, más propios de un laboratorio que de una conversación casual, se cuelan en cualquier charla. Pero la soltura con la que los expertos se refieren a ellos en la actualización de los datos epidemiológicos contrasta con la confusión de los no iniciados. Qué es lo que determina cada prueba, cuándo debería uno hacérsela, si es una buena idea encargarla por su cuenta... son algunas de las preguntas que se hacen. Estas son las respuestas a estas y otras cuestiones importantes para comprender qué son los tests serológicos que tantas alegrías están dando cuando notifican que uno ha pasado el virus, y en los que se basa el estudio del Ministerio de Sanidad para determinar cuántos españoles tienen anticuerpos del SARS-CoV-2.

¿Qué detectan exactamente?

La prueba informa sobre la respuesta inmunológica del organismo frente al virus SARS-CoV-2. Una muestra de sangre basta para saber si una persona tiene anticuerpos. "Con estos test se detectan dos inmunoglobulinas, que son dos tipos de anticuerpos: la IgM (inmunoglobulina M), que es la primera que se desarrolla y que nos da una indicación de enfermedad activa o en curso, y la IgG (inmunoglobulina G), que es el anticuerpo que se produce un poco más adelante y que informa sobre la enfermedad pasada", explica Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. Los IgM aparecen, más o menos, con los síntomas de la covid-19, aproximadamente 6 días después del inicio de la infección, y permanecen en el organismo alrededor de dos semanas. Los anticuerpos IgG aparecen aproximadamente a los 15 días del comienzo de los síntomas, y su permanencia en sangre es mucho mayor.

¿Qué diferencia a los tests serológicos de otras pruebas?

"La principal diferencia es que tanto los llamados test rápidos de antígeno como la PCR (reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés) diagnostican la presencia del virus SARS-CoV-2. Concretamente, los test rápidos detectan la existencia de proteínas o material genético del virus, mientras que la PCR determina su presencia desde el inicio de la infección. El objetivo de los test serológicos no es identificar si la persona tiene o no el coronavirus, sino comprobar si ha estado en contacto con él y la respuesta de su organismo frente al mismo", en forma de anticuerpos o defensas, explica el especialista en medicina del trabajo Javier Cotelo. Además, mientras los test serológicos son sanguíneos, la prueba de antígenos y la PCR precisan una muestra de células extraídas de la nariz o la faringe.

¿Por qué los tests serológicos rápidos son menos sensibles?

La forma de extracción y la técnica empleada dividen los test serológicos en dos tipos. Por una parte están los que se basan en la inmunocromatografía lateral o LCR (una técnica similar a la que se emplea en las pruebas de embarazo), que también se conocen como pruebas cualitativas o "test rápidos de anticuerpos" porque el resultado se genera en solo 15 minutos. Por otra parte, están los basados en técnicas de laboratorio más precisas y desarrolladas (ELISA, CLIO), que se tienen que realizar en hospitales y laboratorios especializados, y que se conocen como pruebas cuantitativas.

"Los test serológicos 'rápidos' tienen un formato monotest: se obtiene una gota de sangre mediante un pequeño pinchazo en el dedo y se pone en contacto con el reactivo, dando positivo o negativo según la presencia o no de anticuerpos del coronavirus. Para realizar los test ELISA o CLIA es necesario extraer una muestra de sangre del brazo del paciente (igual que en un análisis de sangre). La duración de esta prueba es de alrededor de 40 minutos", comenta Cotelo Vila. Aunque ambas pruebas detectan la presencia de los dos anticuerpos principales (IgG e IgM), en el caso de los test ELISA o CLIA se puede determinar, además, la concentración y cantidad de estos anticuerpos, "lo que se traduce en una mayor sensibilidad y, por lo tanto, hace que los resultados sean más fiables".

¿Cuál es la fiabilidad de estos tests?

La fiabilidad se determina en función de dos parámetros: la sensibilidad y la especificidad. El primero se refiere a la capacidad de detectar verdaderos positivos (una alta sensibilidad significa pocos falsos negativos), mientras que la especificidad es la capacidad de detectar verdaderos negativos (si es alta significa que hay pocas probabilidades de falsos positivos). Al tratarse de técnicas más sofisticadas, los test ELISA/CLIA se consideran más fiables que los test rápidos, pero la industria farmacéutica está trabajando en la mejora de los parámetros de los monotest (que permiten hacer diagnósticos a gran escala con más celeridad), aumentando su fiabilidad.

Los niveles de sensibilidad y especificidad de estos test varían según el laboratorio y el fabricante, pero en general, los que se están realizando actualmente presentan una fiabilidad muy similar a los ELISA/CLIA. "Los test rápidos que utilizamos en nuestro laboratorio tienen una sensibilidad, según la FDA [la agencia competente para autorizar fármacos en Estados Unidos], del 95-99%, y una especificidad del 99-100%", explica la microbióloga de Catlab Emma Padilla.

¿En qué casos está especialmente indicado hacerlos?

Según recoge la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica en un documento de recomendaciones, en la población general la prueba está indicada en tres supuestos: en los servicios de Urgencias de los hospitales, como complemento de la PCR en pacientes con una evolución de la infección superior a 7 días; cuando el resultado de la PCR ha sido repetidamente negativo, pero existen síntomas claros de la covid-19; y para confirmar que se ha pasado la infección (ya que en algunos casos, se han detectado muestras clínicas con restos del virus no activo). También se aplica en la detección de anticuerpos en el personal sanitario, como estrategia para identificar a aquellos que ya están inmunes, permitiéndoles atender a pacientes infectados y minimizando el riesgo de transmitir el virus a colegas y personas de su entorno.

Estos son los criterios recomendados en el caso de los pacientes atendidos en los servicios de urgencias. Sin embargo, cada vez son más las clínicas y centros médicos que ofertan la realización de estos test y, también, las personas que desean hacérselos para, por ejemplo, volver al trabajo con la seguridad de no ser un posible contagiador, por el hecho de estar cuidando o conviviendo con una persona mayor o, simplemente, para reanudar la "nueva normalidad" con total tranquilidad.

"En efecto, estamos recibiendo en las consultas muchas peticiones en este sentido, pero es importante dejar claro que para personas asintomáticas, la utilidad de estas pruebas es limitada, en el sentido de que pueden proporcionar una falsa seguridad. Es decir, estos test ofrecen una 'foto' de su condición inmunológica en ese momento concreto, pero esta situación puede ser completamente distinta a los pocos días, sobre todo ahora que se ha reanudado la movilidad. Lo más importante es respetar y cumplir con las medidas de prevención para evitar el contagio, incluso aquellas personas que según el resultado de los test rápidos tienen anticuerpos, ya que esto no significa que puedan bajar la guardia frente al coronavirus", explica Cotelo.

¿Qué centros están cualificados para hacer esta prueba?

"Este tipo de tests deben ser realizados por los profesionales de laboratorios de diagnóstico clínico, que están habituados a llevar a cabo pruebas serológicas de enfermedades infecciosas", afirma Imma Caballé, presidenta de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio.

¿Cuánto cuestan?

Es difícil dar una respuesta concreta a esta pregunta, "ya que en el precio del test hay que tener en cuenta el reactivo, el tiempo empleado, el utillaje de laboratorio, la extracción de la muestra (enfermera, desplazamiento, material…), la entrada de peticiones y la respuesta del resultado, así como otros factores, como la estructura del laboratorio o la titularidad del mismo (si es público o privado)", responde Caballé. Hay una gran variabilidad en función de los centros, pero el coste medio de los test rápidos oscila entre los 36 y los 60 euros, mientras que los test ELISA/CLIA cuestan entre 80 y 90 euros.

¿Son válidos los test serológicos que se venden en Internet?

Desde el inicio de la pandemia han proliferado los sitios online que ofertan test rápidos de anticuerpos del coronavirus (la mayoría de ellos están sin existencias, actualmente), una opción de la que Caballé no es partidaria: "Lo recomendable es que los test serológicos hayan pasado un proceso de validación previo a su utilización, además de la validación de la FDA, algo que no siempre es posible comprobar en los productos de venta 'online'. Además, deben hacerse en un laboratorio experto y habituado al diagnóstico de enfermedades infecciosas". Otro dato importante es que, hasta el momento, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios no ha autorizado la venta en España de ningún producto sanitario de autodiagnóstico de la covid-19.

¿Puedo hacerme esta prueba por mi cuenta?

Este test diagnóstico siempre debe estar indicado por un médico, tal y como recoge el BOE del pasado 14 de abril de 2020, en el que se dice explícitamente que "se limita la realización de pruebas diagnósticas para el Covid-19 a aquellos casos en los que exista una prescripción previa por un facultativo y se ajusten a criterios establecidos por la autoridad sanitaria competente".

Si una persona da negativo en el test de anticuerpos, pero está en riesgo de contagio, ¿debe repetir la prueba aunque no tenga síntomas?

Imma Caballé explica que, en estos casos, si ha habido contacto de riesgo sí se recomienda repetir la serología, y que "lo indicado es hacerlo unas 3 o 4 semanas después de la primera determinación".

¿Se puede detectar un falso negativo?

"En caso de que los test serológicos hayan dado negativo pero existan síntomas de la enfermedad, lo conveniente sería hacer una PCR para comprobar si realmente hay presencia del virus y, por tanto, infección", añade. Por su parte, Cotelo comenta que también se recomienda hacer la PCR en aquellas situaciones en las que la IgM es positiva en la serología y el paciente es asintomático, "con el objetivo de determinar la posibilidad de transmisión del virus".

Si el resultado de la IgG es positivo, ¿cuánto tiempo estaré protegido?

"Es una cuestión que en este momento no sabemos a ciencia cierta", admite López-Goñi. Y añade: "Hay que tener en cuenta que ha pasado muy poco tiempo desde la irrupción del virus, lo que hace que sea difícil conocer ese dato. Sí se sabe que infecciones causadas por otros coronavirus producen una inmunidad que dura algunos años (entre dos y tres), pero lo que ocurrirá al respecto en el caso concreto del SARS-CoV-2 es algo que hoy en día desconocemos".

¿Qué ventajas tiene haber dado positivo?

"En estudios realizados con macacos a los que se ha infectado con el coronavirus se ha visto que han desarrollado una respuesta inmune, comprobándose luego que estaban protegidos frente a una infección experimental. Esto apunta a que los anticuerpos protegerían frente a una segunda infección. Pero no hay que perder de vista que estamos hablando de un ensayo en animales, no en humanos", comenta López-Goñi. El catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra explica que el tener presencia de anticuerpos IgG significa que uno puede ser IgG positivo, "pero eso no quiere decir que esos anticuerpos sean neutralizantes, es decir, que sean capaces de bloquear al virus, pues es algo que todavía no conocemos".

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