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REPORTAJE

Las botellas de agua pagan la matrícula

España acaba de unirse a los proyectos que ofrecen servicios a quienes reciclan plástico

Un centro de Plastic Bank en Naga (Filipinas), donde se intercambian plásticos por servicios.
Un centro de Plastic Bank en Naga (Filipinas), donde se intercambian plásticos por servicios.

Ya se pueden pagar el colegio, la universidad y el Wi-fi con plásticos. España ha sido el último país en sumarse a la tendencia mundial que ofrece bienes, servicios e incluso dinero a quienes se esfuercen en reciclar. Lo ha hecho en julio de 2019 con el programa Reciclaje 5.0, un proyecto piloto puesto en marcha en Cataluña por la empresa Ecoembes. Desde que en 2013 la firma canadiense Plastic Bank emprendió en Haití, Indonesia y Filipinas un proyecto de trueque por la recolección de plástico, cada vez nacen más iniciativas que buscan soluciones, pero aún no han pasado de minoritarias y con escaso impacto. En una entrevista telefónica, Shaun Frankson, cofundador y director de tecnología de Plastic Bank, explica el cambio de mentalidad que ha logrado esta idea: “En los lugares donde hemos puesto en marcha el trueque, el plástico se ve ya como algo valioso, y no solo como basura”. 

El programa Reciclaje 5.0 se inició como proyecto piloto a principios de julio, basado en una experiencia activada en diversos puntos de Cataluña, como Fontcoberta o Banyoles, en la comarca gerundense del Pla de l’Estany. Allí, durante tres meses, se reciclaron 4.434 bolsas llenas de envases y se introdujo una moneda virtual, el reciclo, que equivale a 50 céntimos y permite a los participantes obtener productos sostenibles a cambio de su colaboración. Ecoembes, la empresa que controla el proceso de reciclado de los envases en España, ha extendido este plan a Igualada, con más de 50 puntos de recogida, Sant Boi de Llobregat y Granollers. Los tres municipios suman casi 200.000 habitantes. 

Los contenedores del proyecto Reciclaje 5.0 se abren gracias a una aplicación que el usuario debe descargar en su móvil. El propio sistema pesa y clasifica el material aportado, y a continuación ingresa su valor en reciclos en la cuenta del donante. Por cada depósito de plástico, se recibe un reciclo. El programa aún se halla en una fase muy incipiente, y los primeros datos se conocerán en septiembre de este mismo año, según explica Cristina Muñoz, coordinadora de Comunicación Corporativa de Ecoembes. 

Esta iniciativa española se parece a la de Plastic Bank, que también utiliza un sistema de ahorro digital con el que los donantes pueden pagar servicios tan variopintos como la matrícula escolar, el Wi-fi, la electricidad o la red telefónica. El sistema ya funciona en Haití, Indonesia y Filipinas. Su cofundador Shaun Frankson explica a este medio: “Donde hay más necesidad, ahí nos instalamos. Eso es lo que nos motiva”. Existen otras iniciativas más directas, como las máquinas colocadas desde el año pasado en los metros de Estambul (Turquía) y Medellín (Colombia), que posibilitan la recarga de la tarjeta de transporte mediante un procedimiento que consiste en entregar botellas y bolsas, o el programa Paga tu Corona con plástico, puesto en marcha en la ciudad paraguaya de Asunción, y que permite utilizar este material para comprar cerveza. 

Un nuevo valor para el plástico

Un hombre muestra el dinero que ha conseguido a cambio del reciclaje de plástico en Naga (Filipinas).
Un hombre muestra el dinero que ha conseguido a cambio del reciclaje de plástico en Naga (Filipinas).

Este tipo de proyectos buscan revalorizar los residuos transformados y darles nuevos usos. Por ello, Plastic Bank ha creado el concepto de plástico social, y vende el material reutilizado a empresas como la petrolera Shell o la textil Marks & Spencer. Los promotores de estas iniciativas defienden una reutilización ética de los residuos para garantizar que se reciclen de forma correcta y ecológica. Desde su fundación, Plastic Bank ha dado una nueva vida a más de 4.000 toneladas de plástico, aseguran sus portavoces. 

Los beneficios de este proyecto van más allá de la sostenibilidad medioambiental y alcanzan a las personas que más lo necesitan. En una conferencia pronunciada en diciembre de 2017 en San Francisco, el fundador de Plastic Bank, David Katz, relató el caso de Lise Nais, una mujer haitiana que perdió a su marido en el terremoto de enero de 2010, y que, gracias al dinero que ha conseguido con el reciclaje, ha podido pagar la universidad a sus dos hijas.

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