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Más árboles en las ciudades

El llamamiento de Naciones Unidas a las áreas urbanas para frenar el cambio climático

Flickr Creative Commons

En unas semanas marcadas, a escala mundial, por la necesidad de actuar de forma efectiva ante el cambio climático, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE) ha hecho llegar a las ciudades del planeta un desafío: aumentar su número de árboles. Y es que, explican, las áreas urbanas son responsables del 75% de las emisiones globales. Por eso, su implicación es imprescindible.

La campaña global Trees in Cities Challenge se ha lanzado en la Cumbre de Acción por el Clima, celebrada el pasado septiembre en Nueva York. Con el fin de combatir el cambio climático y generar un urbanismo más sostenible y resiliente Olga Algayerova, directora general de la CEPE, ha encabezado este llamamiento a las alcaldías y autoridades locales para llevar a cabo actuaciones de reforestación.

La Cumbre ofreció datos sobre las emisiones a nivel mundial, que si bien parece que aún no han llegado a su cota máxima, están alcanzando unos niveles sin precedentes. Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990. En este marco, la campaña busca respuestas desde el contexto urbano a la amenaza que suponen para la vida humana en el planeta, y las ciudades, el aumento del nivel del mar, de las temperaturas extremas, las riadas, inundaciones y fuertes sequías. O las crecientes dificultades para poder asegurar alimentos sanos y suficientes, aire limpio o vivienda adecuada a la población. Porque, señala, las ciudades no solo son receptoras de las consecuencias del cambio climático, sino que son generadoras del mismo. Y asegura que aumentar el verde urbano puede ayudar a revertir esta situación.

En la página web de Trees in Cities Challenge, se harán visibles los progresos de cada ciudad, de manera que anime a otras localidades a participar en esta campaña que se prolongará hasta finales del año 2020. Y ya hay ciudades que han comenzado. Los alcaldes de Tirana (Albania), Victoria (Canadá), Bonn (Alemania) y Helsingborg (Suecia) han sido los primeros en unirse. Helsingborg se ha comprometido a añadir 8.000 nuevos árboles antes de 2021. Bonn plantará unos 25.000 y, junto a otras 75 ciudades de 36 países diferentes, se ha integrado en la Plataforma de Ciudades con la Naturaleza (Cities With Nature). Que, impulsada por ICLEI, quiere sumar iniciativas a favor de una planificación urbana que tenga en cuenta la interconexión de las ciudades con su entorno natural, el ecosistema sobre el que se asienta y del que forma parte. Porque, afirma la Plataforma, proteger los sistemas naturales de los que dependemos, es un asunto de urgencia creciente.

La necesidad de establecer nuevas formas de relación con la naturaleza desde las ciudades es un asunto cada vez de mayor actualidad. El año pasado, la FAO ya presentó el libro Bosques y ciudades sostenibles, que recoge la forma en que 15 ciudades de todo el mundo están reverdeciéndose para disfrutar de los beneficios que ofrecen los árboles en un contexto urbano. Y es que, un solo árbol puede almacenar hasta 150 kilos de CO2 al año. El arbolado urbano limpia el aire de contaminantes, reduce los efectos de las islas de calor (y así, la necesidad de aire acondicionado), ayuda además a frenar la erosión de suelos y al control hídrico. Favorece el aumento de la biodiversidad en las áreas urbanas, y mejora el bienestar y salud de las comunidades locales. De hecho, según la OMS los seres humanos necesitamos, al menos, un árbol por cada tres habitantes, y de 10 a 15 metros cuadrados de superficie verde por persona para respirar un mejor aire en las ciudades.

El desafío ha comenzado. Y “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Un objetivo apremiante si tenemos en cuenta que más de la mitad de la población mundial ya habita en núcleos urbanos, y que queda mucho por hacer. Las soluciones están en nuestras manos.