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NOTICIA

18 colegios madrileños se suman a la ‘campaña de la merienda’

El grupo Teachers for Future impulsa un plan para reducir los residuos no reciclables de los niños

Alumnos del colegio Enrique Tierno Galván, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), comen su merienda durante un recreo del pasado mes de mayo.
Alumnos del colegio Enrique Tierno Galván, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), comen su merienda durante un recreo del pasado mes de mayo.

Solo 18 colegios de la Comunidad de Madrid (un 0,54% de los 3.341 centros en la región, según datos de la Dirección General de Becas y Ayudas al Estudio) se han sumado para el curso 2019-2020 a la iniciativa Recreos Residuos Cero, lanzada en mayo por la sección española del colectivo Teachers for Future (Profesores por el Futuro). Este grupo apoya las manifestaciones de los estudiantes contra el cambio climático y propone que los alumnos lleven envases reutilizables para las meriendas, que sustituyen así a plásticos, papel de plata o cartones de zumo (que incorporan una lámina de aluminio y plástico).

La Comunidad de Madrid se ha convertido en el territorio con más centros inscritos de España, con casi un 23% de los 80 apuntados, la mayoría en la capital: seis escuelas que se reparten entre los distritos de Salamanca, Retiro, Fuencarral-El Pardo, y San Blas-Canillejas, con uno en cada uno, y dos en Villa de Vallecas. Otros once colegios se ubican en Tres Cantos, Alcobendas, San Sebastián de los Reyes (dos en cada uno); y uno en Talamanca del Jarama, Chapinería, Parla, Alcorcón y Rivas-Vaciamadrid. Además, una profesora, que aún desconoce su destino en la región, se ha apuntado a esta campaña para aplicarla con sus futuros alumnos. Teachers for Future ha preferido no desvelar ni el nombre de la docente ni el de los centros.

Carmen Gloder, de 55 años e integrante de este grupo, es profesora de Educación Infantil en el colegio público Enrique Tierno Galván, en San Sebastián de los Reyes, con más de 200 estudiantes. Los de tres años empezaron a usar el pasado marzo tarteras, cantimploras y botellas reutilizables para reducir los residuos en sus meriendas. Al final del curso, la profesora se percató de que cinco de cada seis alumnos suyos ya no traían materiales desechables. El secreto, desvela, reside en decirles frases motivadoras como “¡Hala! Cómo me gusta lo que has traído” o “Qué bien viene ese bocata así”.

Su compañera Lucía Gómez, de 35 años, reconoce que lo más complicado ha sido sustituir el envase de las bebidas: “Todavía está muy arraigado eso de traer zumitos en tetrabriks (cartones)". No obstante, considera que el vínculo emocional que puede generar un niño al elegir sus pertenencias (como la fiambrera o la cantimplora) ayuda en estas iniciativas, especialmente si lo ha hecho con sus propias manos. Los alumnos de quinto y sexto de Primaria diseñarán durante el próximo curso sus propios portabocadillos, confeccionados a partir de una pieza de tela y otra de hule, un plástico reutilizable.

En la Escuela Ideo, un colegio privado de más de 800 alumnos en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo, han optado por ofrecer los portabocadillos al sobreprecio de ocho euros para financiar las becas del curso que viene. En un mes han vendido 200 envoltorios, según los gestores del colegio.

Gael y Lucas, dos hermanos de siete y cuatro años respectivamente, llevan sus propios recipientes porque en su casa reina la conciencia ambiental. Pero su madre, Andrea Pariente, de 39 años, confiesa entre risas que “cuando llevan yogur, la cuchara del pequeño a veces no vuelve a casa”. Por su parte, Gael, que acaba de terminar primero de Primaria, volvía muchos días de clase orgulloso de encargarse de comprobar que todos los desperdicios de su aula se tiraran al contenedor adecuado.

Pablo Llobera, responsable del Plan Verde de la Escuela Ideo, admite que “el patio es como el de todos los colegios: hay papeles en el suelo, tetrabriks y cosas que no tendrían que estar”. De ahí la importancia de que los residuos de las meriendas sean solo orgánicos, tanto en los recreos como en las excursiones que el centro organiza durante el año escolar. Por ello, en esos casos el comedor del colegio ha empezado a entregar las meriendas sin ningún tipo de envoltorio. Los alumnos deben llevar su propio envase si no quieren que el bocadillo vaya suelto en la mochila.

La idea de reducir residuos en el recreo se limitaba a un par de días por semana, y para el curso que viene pretenden que se extienda a más jornadas. Aun así, César Puche, de 52 años, profesor de Física y Química, aclara que no imponen penalizaciones por no llevar envases reutilizables. “Tampoco esto es un estado policial”, se ríe. Para este docente lo importante es que los alumnos no vean esta iniciativa como una obligación, sino que la hagan suya y conozcan la importancia que tienen las pequeñas acciones. Incluso en el recreo. 

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