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Melinda Gates revela la relación tóxica que mantuvo antes de Bill Gates

La empresaria y filántropa publica 'No hay vuelta atrás', un libro dedicado al empoderamiento femenino en el que repasa su biografía antes y después de casarse con el fundador de Microsoft

Melinda Gates, en marzo.
Melinda Gates, en marzo. CORDON PRESS

Melinda Gates se ha convertido en una de las voces más poderosas de su generación. A sus 54 años, la empresaria, activista y filántropa y su marido, Bill Gates, fundador de la tecnológica Microsoft, ocupan el segundo lugar en la privilegiada lista de personas más ricas del mundo. Y, precisamente por tener tanto, el dinero no es algo que les interese para ellos mismos. Con una fortuna de más de 89.400 millones de euros, según Forbes, han donado ya cerca de 33.000 millones en acciones a la Gates Foundation, en la que Melinda tiene un papel fundamental.

Sin embargo, esa imagen de mujer inteligente, culta, benefactora, de mundo y que parece estar por encima del resto de los mortales no implica la perfección, ni que su vida encaje en el patrón inmaculado que muchos creerían. Ella misma ha querido romper con esa idea en su nuevo libro, No hay vuelta atrás, en el que habla de su labor de filantropía, de su familia y de su rol como mujer. Además, en él explica cómo vivió una relación tóxica y cómo eso es algo que puede afectar a todas las féminas. 

En su escrito, Gates habla acerca de esa situación, algo que vivió antes de casarse con Bill Gates, hace ya un cuarto de siglo. Algo de lo que también habló en una entrevista con la revista de The New York Times el pasado abril. Cuando el periodista le cuestiona el hecho de comparar su historia personal, relativamente normal, con otras muy duras, de mutilación genital o de pérdida de hijos, ella decide dar su versión al respecto. 

"Una de las cosas sobre las que hablo en el libro es de que he estado inmersa en una relación tóxica. No pasé demasiado tiempo en ella, pero nunca he hablado de esto antes. Acabó con mi voz y con mi autoestima durante años", relataba entonces Melinda Gates. "Eso, para mí, no es muy distinto de las mujeres que están en países en desarrollo y no tienen ni voz ni poder de decisión. Es cierto que yo no tengo la experiencia, gracias a Dios, de la mutilación genital, ni he perdido ningún hijo, pero me han tocado de cerca la muerte de dos personas en las que familias me dejaron hacer el duelo con ellos", explica. Ella cree, además, que "siendo madre, se puede comprender de algún modo lo horrible que debe ser perder a un hijo" porque "esas historias son universales": "No tenemos que vivir las experiencias de todo el mundo. Simplemente tenemos que tener empatía para entender lo descorazonador que sería decir: 'Cambiémoslo'. Así que quiero que la gente sea capaz de empatizar con todas las historias que les lleguen, que les den la vuelta y digan: 'Vale, ¿qué puedo hacer yo?".

Bill Gates su esposa Melinda Gates en el BNP Paribas Open de tenis el pasado marzo. ampliar foto
Bill Gates su esposa Melinda Gates en el BNP Paribas Open de tenis el pasado marzo.

Esa relación tóxica de Gates se menciona apenas por encima en su libro, pero entonces, ¿por qué se cuenta? Según explica ella misma al diario neoyorquino, incluir esa parte de su historia "fue una decisión importante". "Quiero decir, algo inmenso", reflexiona ella. "Apenas he empezado a hablar de ello en los últimos años y a gente muy cercana a mí. Pero cuando estaba escribiendo el libro pensé: 'Tengo que contarlo". 

Gates tenía claro que era una historia que merecía ser explicada por un motivo concreto: "Porque muy poca gente entiende la cantidad de mujeres que han pasado por esto". "La cantidad de ellas que han sufrido abusos es increíble. Afecta a la autoestima, a la confianza de las mujeres. Puede haber vergüenza o culpa. Y, en mi caso, un efecto profundo acerca de cómo me veía a mí misma y de por qué no estaba usando mi voz", relata. Y añade: Sentí que era importante contar eso en el libro, para que la gente entendiera que sí, que esto le puede pasar a cualquiera".

La esposa de Bill Gates explica que no fue algo fácil, pero después de meditarlo mucho decidió que contarlo podría ayudar a otras mujeres: "Y lo que decidí incluir es otra decisión cargada de intención. Esa persona está viva. Esa persona tiene una madre y un padre. Esa persona tiene dos hermanas y más familia. Así que pensé que era importante para mí compartir exactamente lo que compartí, y nada más. No es una cuestión fácil para ninguno".

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