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OPINIÓN i

No bajemos la guardia contra el cólera

En los últimos 18 meses, el mundo ha dado pasos significativos en la lucha contra una enfermedad cuya mortalidad pretende reducirse en un 90% en los próximos 11 años

Un enfermo reposa en una camilla del centro de tratamiento de cólera de la provincia de Hajjah, en Yemen, el 1 de junio de 2019.
Un enfermo reposa en una camilla del centro de tratamiento de cólera de la provincia de Hajjah, en Yemen, el 1 de junio de 2019. AFP

Cuando el ciclón Idai azotó a Mozambique, Malawi y Zimbabue en la noche del 14 de marzo, causó una devastación inimaginable y se cobró más de 1.000 vidas. Tras su paso, y el del ciclón Kenneth al mes siguiente, la inundación y la pérdida de infraestructuras crearon las condiciones para un brote explosivo de cólera, una enfermedad diarreica mortal que puede matar a una persona en cuestión de horas si no recibe tratamiento.

Pero lo que sucedió a continuación es clave: después del paso devastador de Idai, las autoridades lanzaron una iniciativa de respuesta rápida y, en el lapso de 24 horas, dispusieron el suministro de vacunas orales contra el cólera en Mozambique. Con un esfuerzo de inmunización a gran escala que hoy está en curso, el brote está bajo control y se han salvado miles de vidas.

En el pasado, los países en desarrollo que han sido azotados por desastres naturales o aquejados por la guerra no han sido tan afortunados. Después de un terremoto devastador en 2010, Haití experimentó un brote de cólera prolongado que se cobró miles de vidas y puso en peligro su recuperación. Y en Yemen, un país que hoy está desgarrado por la guerra, aún no se ha podido controlar un resurgimiento de la enfermedad igualmente generalizado.

El cólera, una enfermedad antigua que alguna vez mató a decenas de miles de personas en Europa y Norteamérica, fue eliminado del Norte Global hace más de 150 años. Hoy en día, se encuentra casi exclusivamente en las comunidades más pobres del mundo, donde es un efecto colateral letal de la miseria y la desigualdad económica.

Sin embargo, en los últimos 18 meses, el mundo ha dado pasos significativos en la lucha contra el cólera. En alianza con los Gobiernos de los países afectados por la dolencia, el Grupo de Trabajo Mundial para el Control del Cólera (GTFCC por su sigla en inglés), una red líder de organizaciones de salud globales, está trabajando para relegarla a los libros de historia.

El cólera se encuentra casi exclusivamente en las comunidades más pobres del mundo

En 2018, el GTFCC dispuso el envío de 17,4 millones de dosis de la vacuna oral contra el cólera a los países afectados. Como resultado de ello, hoy se inmuniza a más gente que nunca contra el cólera. La vacuna no es solo segura y económica, sino también altamente efectiva, ya que ofrece una protección inmediata que puede durar hasta cinco años. Por ende, sirve como un puente necesario entre las respuestas de emergencia y los esfuerzos más amplios y a más largo plazo como la inversión en seguridad del agua, saneamiento y servicios de higiene.

Este logro no habría sido posible sin Gavi, la Alianza Mundial para Vacunas. Gavi, una asociación público-privada única, aprovecha el financiamiento para la vacunación, reduce el coste de las vacunas y mejora su suministro al respaldar los sistemas de salud de los países. Debido a su método innovador de recaudación de fondos del siglo XXI y al modelo de suministro, es uno de nuestros mejores activos en la lucha contra las enfermedades que se pueden prevenir con vacunas. Mejor aún, la vacuna oral contra el cólera es solo una de las 13 que sustenta Gavi. Desde su fundación en 2000, esta organización ha evitado unos 10 millones de muertes, una cifra que crecerá a medida que cedan los brotes de cólera.

Además de marcar un nuevo récord para el suministro de vacunas orales para el cólera, el GTFCC y Gavi también están respaldando una estrategia de largo plazo liderada por los países afectados para erradicar la enfermedad. Como se delinea en Ending Cholera: A Global Roadmap to 2030, el objetivo es reducir las muertes por cólera en un 90% y erradicar la enfermedad de 20 de los 47 países actualmente afectados en el lapso de los próximos 11 años.

Es posible que los historiadores recuerden el 2019 como el inicio del fin del cólera, pero mucho depende de nuestros esfuerzos en los próximos años. Por empezar, los donantes en el área de la salud global deben dar un paso adelante para garantizar que Gavi esté plenamente financiada en el próximo período de inversión estratégica (2021-2025). Este respaldo es crítico no solo para terminar con el cólera, sino también para alcanzar nuestros los cuatro objetivos relacionados con la salud. La inmunización de rutina que ofrece Gavi es esencial para crear sistemas de atención médica primaria fuertes y alcanzar una cobertura universal.

Si no actuamos ahora, los casos de cólera podrían aumentar un 50% en los próximos 20 años

Segundo, los países afectados deben seguir el ejemplo de países como Somalia, Sudán del Sur, Zambia, Zimbabue y otros. Eso implica trabajar con la Organización Mundial de la Salud en un plan de control del cólera, a fin de ayudar a los gobiernos a destrabar recursos y recibir asistencia técnica, incluida la vacuna oral contra la cólera.

Si no actuamos ahora, los modelos de la OMS muestran que el cambio climático, la urbanización y el crecimiento demográfico podrían hacer subir los casos de cólera un 50% en los próximos 20 años.

Hay mucho más por hacer, entre otras cosas realizar inversiones importantes en agua sostenible, saneamiento, servicios de higiene, mejor control de las enfermedades y sistemas de salud más robustos. Afortunadamente, el retorno sobre estas inversiones será inmenso. Podemos eliminar el cólera y al mismo tiempo avanzar hacia la gestión o erradicación de un amplio rango de enfermedades vinculadas al agua, lo que es necesario para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El lugar donde vivimos no debería determinar si uno vive o no. Pero hasta que no eliminemos las muertes por cólera, esa será la trágica realidad que enfrentan las comunidades vulnerables en el Sur Global.

Anita Zaidi es directora de los programas de Desarrollo de Vacunas, Supervisión y Enfermedades Entéricas y Diarreicas en la Bill & Melinda Gates Foundation. Copyright: Project Syndicate, 2019.

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