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REPORTAJE

Una firma en Ghana convierte basura en dinero

La compañía Nelplast transforma desechos plásticos en bloques para construir avenidas

Un grupo de trabajadores pavimenta la sede del Ministerio de Medio Ambiente de Ghana en Accra.
Un grupo de trabajadores pavimenta la sede del Ministerio de Medio Ambiente de Ghana en Accra.

Nelson Boateng prepara una hoguera en un contenedor de metal en Accra (Ghana). Deposita varias botellas de gaseosa y les prende fuego. Unas personas atraídas por el olor a quemado lo rodean desconcertadas. El ghanés, de 35 años, arroja arena a la mezcla. Una nube de humo negro asfixia a los curiosos. Tras unos minutos obtiene una pasta que al secarse se vuelve resistente. Recuerda que lo que empezó como un experimento hace cuatro años se convirtió en una técnica que ha perfeccionado con el tiempo. Boateng es el fundador de Nelplast Ghana Limited, una empresa que transforma los residuos plásticos en bloques para construir caminos.

Esta compañía ha convertido en dinero lo que antes era basura, aunque al principio su proceso de fabricación resultaba lento y contaminante. Los gases nocivos generados por la quema del plástico preocupaban al ghanés. Tras varios intentos, adquirió una tubería de agua metálica, la modificó y creó un sistema que regula la temperatura para derretir los desechos con unos calentadores eléctricos. Boateng asegura que su invento controla el proceso. “Tuve que pensar en un método que redujese el humo y retuviese sus propiedades al derretirse”, explica por teléfono.

Con esta innovación, fundó una pequeña fábrica en Tema, al noroeste de Accra, la capital. La factoría produce al día más de medio millar de bloques (de 30 x 30 centímetros) compuestos por un 60% de plástico y un 40% de arena. El proceso que ideó consiste en los siguientes pasos. Primero, se tritura el material. Después, este se desplaza por unos tubos con unas hélices metálicas y se derrite en tres zonas con temperaturas que oscilan entre los 250 y los 300 grados. Finalmente, se mezcla con la arena, se compacta en un molde rectangular con una prensa hidráulica y se refrigera.

El Ministerio de Medio Ambiente de Ghana ya ha instalado estos adoquines en un distrito de Accra. Incluso revistió sus oficinas con los bloques reciclados por Nelplast. Además de ayudar al ecosistema, la compañía ha creado muchos puestos de trabajo: emplea directamente a 73 personas y a más de 300 recolectores de basura. Boetang ironiza: “Al inicio no lo consideraba como un trabajo. Me llamaban loco. Solo estaba experimentando sobre cómo resolver un problema”.

En Ghana se producen anualmente más de 22.000 toneladas de residuos plásticos, pero solo se recicla el 2%, según la Red Africana de Desperdicios Marinos. El resto va a parar a las calles de las ciudades o a los drenajes y acueductos. Kenneth Amponsah, uno de los directores de Nelplast, está seguro de que su compañía resulta útil para resolver el problema. Su meta es conseguir financiación para incrementar la producción diaria y exportar a otras zonas del país.

Los adoquines para pavimentar, que fabrica esta empresa desde hace dos años, cuestan 50 céntimos, un 30% menos que los producidos con cemento. Los empleados que recorren la fábrica con mascarillas de protección pueden teñirlos de cualquier color en función de las necesidades de sus clientes. Rojos, verdes, café o negros.

Actualmente, Netplast también produce tejas para la construcción de viviendas mediante la misma técnica de reciclaje y ofrece asesorías para la creación de proyectos comprometidos con el medio ambiente. Amponsah cree que existen muchos proyectos que piensan en maneras de combatir la contaminación en Ghana. “Nuestra meta”, concluye, “es hacer productos útiles de lo que ya nadie quiere”.

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