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El viaje del plástico hacia una segunda vida

El viaje del plástico hacia una segunda vida

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Contarina es un ejemplo internacional de gestión de residuos. La empresa, que se ocupa del tratamiento de la basura en 50 municipios de la provincia italiana de Treviso, alcanza un porcentaje de recogida diferenciada de un 85%, el doble de la media europea. Parte de su plástico acaba en la planta de I.Blu, en la vecina provincia de Rovigo, donde se transforma en nuevos productos.

  • Contarina recoge la basura puerta a puerta desde el año 2000. Alrededor de 500 camiones se adaptan a la conformación urbana de las localidades y se conducen con el volante a la derecha para garantizar la seguridad de los trabajadores. Sergio Gaiotto lidera un equipo de operarios y trabaja en la empresa desde hace 19 años: “Los medios son excepcionales, ya no se hace ningún esfuerzo”. En la foto, Gaiotto mientras recoge un contenedor de plástico en el pueblo de Carbonera.
    1Contarina recoge la basura puerta a puerta desde el año 2000. Alrededor de 500 camiones se adaptan a la conformación urbana de las localidades y se conducen con el volante a la derecha para garantizar la seguridad de los trabajadores. Sergio Gaiotto lidera un equipo de operarios y trabaja en la empresa desde hace 19 años: “Los medios son excepcionales, ya no se hace ningún esfuerzo”. En la foto, Gaiotto mientras recoge un contenedor de plástico en el pueblo de Carbonera.
  • A los operarios se les proporciona un calendario con el tipo de residuo que recogen cada día de la semana y una ruta que tienen que seguir (en la foto). La compañía ha introducido un sistema GPS para reemplazar a los mapas. El 40% de la tarifa que pagan los usuarios depende de su producción de residuos orgánicos. Cada familia tiene un contenedor con un chip, que permite medir la basura que genera.
    2A los operarios se les proporciona un calendario con el tipo de residuo que recogen cada día de la semana y una ruta que tienen que seguir (en la foto). La compañía ha introducido un sistema GPS para reemplazar a los mapas. El 40% de la tarifa que pagan los usuarios depende de su producción de residuos orgánicos. Cada familia tiene un contenedor con un chip, que permite medir la basura que genera.
  • Treviso entró en el sistema Contarina en 2016. Su importancia como capital de provincia le permite gozar de un tratamiento especial. Los operarios recogen la basura de los bares hasta dos veces al día y las calles están limpias desde las cinco de la madrugada gracias al servicio nocturno. En la foto, una señora pasa al lado de los contenedores de residuos con su bicicleta.
    3Treviso entró en el sistema Contarina en 2016. Su importancia como capital de provincia le permite gozar de un tratamiento especial. Los operarios recogen la basura de los bares hasta dos veces al día y las calles están limpias desde las cinco de la madrugada gracias al servicio nocturno. En la foto, una señora pasa al lado de los contenedores de residuos con su bicicleta.
  • Los residuos de mayor tamaño no son recogidos puerta a puerta, sino que los propios usuarios se ocupan de llevarlos a los 'ecocentri' (puntos limpios). En la foto, un joven deposita garrafas en un contenedor del 'ecocentro' de Treviso, en las afueras de la capital de provincia.
    4Los residuos de mayor tamaño no son recogidos puerta a puerta, sino que los propios usuarios se ocupan de llevarlos a los 'ecocentri' (puntos limpios). En la foto, un joven deposita garrafas en un contenedor del 'ecocentro' de Treviso, en las afueras de la capital de provincia.
  • Los camiones trasladan los residuos a la planta de Lovadina di Spresiano, sede de Contarina. Allí son vertidos en grandes naves (en la foto) para empezar el proceso de separación mecánica y manual.
    5Los camiones trasladan los residuos a la planta de Lovadina di Spresiano, sede de Contarina. Allí son vertidos en grandes naves (en la foto) para empezar el proceso de separación mecánica y manual.
  • En la primera parte del proceso, las máquinas agrupan, por un lado, el vidrio fino y los tapones y, por el otro, las botellas, las bolsas de nailon, la hojalata y las latas. En la foto, un cilindro gira sobre sí mismo para separar estos componentes.
    6En la primera parte del proceso, las máquinas agrupan, por un lado, el vidrio fino y los tapones y, por el otro, las botellas, las bolsas de nailon, la hojalata y las latas. En la foto, un cilindro gira sobre sí mismo para separar estos componentes.
  • Posteriormente, otra máquina separa las botellas del plástico mixto (el más difícil de reciclar). Todo los procesos pasan por una fase de control manual (en la foto). Según explica Gianluca Moro, responsable de la planta, “las máquinas funcionan correctamente, pero los operarios son imprescindibles para obtener un rendimiento máximo”.
    7Posteriormente, otra máquina separa las botellas del plástico mixto (el más difícil de reciclar). Todo los procesos pasan por una fase de control manual (en la foto). Según explica Gianluca Moro, responsable de la planta, “las máquinas funcionan correctamente, pero los operarios son imprescindibles para obtener un rendimiento máximo”.
  • Una vez efectuada la separación, los residuos son almacenados en bloques de botellas (PET) o de plástico mixto, que se disponen en el exterior de la planta (en la foto). Desde allí serán llevados a otras empresas de reciclaje.
    8Una vez efectuada la separación, los residuos son almacenados en bloques de botellas (PET) o de plástico mixto, que se disponen en el exterior de la planta (en la foto). Desde allí serán llevados a otras empresas de reciclaje.
  • La planta de I.Blu (del grupo Ideal Service) cerca de Rovigo, una provincia vecina a la de Treviso, se encarga de transformar parte del plástico mixto. Mirko Bottolo, director comercial de la fábrica, intenta defender con su trabajo de recuperación el valor de ese material: “El plástico es el nuevo Al Qaeda, Kim o Isis”, bromea. En la foto, una máquina empieza a tratar los residuos.
    9La planta de I.Blu (del grupo Ideal Service) cerca de Rovigo, una provincia vecina a la de Treviso, se encarga de transformar parte del plástico mixto. Mirko Bottolo, director comercial de la fábrica, intenta defender con su trabajo de recuperación el valor de ese material: “El plástico es el nuevo Al Qaeda, Kim o Isis”, bromea. En la foto, una máquina empieza a tratar los residuos.
  • I.Blu calcula un mercado potencial para sus productos de 150.000 toneladas. En la planta de Costa de Rovigo se producen alrededor de 42.000 al año. En la foto, Mirko Bottolo (a la izquierda) al lado de uno de los operarios.
    10I.Blu calcula un mercado potencial para sus productos de 150.000 toneladas. En la planta de Costa de Rovigo se producen alrededor de 42.000 al año. En la foto, Mirko Bottolo (a la izquierda) al lado de uno de los operarios.
  • El primer producto que I.Blu produce a partir del plástico mixto es el Blupolymer (en la foto), un material utilizado en la construcción como aislante o en el asfalto para alargar su ciclo de vida.
    11El primer producto que I.Blu produce a partir del plástico mixto es el Blupolymer (en la foto), un material utilizado en la construcción como aislante o en el asfalto para alargar su ciclo de vida.
  • El segundo producto, que deriva del Blupolymer, es el Bluair (en la foto), utilizado en las acerías para reemplazar al carbono y reducir las emisiones de CO2.
    12El segundo producto, que deriva del Blupolymer, es el Bluair (en la foto), utilizado en las acerías para reemplazar al carbono y reducir las emisiones de CO2.
  • Dos de los materiales que se pueden fabricar a partir del Blupolymer: unos paneles para la construcción de edificios y un compuesto de plástico y madera para el mobiliario urbano (por ejemplo para las piscinas).
    13Dos de los materiales que se pueden fabricar a partir del Blupolymer: unos paneles para la construcción de edificios y un compuesto de plástico y madera para el mobiliario urbano (por ejemplo para las piscinas).
  • El viaje concluye en construcciones como esta. Así, el plástico empieza su segunda vida.
    14El viaje concluye en construcciones como esta. Así, el plástico empieza su segunda vida.