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La tierra habitada más al norte del mundo donde nadie sale de casa sin un rifle

Aventura a bordo de una centenaria goleta de dos mástiles en Svalbard, un territorio extremo, en busca de glaciares, fiordos llenos de icebergs, osos polares y el sol de medianoche

La isla del Príncipe Carlos Forland, una de las tierras protegidas como parque nacional en el archipiélago de las Svalbard.
La isla del Príncipe Carlos Forland, una de las tierras protegidas como parque nacional en el archipiélago de las Svalbard.

Situado a apenas 1.000 kilómetros del polo Norte, entre los paralelos 75º y 81º (para hacerse una idea, el extremo norte de Groenlandia está en el 83º 60'), con noches negras que duran cuatro meses y luego otros cuatro meses en los que el Sol no se oculta, las Svalbard (a las que también se conoce por su nombre holandés, Spitsbergen) serían el lugar ideal para que no hubiera vida. Pero la hay y muy intensa. Hace siglos la hubo gracias a la abundancia de caza, que llevó casi al exterminio de ballenas, focas y todo lo que tuviera más de un kilo de grasa. Luego llegó la minería del carbón, que aún continúa. Y hoy se vive mucho mejor gracias al turismo, que mantiene aquí a una población de unas 2.000 personas, noruegos en su mayoría, aunque el censo depara sorpresas: la segunda mayor comunidad es la tailandesa.

En cualquier caso, lo que de verdad permite la vida en esta latitud norte tan extrema es la corriente del Golfo, cuyas últimas bocanadas de agua cálida llegan exhaustas pero aún con temperatura suficiente hasta las costas de Svalbard como para evitar que mar y tierra estén casi siempre congelados, como ocurre en otras zonas del globo a estas latitudes.

Un ecosistema ártico dibujado por glaciares y tundras donde habitan focas, morsas, ballenas de varias clases, zorros árticos, manadas de renos en libertad y más de 160 especies diferentes de plantas. Aunque si hubiera que destacar un animal totémico del archipiélago sería el oso polar. Pese a ser una especie amenazada por el cambio climático, se calcula que el censo iguala aún al de humanos: entre 2.000 y 2.500 ejemplares que vagabundean por la banquisa polar en busca de focas, su alimento favorito. Lo que no impide que cuando la comida escasea sea fácil verlos merodeando por los alrededores de Ny Ålesund, Barentsburg o Longyearbyen, los principales asentamientos humanos de las Svalbard. Por eso ninguno de sus habitantes en su sano juicio sale a 500 metros de casa sin un buen rifle automático. De hecho, en la puerta de los restaurantes y comercios de Longyearbyen existen unos ganchos especiales para colgar los rifles junto a un cartel que ruega entrar desarmado al local. Como en el Far West.

Acabo de estar en las Svalbard acompañando a un grupo de aventureros de El País Viajes. Y hemos recorrido el archipiélago además de una manera muy especial: navegando a bordo de una goleta de dos mástiles construida en 1910, charteada en exclusiva para el grupo, con la que hemos podido acceder a rincones fascinantes e inaccesibles de otra manera.

Son los que aparecen en este vídeo que rodé durante el viaje: aventura blanca en la tierra de los osos polares (aunque por desgracia no vimos ninguno).

Este viaje en barco por las Svalbard lo repetiré en la primavera de 2020. Próximamente se colgará información sobre él en la web de El País Viajes.

La tierra habitada más al norte del mundo donde nadie sale de casa sin un rifle

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