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Facu Díaz y Miguel Maldonado (‘NTMEP’): hablan los cómicos que reivindican la obra literaria de Girauta

El tándem, obligado a interrumpir su gira por teatros, decidió montar un nuevo programa en 'streaming' durante el confinamiento pese a haber puesto fin a 'No te metas en política' hace un año. Ahora, ambos abren la puerta a continuar más allá de los planes de la pandemia

El estallido de la covid-19 pilló por sorpresa a prácticamente todo el mundo. No a quienes seguían a través de YouTube el programa No te metas en política. El 18 de noviembre de 2017, Miguel Maldonado (Murcia, 33 años), codirector y presentador junto a Facu Díaz (Montevideo, Uruguay, 27 años), ya había puesto a los espectadores al tanto del peligro de los murciélagos como gran reservorio de virus: “Si entra un murciélago en tu habitación, no lo dejes ahí porque te puede morder y te puede pegar alguna enfermedad. Como la peste. U otra enfermedad que transmitan que ahora mismo no conozco...”. En la terminología del doctor Martínez Ocasio (uno de los personajes de Maldonado, parodia de los conspiranoicos que comparte apellidos con Bad Bunny), mientras la población permanecía “silente”, los dos cómicos y sus incondicionales estaban “despiertos”.

Sin duda aventajados gracias a esa clarividencia, pocos días después de decretarse el estado de alarma y el confinamiento, Maldonado y Díaz ya tenían nuevo formato, NTMEP, un programa que mantiene la marca y siglas de su anterior espacio pero les da un significado distinto en cada entrega: No te mueras en Palencia o No te manifiestes en Porsche han sido algunos de los títulos de sus episodios. Antes de ello, los humoristas compaginaban sus apariciones en Late Motiv (Movistar+), el programa de Andreu Buenafuente, con una gira por teatros y salas de toda España, tras haber puesto punto final a tres temporadas abarrotando pese a emitirse en streaming el Teatro del Barrio, El Pavón Teatro Kamikaze y la Sala Mirador de Madrid con su programa semanal.

Por fuerza mayor, el nuevo NTMEP rompe con el estilo late show de su anterior producción, que los cómicos presentaban en traje y con mesa de noticiario. Ahora se ríen de la actualidad política y hacen imitaciones vestidos informalmente, en casa y por videollamada, pero la esencia se mantiene: el pasado fin de semana, los más de 100.000 espectadores que siguen, de media, el programa en YouTube pudieron ver a Facu Díaz preguntar en directo a la bandera de España, con nariz y boca de Maldonado en el escudo, por la polémica sobre su uso partidista. La nueva propuesta ha sido bien recibida por sus fans, que, al igual que sucede con fenómenos como La vida moderna, repiten y expanden las coletillas del dúo. La última: el título de un libro de negocios de Juan Carlos Girauta, ¿Hacia dónde va el management?, que han reconvertido en expresión cotidiana. El exdiputado de Ciudadanos ha tratado de capitalizarlo pidiendo una reedición a través de Twitter, ya que se encuentra descatalogado, y enlazando un ejemplar de segunda mano disponible en Amazon por 170,28 euros. De momento, no ha tenido suerte.

¿Os planteasteis la posibilidad de que, tras hacer famoso el libro de Girauta, alguien lo comprara de verdad por ese dinero?

Miguel Maldonado: Espero que nadie pierda la cabeza a ese nivel y gaste 170 euros en un libro que, por otro lado, segurísimo que merece mucho la pena.

Facu Díaz: Intuyo que el dinero iría para quien lo está revendiendo a ese precio y no para Girauta, así que yo me lo he pensado. Pero no. Aunque nos gusta alargar las bromas, tanto no.

La expresión “¿Hacia dónde va el management?”, ¿se usaría tipo “Cómo va la vaina”?

M.M.: Es una expresión tan polivalente como la vida misma, puede significar lo que tú quieras que signifique. Girauta nos la regaló a todos en un acto de generosidad sin límites.

F.D.: Yo sí que le establezco ese uso de "¿Qué pasa? ¿Para dónde va la noche?".

M.M.: La pregunta es, ¿cuándo no puedes usarla? Sirve para todo.

Facu Díaz y Miguel Maldonado, al final de una actuación en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao, en octubre de 2019.
Facu Díaz y Miguel Maldonado, al final de una actuación en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao, en octubre de 2019.

Sorprende cómo el nuevo programa, pese a haberlo planeado en pocos días, ha cogido cuerpo rápido con chistes recurrentes, secciones, el establecimiento como intro de Miguel enseñando un meme fascista a cámara… ¿Qué pesa más, la espontaneidad o la planificación?

F.D.: Lo que procuramos sobre todo es dividir en bloques. Cada bloque tiene una indicación muy genérica. Ahora mismo tenemos una primera parte a la que llamamos "opening", donde nos ponemos al día el uno con el otro. Nos contamos frivolidades y temas más de estar por casa. Luego una segunda parte en la que comentamos temas más de actualidad, cosas que hayan ocurrido, improvisando un poco. Después hay un interludio musical y luego una sección final que sí que suele estar más preproducida, incluso alguna vez es grabada. Es un esquema que nos hemos hecho muy rápidamente y nos viene muy bien, porque cada día podemos probar cosas distintas. Hay secciones que se quedan después porque funcionan, otras que no... Está planificado, pero tampoco tanto.

M.M.: Hemos intentado darle salida a las bromas y a los comentarios que Facundo y yo hacemos generalmente en privado, con un formato ajustado para ello. De momento está funcionando, así que miel sobre hojuelas.

F.D.: Tenemos también un público muy involucrado, que participa activamente. Incluso aunque no le convenza demasiado la broma en la que está participando, es como muy militante. A veces se centra en las cosas más chorra, los chistes más malos y los defiende a capa y espada.

Habíais dejado de hacer vuestro programa anterior en YouTube, No te metas en política, para centraros solo en girar por teatros. ¿A qué se debió esa decisión?

Miguel Maldonado: "Hemos intentado dar salida a las bromas y a los comentarios que Facundo y yo hacemos generalmente en privado, con un formato ajustado para ello. De momento está funcionando, así que miel sobre hojuelas".

M.M.: Llevábamos tres años haciendo ese programa, con un equipo de más gente, aunque el contenido fuera esencialmente cosa de Facundo y mía. Después de tanto tiempo sacando semanalmente un formato con tanto contenido, es normal que te acabes cansando un poco. La idea era parar para repensar el asunto y ver qué hacíamos después. Si algo nos ha caracterizado es que nunca hemos hecho demasiado tiempo la misma cosa. Cuando grabábamos sketches diarios hubo un tiempo en el que paramos para repensar y salió ese formato. Ocurre lo mismo en este caso. Necesitábamos parar para coger distancia y ver hacia dónde queríamos llevar...

F.D.: ...el management.

M.M.: El management, eso es.

¿No teníais ciertas reticencias con volver a YouTube?

F.D.: Sí que queríamos volver a YouTube, porque es donde nos manejamos mejor. Podemos hacer pruebas sin depender de audiencias ni de nadie por encima que pueda presionar. Más allá de cuestiones técnicas, te da la oportunidad de que la cagues mucho sin que se te vaya un anunciante o un jefe te diga que no funciona, te da la oportunidad de reconducir formatos… En general, te da mucho más tiempo que la tele, que la radio y que cualquier otro medio. Tú eres el que va construyendo con tu público el formato. Como tampoco lo teníamos muy claro, estamos aprovechando ahora que tenemos tiempo y estamos en casa para ir montando algo que nos guste a los dos, que pueda prolongarse en el tiempo.

¿Cómo de fácil es hacer humor contra la extrema derecha? Al ser una de sus estrategias, precisamente, provocar a todo el mundo para viralizar sus mensajes, ¿no teméis, en alguna ocasión, morder el anzuelo?

F.D.: Yo tengo ese miedo constantemente. Bueno, más que miedo, es una preocupación. Ya hemos visto lo que ha ocurrido con Vox o lo que ha pasado en Estados Unidos con Trump, que tenía a toda la comedia mediática, los programas satíricos, de análisis y de actualidad en contra, pero supo darle la vuelta a eso y hacer pasar a todo el que le criticaba por establishment. Esa es la estrategia que parece que se está queriendo seguir aquí también. A mí me preocupa bastante. Al mismo tiempo, es mi curro, es lo que me da de comer. Tengo una especie de dilema constante sobre si lo que hago es o no correcto.

M.M.: Es verdad que a veces la extrema derecha hace cosas que son muy tentadoras a la hora de reírte de ellas, pero nosotros intentamos siempre rascar un poco más, o comentar asuntos que a lo mejor no han sido tan virales. Por ejemplo, el otro día hicimos unos chistes con un señor de una fundación que proponía quitarle el derecho a voto a los parados. Eso a lo mejor no ha tenido tanta repercursión, pero creo que es representativo de su manera de pensar, de su discurso, así que nos sirve más para hablar de ellos.

¿Os cuesta mucho modular vuestro humor según el público al que os dirigís, más politizado en el caso de NTMEP y algo más familiar en el de Late Motiv?

M.M.: En realidad, no es dificil. Se trata de echarle un poco de sensatez, saber dónde estás y para quién estás hablando. Entender que, si haces un chiste que requiere un conocimiento muy alto de alguna historia política en un sitio donde la gente no está tan al tanto, ese chiste no va a entrar, simplemente.

F.D.: A mí sí que me ha costado un poco más, porque yo estoy más orientado a la política y, además, es política muy concreta, no la que pueda seguir el grueso o la mayoría de la gente. Yo te puedo hacer un chiste sobre un problema que han tenido en la última asamblea de Podemos de no sé dónde y, si no eres una persona que esté todo el día en el Twitter como yo enterándote de esas mierdas, pues no vas a seguir mucho el chiste. Nosotros tenemos un público muy politizado y muy enterado, pero ahora estamos colaborando en un sitio donde el público es todo el mundo. No se puede marcar cuál es el perfil del abonado a Movistar+. Son millones de personas que manejarán niveles de información muy distintos. A mí sí que me ha costado más adaptarme y agrandar el camino hasta llegar al chiste para contextualizarlo un poco mejor, que es lo que intento hacer.

Trabajásteis junto a Pablo Iglesias en La Tuerka. ¿Os ha llegado cierto malestar, de su entorno o de Podemos, por algún dardo que hayáis lanzado después contra él? Recuerdo, por ejemplo, que hicisteis mucha sangre con el Tramabús.

M.M.: Hombre, ¡como para no hacer sangre!

Facu Díaz, durante una actuación en Bilbao en 2019.
Facu Díaz, durante una actuación en Bilbao en 2019.

F.D.: No nos ha llegado tanto del entorno de Iglesias ni de Podemos, que no están a estas cosas, ni las ven, ni les interesa demasiado, pero sí del entorno más militante, que a veces se muestra más decepcionado. A ver, una cosa es que yo en un momento dado pueda haber compartido espacios con según qué gente, o pueda públicamente simpatizar con alguna formación política o haber apoyado alguna candidatura, cosas de las que, por otra parte, yo no me arrepiento porque siempre he hecho lo que sentía que tenía que hacer. Pero otra cosa muy distinta es que no nos podamos reír de lo que haga la izquierda. Hay gente que no calibra bien eso.

M.M.: Nos reímos de cosas que hacen risa. Y si alguien en la izquierda hace algo que es obviamente irrisorio hay que reírse de ello, como era el caso del Tramabús, que no había por dónde cogerlo.

Ambos tenéis ya carreras consolidadas, una base de seguidores y colaboráis, o habéis colaborado, con Movistar+, Mediapro, Radio 3, La Sexta… ¿Teníais vocación de cómicos o, simplemente, ha salido así?

M.M.: Nuestros casos son muy diferentes. Yo nunca pensé en dedicarme a esto hasta que conocí a Facundo. Él fue quien me metió aquí, yo se lo debo todo a él. Nada más que tengo palabras de agradecimiento para este señor.

F.D.: ¡Que le pongan un dineral encima de la mesa y ya verás dónde deja a su colega!

M.M.: Yo nunca pensé en esto hasta que le conocí a él y empecé a salir en vídeos por necesidad logística. Él hacía sus vídeos, yo era realizador y a veces necesitaba que entrara alguien más, aunque fuera para darle un pie o lo que fuera. Después ya despegó todo. Estoy francamente agradecido al bueno de Facundo Díaz.

Facu Díaz: "El entorno más militante de Podemos a veces se muestra decepcionado cuando hacemos chistes sobre ellos. Una cosa es que yo simpatice con alguna formación o apoye alguna candidatura, pero otra muy distinta es que no nos podamos reír de lo que haga la izquierda".

F.D.: En mi caso, sí que hubo un momento en el que intenté dirigir la cosa hasta hacerme profesional de esto. Pero lo que siempre quise es ser guionista. En su día, mi intención era aprender a escribir guiones. Conocía a muchos guionistas que además me ayudaban, me animaban a formarme y a entrar en el circuito. Pero una vez que ves que ya sabes escribir guiones y tienes ideas, a la hora de aplicarlas, o empiezas a liar a gente para currar gratis o haces lo que hice yo, comprar una cámara, grabar lo que se me ocurría y colgar los vídeos. Ahí es cuando vi que no me quedaba más remedio que poner la jeta y tirar para adelante. Yo estoy convencido de que hubiera sido mejor guionista que cómico, pero las circunstancias me han llevado a tener que poner yo la cara.

También sois los dos baterías.

M.M.: Bueno, yo la sé tocar un poco, pero Facundo es un niño prodigio. Es así. ¿Tú a qué edad empezaste a tocarla, Facundo?

F.D.: Empecé a tocarla con 14.

M.M.: ¿Y a qué edad eras ya un master de esto?

F.D.: A los 17 ya tocaba bien y empecé a ganarme un poco la vida con ello.

Leí que habías tocado con un miembro de Extremoduro, ¿es cierto?

F.D.: Sí, toqué en la banda de un tipo que había estado en Extremoduro en los noventa y me fui de gira con ellos. Era un proyecto no muy grande, pero sí muy emocionante, sobre todo para un chaval de 17 años que salió a la carretera con esos señores, que vio cosas. Me curtí muy rápido.

Mencionáis frecuentemente a La vida moderna o Nadie sabe nada, pero alguna vez también habéis citado referencias más oscuras, como Go, Ibiza, go!. ¿Cuál sería vuestro mapa de influencias?

Miguel Maldonado, ante el público del Teatro Campos Elíseos de Bilbao, en 2019.
Miguel Maldonado, ante el público del Teatro Campos Elíseos de Bilbao, en 2019.

M.M.: Go, Ibiza, go! es maravilloso, aunque es un estilo que no soy capaz de manejar. Alguna vez he intentado hacer algo en ese tono y es francamente difícil. Para mí, el principal referente es Tina Fey. Yo me fijo muchísimo en ella, creo que hace la mejor comedia que se ha hecho nunca. Pero hay muchísimos ejemplos que admiro. Berto Romero, aquí en España, me parece alguien en quien fijarse siempre, no solo en lo que se refiere a comedia, sino en la manera de gestionar una carrera. Muchas veces, cuando me encuentro en un dilema, pienso: ¿qué haría Berto? Y tiro por ahí.

F.D.: Yo tengo más influencias de la comedia argentina, porque es la tele que me crié viendo. Por ejemplo, programas como Videomatch, que en Latinoamérica fueron como el gran petardazo del entretenimiento. También tuve épocas de obsesión con [Diego] Capusotto y eso se notaba mucho en los sketches que hacíamos en La Tuerka, que tenían un aire muy similar. Nos nutríamos mucho de eso. Y sigo haciéndolo, sigo consumiendo mucha comedia de allí. Pero es cierto que gracias a Netflix y otras plataformas que han traído tanto entretenimiento de Estados Unidos, sobre todo stand-up comedy, con buen formato, subtitulado, que te puedes enterar bien de las movidas, pues hemos descubierto un mundo de nuevos referentes. Tanto los clásicos como los jóvenes. Te puedes llegar a aburrir de tanto que hay por ver.

Y después de tantos años, ¿en qué punto se encuentra vuestra amistad y vuestra química?

M.M.: Creo que somos ahora más amigos que nunca y quiero decir públicamente que echo muchísimo de menos a Facundo. Nunca he estado tanto tiempo separado de él. Hace más de dos meses que no nos vemos y eso nunca había pasado. Es algo que estoy notando mucho a nivel fisiológico. Mi cuerpo extraña a Facundo.

F.D.: Miguel, yo suscribo tus palabras, las comparto y son recíprocas, pero, de hecho, ¿no te pasa que estás mejor en términos físicos? ¿No te sientes mejor con tu cuerpo ahora que no compartes tanto tiempo ni espacio conmigo? Porque la mayoría del tiempo que compartíamos, ni nos alimentábamos bien, ni lo que introducíamos en nuestro organismo era positivo. Porque eran litros de cerveza, litros de refresco malo...

M.M.: ...tabaco…

F.D.: ...kilos de comida basura o precocinada... Yo también tengo muchas ganas de verte, Miguel, pero estoy ahora mismo en un momento sanísimo de mi vida. No sé si nos conviene.

Miguel Maldonado: "Estoy francamente agradecido al bueno de Facundo Díaz. Nunca pensé en dedicarme a esto hasta que le conocí a él. Se lo debo todo. Nada más que tengo palabras buenas para este señor"

M.M.: Pero en cuanto a nuestra relación como cómicos, creo que la gira por teatros nos ha llevado a dar un paso más. La química que él y yo hemos tenido siempre ha crecido. Ahora sabemos más rápido hacia dónde va el otro con menos indicaciones. Yo ya sé por dónde quiere ir Facundo según está con el chiste, sé cuándo pisarle, cuándo no...

¿Cuántas horas podíais llegar a pasar juntos a la semana?

F.D.: Pff, es que hemos vivido juntos. Durante la primera temporada de No te metas en política, vivíamos los dos en esa casa donde ahora mismo está Miguel y de la que fui convenientemente expulsado. Imagínate. Esa época y las épocas en las que hemos pasado mucho rato juntos son las que tienen más que ver con lo que estamos haciendo ahora, que es intentar reflejar en un formato lo que pasaba fuera de las grabaciones. Esos ratos, que eran tan divertidos para nosotros, intentamos replicarlos, dándoles un poco de forma, no tan a lo loco. Intentamos que nuestro nuevo camino se parezca más a nuestros ratos de antes que a los shows. Que seamos nosotros deconstruyendo los formatos que hemos estado haciendo hasta ahora.

¿El plan, entonces, es seguir con NTMEP más allá del confinamiento?

F.D.: Lo estamos viendo. Estamos atentos a cómo reacciona la gente, a cómo nos sentimos nosotros. Es un formato muy precario por ahora, aunque estamos muy orgullosos de cómo hemos conseguido que estéticamente tenga sentido...

M.M.: No seas humilde, Facundo, que ha quedado de puta madre.

F.D.: Sí, sí, para los recursos que tenemos está bien hecho, pero aun así, lo quieras o no, nos habíamos acostumbrado a trabajar con un equipo y ahora estamos arrancando de cero como dos youtubers. Eso requiere una cantidad de curro que no hacíamos antes y que nos distrae mucho. Pero lo estamos probando y estamos muy cómodos. Coincide además en tiempo con la época para la que queríamos arrancar algún proyecto, así que, si recibimos el apoyo que creemos que vamos a recibir y nos sigue reportando la satisfacción que buscábamos, es posible que esto dure.

M.M.: Pero el único que realmente puede saber hacia dónde va todo, sin duda, es Girauta.

F.D.: Qué buen cierre, cómo lo clava el Maltorres. Te lo da por la mañana como te lo da por la noche.

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