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El poder de las percusionistas de Ingoma Nshya

El poder de las percusionistas de Ingoma Nshya

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Así se llama el primer grupo de mujeres percusionistas de Ruanda. Nació en 2004 y representa una de las muchas caras que tiene el proceso de reconciliación vivido por el país africano

  • Ingoma Nshya es el primer grupo de mujeres percusionistas de Ruanda. Nació en 2004 con estudiantes. Después, recurrió a mujeres de otros ámbitos, principalmente amas de casa que después de terminar las labores del hogar tenían ganas de salir a explorar otros espacios. Se trata de un proyecto que ha unido a mujeres hutus y tutsis. En la imagen, 17 de las 20 componentes del grupo.
    1Ingoma Nshya es el primer grupo de mujeres percusionistas de Ruanda. Nació en 2004 con estudiantes. Después, recurrió a mujeres de otros ámbitos, principalmente amas de casa que después de terminar las labores del hogar tenían ganas de salir a explorar otros espacios. Se trata de un proyecto que ha unido a mujeres hutus y tutsis. En la imagen, 17 de las 20 componentes del grupo.
  • Clémentine Uwintije saca un tambor al patio para el ensayo semanal del grupo.
    2Clémentine Uwintije saca un tambor al patio para el ensayo semanal del grupo.
  • Últimos retoques de vestuario y maquillaje antes del ensayo. Olive Ngorore con un montón de baquetas para repartir entre sus compañeras.
    3Últimos retoques de vestuario y maquillaje antes del ensayo. Olive Ngorore con un montón de baquetas para repartir entre sus compañeras.
  • Clémentine Uwintije y Marie Noella Uwizerwa se abrazan antes de empezar el ensayo. El grupo se ha convertido en una gran familia para las integrantes del mismo, sin importar la procedencia y consiguiendo una reconciliación real tras el genocidio sufrido hace 25 años.
    4Clémentine Uwintije y Marie Noella Uwizerwa se abrazan antes de empezar el ensayo. El grupo se ha convertido en una gran familia para las integrantes del mismo, sin importar la procedencia y consiguiendo una reconciliación real tras el genocidio sufrido hace 25 años.
  • Las coreografías se entremezclan con la percusión y constituyen una parte esencial del espectáculo.
    5Las coreografías se entremezclan con la percusión y constituyen una parte esencial del espectáculo.
  • La alegría de las percusionistas invade la actuación de Ingoma Nshya de inicio a fin y se contagia a todo aquel que las escucha. Rose Ingabire disfrutando durante ensayo.
    6La alegría de las percusionistas invade la actuación de Ingoma Nshya de inicio a fin y se contagia a todo aquel que las escucha. Rose Ingabire disfrutando durante ensayo.
  • Explosión de energía en un momento de la actuación.
    7Explosión de energía en un momento de la actuación.
  • Dentro de una coreografía perfecta donde todas van al unísono de repente estalla la espontaneidad con saltos y gritos. Claudine Nyinawimbabazi se deja llevar por la improvisación y la energía del momento.
    8Dentro de una coreografía perfecta donde todas van al unísono de repente estalla la espontaneidad con saltos y gritos. Claudine Nyinawimbabazi se deja llevar por la improvisación y la energía del momento.
  • Sus enormes sonrisas las acompañan durante toda la actuación dejando entrever la gran satisfacción que les produce tocar los tambores a pesar del gran desgaste de energía que les supone.
    9Sus enormes sonrisas las acompañan durante toda la actuación dejando entrever la gran satisfacción que les produce tocar los tambores a pesar del gran desgaste de energía que les supone.
  • Prisca Muhorakeye deja un momento de tocar el tambor para marcarse un baile durante el ensayo.
    10Prisca Muhorakeye deja un momento de tocar el tambor para marcarse un baile durante el ensayo.
  • Las integrantes de Ingoma Nshya terminan el ensayo semanal de su actual espectáculo. Están exhaustas y felices, expresando su satisfacción y alegría tras un derroche brutal de energía durante más de una hora tocando.
    11Las integrantes de Ingoma Nshya terminan el ensayo semanal de su actual espectáculo. Están exhaustas y felices, expresando su satisfacción y alegría tras un derroche brutal de energía durante más de una hora tocando.