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ETA y la próstata

La próstata la deberían tener solo los asesinos como Abetxuko, y los que aplauden a rabiar sus estúpidas intervenciones que denuncian la “deficiente atención” que reciben algunos

Concentración del PP y de las víctimas junto a la universidad en la que hablaba el exterrorista López de Abetxuko.
Concentración del PP y de las víctimas junto a la universidad en la que hablaba el exterrorista López de Abetxuko.

José Ramón López de Abetxuko se cargó, él, en persona, al comandante Jesús Velasco, del cuerpo de Miñones de Álava, y al también comandante Eugenio Lázaro, jefe de la Policía Municipal de Vitoria. Todavía no se ha arrepentido, que sepamos, de ninguno de esos crímenes.

López de Abetxuko ha pasado más de 30 años en la cárcel, pero el sistema no ha conseguido reconvertirle en un individuo distinto. Porque José Ramón no se ha arrepentido, es decir, que pertenece a esa numerosa parte del País Vasco que ve aquel tiempo, cuando todavía ETA fijaba la agenda vital de mucha gente, como un tiempo en el que se cometieron “errores”, y no crímenes. En esa distinción radica la gran deuda del País Vasco consigo mismo. Creo.

Abetxuko se ha convertido, eso sí, en una especie de mensajero de la paz con los enfermos del mundo de ETA que siguen presos. Según su más que feliz expresión, estos presos reciben un “trato deficiente”. No estaría de más que su abogado, el muy conocido Txema Matanzas, nos lo explicara.

Porque parece que algunas cosas hay que explicarlas todavía. Una de ellas es la diferencia entre la situación política catalana de hoy y la de Euskadi en los años de plomo. Hay que sentarse un rato con Cayetana Álvarez de Toledo y contarle, si es preciso 100 veces, la vida diaria de un concejal “español” entonces. Consuelo Ordóñez, Ignacio Latierro y tantos otros pueden hacerlo.

Y no estaría de más que la Universidad del País Vasco (UPV) fuera capaz de diferenciar con energía, como hacen las universidades alemanas, la lícita defensa de la libertad de expresión del exterminio del pueblo judío y las razones de los nazis. El asunto es el mismo.

Un centenar de profesores y alumnos de la UPV aplaudieron a rabiar las intervenciones de López Abetxuko sobre los presos de ETA enfermos. No conozco a fondo los problemas de las mujeres a ciertas edades, pero sí sé que una buena parte de las enfermedades de los etarras presos de esa edad tienen que ver con la próstata, como si fueran personas normales. La próstata la deberían tener solo los asesinos como Abetxuko, y los que aplauden a rabiar sus estúpidas intervenciones que denuncian la “deficiente atención” que reciben algunos.

No sé por qué no me dan lástima los problemas de próstata de los etarras presos.

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