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Luces y sombras de Libia

Luces y sombras de Libia

13 fotos

El premiado fotógrafo Ricardo García Vilanova retrata uno de los países más convulsos del mundo en un trabajo audiovisual cuyas imágenes comparte y comenta en exclusiva para EL PAÍS

  •  Varios refugiados y migrantes esperan en el interior de un autobús en un centro de deportación de Trípoli, capital de Libia, dependiente de la Agencia contra la Inmigración Ilegal, un organismo del Gobierno.   Con este retrato colectivo, tomado en abril de 2016, el fotógrafo Ricardo García Vilanova comienza una serie comentada sobre algunas de las imágenes que figuran en su último trabajo, 'The Libyan Crossroad'. Este es un documental web realizado con el periodista Javier Martín que revela las diferentes realidades que conviven en un país convulso como Libia. El material se publicará en Internet el 6 de marzo de 2020.   "Estaban en ese autobús porque iban a ser repatriados a sus países de origen. Los encontraron en una casa, encerrados, a las afueras de Trípoli. Detuvieron al traficante y a ellos los llevaron al centro de la agencia antiinmigración para deportarlos al día siguiente. El traficante era un nigeriano con vinculaciones con Europa que dijo no saber nada de esas personas", relata García Vilanova.
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    Varios refugiados y migrantes esperan en el interior de un autobús en un centro de deportación de Trípoli, capital de Libia, dependiente de la Agencia contra la Inmigración Ilegal, un organismo del Gobierno.

    Con este retrato colectivo, tomado en abril de 2016, el fotógrafo Ricardo García Vilanova comienza una serie comentada sobre algunas de las imágenes que figuran en su último trabajo, 'The Libyan Crossroad'. Este es un documental web realizado con el periodista Javier Martín que revela las diferentes realidades que conviven en un país convulso como Libia. El material se publicará en Internet el 6 de marzo de 2020.

    "Estaban en ese autobús porque iban a ser repatriados a sus países de origen. Los encontraron en una casa, encerrados, a las afueras de Trípoli. Detuvieron al traficante y a ellos los llevaron al centro de la agencia antiinmigración para deportarlos al día siguiente. El traficante era un nigeriano con vinculaciones con Europa que dijo no saber nada de esas personas", relata García Vilanova.

  •  Los restos de una barca utilizada por traficantes de personas en la ruta del Mediterráneo central se mecen frente a una playa de Zuara, uno de los tres puntos clave en la salida clandestina de refugiados y migrantes, en noviembre de 2015.   La trata de seres humanos se aborda ampliamente en 'The Lybian Crossroads', pues no en vano ha convertido al país en el cementerio del Mediterráneo con 15.000 muertos o desaparecidos desde 2014. “Siempre hemos necesitado monstruos y demonios; con ellos podemos justificar lo injustificable y Libia adoptó ese papel para nosotros; se convirtió en el demonio para Europa”, opinan los autores en su trabajo en referencia a las mafias que transportan personas desde el sur del país hacia el resto de Europa.
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    Los restos de una barca utilizada por traficantes de personas en la ruta del Mediterráneo central se mecen frente a una playa de Zuara, uno de los tres puntos clave en la salida clandestina de refugiados y migrantes, en noviembre de 2015.

    La trata de seres humanos se aborda ampliamente en 'The Lybian Crossroads', pues no en vano ha convertido al país en el cementerio del Mediterráneo con 15.000 muertos o desaparecidos desde 2014. “Siempre hemos necesitado monstruos y demonios; con ellos podemos justificar lo injustificable y Libia adoptó ese papel para nosotros; se convirtió en el demonio para Europa”, opinan los autores en su trabajo en referencia a las mafias que transportan personas desde el sur del país hacia el resto de Europa.

  •  García Vilanova recuerda que existe otra Libia donde migrantes y refugiados viven en libertad e incluso tienen negocios propios y empleos. Esta imagen simboliza esa normalidad: son personas procedentes de Egipto, Túnez, Bangladés, Níger y Nigeria que esperan a obtener un trabajo temporal en la construcción en la ciudad de Zuara, en marzo de 2016.    "Yo entiendo que la información que al final tenemos es la que transmite la gente que ha sido rescatada en el Mediterráneo y que ha sufrido a las mafias, pero hay otra Libia desvinculada de eso. Es como si decimos que España es un país corrupto o que en España hay corrupción. No es lo mismo".
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    García Vilanova recuerda que existe otra Libia donde migrantes y refugiados viven en libertad e incluso tienen negocios propios y empleos. Esta imagen simboliza esa normalidad: son personas procedentes de Egipto, Túnez, Bangladés, Níger y Nigeria que esperan a obtener un trabajo temporal en la construcción en la ciudad de Zuara, en marzo de 2016.

    "Yo entiendo que la información que al final tenemos es la que transmite la gente que ha sido rescatada en el Mediterráneo y que ha sufrido a las mafias, pero hay otra Libia desvinculada de eso. Es como si decimos que España es un país corrupto o que en España hay corrupción. No es lo mismo".

  • Estos hombres y mujeres pedían socorro un 6 de enero de 2014 en pleno Mediterráneo central, en la ruta entre Libia y Europa. La lancha neumática que utilizaban para cruzar el mar apenas se mantenía a flote y ellos intentaban abandonarla a la desesperada. "Uno de los objetivos del proyecto es explicar por qué hay refugiados y migrantes en Libia y por qué quieren irse y buscar oportunidades en Europa", relata el fotógrafo. Finalmente, los náufragos fueron socorridos por miembros de la ONG Médicos Sin Fronteras.
    4Estos hombres y mujeres pedían socorro un 6 de enero de 2014 en pleno Mediterráneo central, en la ruta entre Libia y Europa. La lancha neumática que utilizaban para cruzar el mar apenas se mantenía a flote y ellos intentaban abandonarla a la desesperada. "Uno de los objetivos del proyecto es explicar por qué hay refugiados y migrantes en Libia y por qué quieren irse y buscar oportunidades en Europa", relata el fotógrafo. Finalmente, los náufragos fueron socorridos por miembros de la ONG Médicos Sin Fronteras.
  • Varios migrantes y solicitantes de refugio descansan a bordo de la embarcación Bourbon Argos, de Médicos Sin Fronteras, durante el reparto de comida y mantas para pasar la primera noche rumbo a Italia. Desde 2014, más de 15.000 personas han perdido la vida en el Mediterráneo tras partir de las costas libias con intención de llegar a Europa, según la Agencia de la ONU de los refugiados. "De las más de 700.000 personas que se encuentran actualmente en el país, solo 11.471 consiguieron llegar a Italia en 2019. El resto sobreviven atrapadas en el infierno libio", describe el fotógrafo.
    5Varios migrantes y solicitantes de refugio descansan a bordo de la embarcación Bourbon Argos, de Médicos Sin Fronteras, durante el reparto de comida y mantas para pasar la primera noche rumbo a Italia. Desde 2014, más de 15.000 personas han perdido la vida en el Mediterráneo tras partir de las costas libias con intención de llegar a Europa, según la Agencia de la ONU de los refugiados. "De las más de 700.000 personas que se encuentran actualmente en el país, solo 11.471 consiguieron llegar a Italia en 2019. El resto sobreviven atrapadas en el infierno libio", describe el fotógrafo.
  •  "Este fue el primer viaje que realicé con el buque Astral de Proactiva Open Arms, acompañando al periodista Jordi Évole en septiembre de 2016. Las hice durante la grabación del programa 'Salvados' porque Jordi quiso que yo participara", recuerda García Vilanova. En la imagen, Samir, niño somalí de ocho años, mira por la ventana del buque mientras que otros migrantes recién rescatados descansan en su ruta hacia la isla italiana de Lampedusa. Esa noche hubo una tormenta con vientos de hasta 65 kilómetros por hora que los hubiera matado de no haber sido auxiliados.    "Incliné la cámara para dejar un ojo del niño hundido en el mar y otro por encima. Quería reflejar una metáfora: está salvado y está hundido porque es un niño con un futuro incierto", dice el fotógrafo sobre la particular composición de esta imagen.
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    "Este fue el primer viaje que realicé con el buque Astral de Proactiva Open Arms, acompañando al periodista Jordi Évole en septiembre de 2016. Las hice durante la grabación del programa 'Salvados' porque Jordi quiso que yo participara", recuerda García Vilanova. En la imagen, Samir, niño somalí de ocho años, mira por la ventana del buque mientras que otros migrantes recién rescatados descansan en su ruta hacia la isla italiana de Lampedusa. Esa noche hubo una tormenta con vientos de hasta 65 kilómetros por hora que los hubiera matado de no haber sido auxiliados.

    "Incliné la cámara para dejar un ojo del niño hundido en el mar y otro por encima. Quería reflejar una metáfora: está salvado y está hundido porque es un niño con un futuro incierto", dice el fotógrafo sobre la particular composición de esta imagen.

  •  Una ola difumina la embarcación hinchable desde la que un grupo de migrantes pide ayuda en pleno Mediterráneo, en algún punto entre Libia y las costas europeas, en abril de 2014. “Me tiré al agua para hacer esta foto”, explica García Vilanova. “La barca estaba medio hundida porque era de goma, estaba casi al nivel del mar. Vino una ola muy grande, un hombre estaba gritando que les ayudaran y, entonces, la hice”.   Esta fotografía, tomada durante una de las misiones de la ONG Proactiva Open Arms, es la última seleccionada para esta galería de la serie Tierra y mar, una de las tres que componen el webdoc ‘Lybian Crossroad’. “Las imágenes en el mar son cada una de un año distinto. Las he escogido a propósito por eso, para que se vea que no hay diferencia. El drama es el mismo, no cambia nada, podrían estar hechas el mismo día”, dice el autor.
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    Una ola difumina la embarcación hinchable desde la que un grupo de migrantes pide ayuda en pleno Mediterráneo, en algún punto entre Libia y las costas europeas, en abril de 2014. “Me tiré al agua para hacer esta foto”, explica García Vilanova. “La barca estaba medio hundida porque era de goma, estaba casi al nivel del mar. Vino una ola muy grande, un hombre estaba gritando que les ayudaran y, entonces, la hice”.

    Esta fotografía, tomada durante una de las misiones de la ONG Proactiva Open Arms, es la última seleccionada para esta galería de la serie Tierra y mar, una de las tres que componen el webdoc ‘Lybian Crossroad’. “Las imágenes en el mar son cada una de un año distinto. Las he escogido a propósito por eso, para que se vea que no hay diferencia. El drama es el mismo, no cambia nada, podrían estar hechas el mismo día”, dice el autor.

  •  Las tres fotografías siguientes forman parte de la serie Tres guerras en Libia. La primera tuvo lugar en 2011 a partir de revueltas espoleadas por las llamadas Primaveras árabes, y concluyó con el derrocamiento y muerte del hasta entonces dictador, Muanmar Gadafi. Esta foto, de marzo de 2016, muestra a una familia en el interior de un coche. Proceden de Sirte, que en ese momento se hallaba bajo el dominio del grupo terrorista Estado Islámico.   Tras la caída de Gadafi, el fracaso de las elecciones en 2014 dio pie a una guerra civil que aún perdura. La inestabilidad facilitó al Estado Islámico tomar Sirte ese mismo año y proclamarla tercera capital de su califato. De hecho, el puesto de control en el que el vehículo está detenido está en Abu Qurayn, donde el grupo terrorista lanzó un ataque coordinado con otro puesto. “La imagen refleja muy bien las personas que huyen de un conflicto, solo que en vez de andando, van en coche. Generalmente se tiene la imagen de que los refugiados caminan, por eso elegí esta foto”.
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    Las tres fotografías siguientes forman parte de la serie Tres guerras en Libia. La primera tuvo lugar en 2011 a partir de revueltas espoleadas por las llamadas Primaveras árabes, y concluyó con el derrocamiento y muerte del hasta entonces dictador, Muanmar Gadafi. Esta foto, de marzo de 2016, muestra a una familia en el interior de un coche. Proceden de Sirte, que en ese momento se hallaba bajo el dominio del grupo terrorista Estado Islámico.

    Tras la caída de Gadafi, el fracaso de las elecciones en 2014 dio pie a una guerra civil que aún perdura. La inestabilidad facilitó al Estado Islámico tomar Sirte ese mismo año y proclamarla tercera capital de su califato. De hecho, el puesto de control en el que el vehículo está detenido está en Abu Qurayn, donde el grupo terrorista lanzó un ataque coordinado con otro puesto. “La imagen refleja muy bien las personas que huyen de un conflicto, solo que en vez de andando, van en coche. Generalmente se tiene la imagen de que los refugiados caminan, por eso elegí esta foto”.

  •  "Este atentado y la guerra contra el Estado Islámico marcaron un punto de inflexión, sobre todo en Libia. El Estado islámico estaba metido en las mafias de tráfico de personas, algo que apenas se ha contado”, opina García Vilanova al revisar esta imagen. En ella se refleja el estado en el que quedó uno de los dos coches bomba que dos familias pertenecientes al ISIS hicieron estallar en Sirte, en agosto de 2016. La explosión mató a 12 combatientes e hirió a otros 60.    El autor se encontraba muy cerca en aquel momento, así que pudo llegar muy rápido para tomar fotografías. Mientras, un tercer vehículo estaba de camino. “Pero no explotó, lo pudieron parar a tiempo”, explica. Las estimaciones oficiales indican que la ofensiva en Sirte dejó al menos 500 muertos. En las últimas semanas de la guerra estallaron 87 coches bomba.
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    "Este atentado y la guerra contra el Estado Islámico marcaron un punto de inflexión, sobre todo en Libia. El Estado islámico estaba metido en las mafias de tráfico de personas, algo que apenas se ha contado”, opina García Vilanova al revisar esta imagen. En ella se refleja el estado en el que quedó uno de los dos coches bomba que dos familias pertenecientes al ISIS hicieron estallar en Sirte, en agosto de 2016. La explosión mató a 12 combatientes e hirió a otros 60.

    El autor se encontraba muy cerca en aquel momento, así que pudo llegar muy rápido para tomar fotografías. Mientras, un tercer vehículo estaba de camino. “Pero no explotó, lo pudieron parar a tiempo”, explica. Las estimaciones oficiales indican que la ofensiva en Sirte dejó al menos 500 muertos. En las últimas semanas de la guerra estallaron 87 coches bomba.

  • Esta imagen fue tomada en septiembre de 2019 y muestra a combatientes de la unidad Shelba, aliadas con el Gobierno libio y con el apoyo de la ONU. Están apuntando a posiciones enemigas en la línea del frente del barrio Salah al-Din de Trípoli. “Esta imagen representa la locura en la que está envuelto el país y por qué está como está: La guerra empezó en 2014 y aún está enfrentando a dos gobiernos”, describe García Vilanova.
    10Esta imagen fue tomada en septiembre de 2019 y muestra a combatientes de la unidad Shelba, aliadas con el Gobierno libio y con el apoyo de la ONU. Están apuntando a posiciones enemigas en la línea del frente del barrio Salah al-Din de Trípoli. “Esta imagen representa la locura en la que está envuelto el país y por qué está como está: La guerra empezó en 2014 y aún está enfrentando a dos gobiernos”, describe García Vilanova.
  •  Una mujer trata de consolar a su hijo en Borno, en el norte de Nigeria. Muchas de estas familias como la de la imagen intentaban huir de la violencia del grupo terrorista Boko Haram, y utilizaban la vía de Libia para alcanzar Europa. Este proyecto documental también ha llevado a García Vilanova a visitar los principales países de origen de los migrantes que recalan en Libia. El resultado se muestra en la tercera y última parte de su trabajo, titulada Países de origen, y a la que pertenecen las tres últimas imágenes de esta fotogalería.    “Este apartado está basado en un informe de la Organización Internacional de las Migraciones que define las zonas principales de las que provienen los migrantes que pasan por Libia. Los países principales de cada zona son los que están en este informe: Bangladés, Siria y Palestina Asia y Oriente Medio; Sudán, Egipto y Túnez del norte de África y Níger, Chad y Nigeria de África subsahariana”. Todos estos países han sido fotografiados para este trabajo.
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    Una mujer trata de consolar a su hijo en Borno, en el norte de Nigeria. Muchas de estas familias como la de la imagen intentaban huir de la violencia del grupo terrorista Boko Haram, y utilizaban la vía de Libia para alcanzar Europa. Este proyecto documental también ha llevado a García Vilanova a visitar los principales países de origen de los migrantes que recalan en Libia. El resultado se muestra en la tercera y última parte de su trabajo, titulada Países de origen, y a la que pertenecen las tres últimas imágenes de esta fotogalería.

    “Este apartado está basado en un informe de la Organización Internacional de las Migraciones que define las zonas principales de las que provienen los migrantes que pasan por Libia. Los países principales de cada zona son los que están en este informe: Bangladés, Siria y Palestina Asia y Oriente Medio; Sudán, Egipto y Túnez del norte de África y Níger, Chad y Nigeria de África subsahariana”. Todos estos países han sido fotografiados para este trabajo.

  •   En Libia sobreviven unas 700.000 personas extranjeras, muchas de ellas migrantes y refugiados en situación irregular en busca de un lugar seguro para vivir. Pero corren el riesgo de ser devueltos a sus países de origen. Según la Agencia de la ONU para los refugiados, en 2019 solamente 52.900 personas estaban registradas como refugiados y solicitantes de asilo.    Esta fotografía muestra llorando a una de las hijas del palestino Yahya Hasanat, de 37 años. Fue asesinado por disparos de las tropas israelíes en octubre de 2018, durante las protestas de la Gran Marcha de Retorno de la valla con Israel, que exigen que se les permita regresar a la tierra de las que fueron expulsadas sus familias hace 70 años. Más de 254 palestinos murieron y 23.600 resultaron heridos, según la ONU. “Quiero explicar lo que está pasando en Gaza y por qué la gente quiere irse. La sensación que tenemos aquí [en Europa, en Occidente] es que cuando la gente trata de escapar de sus países como si no fuera algo necesario en realidad. Pero si te están matando, evidentemente te quieres ir. Y es igual tanto en Gaza como en Nigeria”, reflexiona el autor.
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    En Libia sobreviven unas 700.000 personas extranjeras, muchas de ellas migrantes y refugiados en situación irregular en busca de un lugar seguro para vivir. Pero corren el riesgo de ser devueltos a sus países de origen. Según la Agencia de la ONU para los refugiados, en 2019 solamente 52.900 personas estaban registradas como refugiados y solicitantes de asilo.

    Esta fotografía muestra llorando a una de las hijas del palestino Yahya Hasanat, de 37 años. Fue asesinado por disparos de las tropas israelíes en octubre de 2018, durante las protestas de la Gran Marcha de Retorno de la valla con Israel, que exigen que se les permita regresar a la tierra de las que fueron expulsadas sus familias hace 70 años. Más de 254 palestinos murieron y 23.600 resultaron heridos, según la ONU. “Quiero explicar lo que está pasando en Gaza y por qué la gente quiere irse. La sensación que tenemos aquí [en Europa, en Occidente] es que cuando la gente trata de escapar de sus países como si no fuera algo necesario en realidad. Pero si te están matando, evidentemente te quieres ir. Y es igual tanto en Gaza como en Nigeria”, reflexiona el autor.

  •  Esta última imagen muestra a varios bebés en tratamiento en el área de maternidad del hospital de la ONG Médicos Sin Fronteras en Kario, región de Darfur, en Sudán, el 14 de enero de 2020. “Sudán sufre inestabilidad, pobreza… Quería mostrar la problemática del país”, afirma el fotógrafo, que resalta que los niños son los protagonistas de las tres fotos seleccionadas. “Ellos son el mensaje”.   Tras 10 años fotografiando Libia, la sensación de García Vilanova sobre el futuro del país es pesimista, según sus palabras. “Hay muchas injerencias externas e intereses más allá del interés de sus habitantes. El país es un caos absoluto y no se va a llegar a ninguna parte mientras esos problemas persistan”.
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    Esta última imagen muestra a varios bebés en tratamiento en el área de maternidad del hospital de la ONG Médicos Sin Fronteras en Kario, región de Darfur, en Sudán, el 14 de enero de 2020. “Sudán sufre inestabilidad, pobreza… Quería mostrar la problemática del país”, afirma el fotógrafo, que resalta que los niños son los protagonistas de las tres fotos seleccionadas. “Ellos son el mensaje”.

    Tras 10 años fotografiando Libia, la sensación de García Vilanova sobre el futuro del país es pesimista, según sus palabras. “Hay muchas injerencias externas e intereses más allá del interés de sus habitantes. El país es un caos absoluto y no se va a llegar a ninguna parte mientras esos problemas persistan”.