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Viviendas para recuperar la salud

Viviendas para recuperar la salud

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Una fundación gestiona en Madrid, Córdoba y Murcia varias casas para personas sin hogar que necesitan un lugar adecuado en el que pasar su convalecencia médica. En la fotogalería se realiza un recorrido por una de ellas, en Madrid

  • Dolores Córdoba tiene 60 años. Sufre dolencias renales y se recupera de un ictus. "Mi mayor problema, además del médico, es que no tengo a dónde ir", explica. Hace tres meses llegó a una de las viviendas que RAIS, una fundación especializada en la defensa de los derechos de las personas sin hogar, gestiona en Las Tablas (Madrid) para quienes disponen del alta hospitalaria, pero no médica, es decir, que siguen en periodo de convalecencia. La entidad tiene viviendas en Madrid, Córdoba y Murcia. En la imagen, el enfermero del programa en Madrid, junto a Dolores, en el consultorio en que les ayudan a gestionar la medicación.
    1Dolores Córdoba tiene 60 años. Sufre dolencias renales y se recupera de un ictus. "Mi mayor problema, además del médico, es que no tengo a dónde ir", explica. Hace tres meses llegó a una de las viviendas que RAIS, una fundación especializada en la defensa de los derechos de las personas sin hogar, gestiona en Las Tablas (Madrid) para quienes disponen del alta hospitalaria, pero no médica, es decir, que siguen en periodo de convalecencia. La entidad tiene viviendas en Madrid, Córdoba y Murcia. En la imagen, el enfermero del programa en Madrid, junto a Dolores, en el consultorio en que les ayudan a gestionar la medicación.
  • "Aunque vayan a urgencias, en la calle no se curan, no pueden tomar la medicación, ni seguir las prescripciones médicas, acaban volviendo a urgencias", explica José Manuel Caballol, director gerente de RAIS. La entidad ha realizado un estudio piloto con 52 de las personas que residen en las viviendas que gestionan. Han comparado el tiempo que pasaron hospitalizados los seis meses antes de participar en el programa y los seis meses posteriores. "Con estos recursos el sistema sanitario ahorraría 48.000 euros por persona y año", añade. En la imagen, Dolores Córdoba organiza en un pastillero su medicación.
    2"Aunque vayan a urgencias, en la calle no se curan, no pueden tomar la medicación, ni seguir las prescripciones médicas, acaban volviendo a urgencias", explica José Manuel Caballol, director gerente de RAIS. La entidad ha realizado un estudio piloto con 52 de las personas que residen en las viviendas que gestionan. Han comparado el tiempo que pasaron hospitalizados los seis meses antes de participar en el programa y los seis meses posteriores. "Con estos recursos el sistema sanitario ahorraría 48.000 euros por persona y año", añade. En la imagen, Dolores Córdoba organiza en un pastillero su medicación.
  • Eric Djike posa en una de las entradas de las cuatro viviendas que RAIS gestiona en Madrid. Este hombre huyó de Camerún después de que mataran a su padre, líder de una tribu, e intentaran asesinarlo a él. Tardó tres años en cruzar África y lograr llegar a España. Sobrevivió como pudo, durmiendo en la calle, pidiendo para comer y poder moverse, acarreando las secuelas físicas y psicológicas provocadas por la agresión que había sufrido. En su periplo se fracturó la pierna. Lleva un puñado de operaciones a sus espaldas, la última unos días antes de que se tomara la foto.
    3Eric Djike posa en una de las entradas de las cuatro viviendas que RAIS gestiona en Madrid. Este hombre huyó de Camerún después de que mataran a su padre, líder de una tribu, e intentaran asesinarlo a él. Tardó tres años en cruzar África y lograr llegar a España. Sobrevivió como pudo, durmiendo en la calle, pidiendo para comer y poder moverse, acarreando las secuelas físicas y psicológicas provocadas por la agresión que había sufrido. En su periplo se fracturó la pierna. Lleva un puñado de operaciones a sus espaldas, la última unos días antes de que se tomara la foto.
  • Eric Djike ha logrado volver a trabajar. Cuenta que tiene una discapacidad del 65% y que ahora, que acaba de ser intervenido nuevamente de la pierna, está de baja. Pero asegura que está deseando reincorporarse a su puesto. En la imagen, bebe de una taza en la cocina de una de las viviendas de Madrid. Llegó hace un año. "No sabía que podían arreglarse los problemas de la cabeza sin tomar medicación", afirma, en referencia al tratamiento psicológico que está recibiendo desde que llegó a España. Aquí le ha sido otorgado el estatuto de refugiado.
    4Eric Djike ha logrado volver a trabajar. Cuenta que tiene una discapacidad del 65% y que ahora, que acaba de ser intervenido nuevamente de la pierna, está de baja. Pero asegura que está deseando reincorporarse a su puesto. En la imagen, bebe de una taza en la cocina de una de las viviendas de Madrid. Llegó hace un año. "No sabía que podían arreglarse los problemas de la cabeza sin tomar medicación", afirma, en referencia al tratamiento psicológico que está recibiendo desde que llegó a España. Aquí le ha sido otorgado el estatuto de refugiado.
  • Eric Djike coloca una taza en el fregaplatos de la vivienda en la que reside en Madrid. Allí, se dividen las tareas, en función de sus posibilidades. En la nevera de una de las casas, un cuadro organiza las labores. La filosofía del centro pasa por que los residentes acudan al sistema de atención primaria. Es decir, que se reducen sus visitas a urgencias. Aumentan las citas en centros de salud, con especialistas. También hay talleres de orientación al empleo, psicólogos, pero no les obligan a utilizar todos los recursos, cada uno tiene su ritmo y decide, explica el personal.
    5Eric Djike coloca una taza en el fregaplatos de la vivienda en la que reside en Madrid. Allí, se dividen las tareas, en función de sus posibilidades. En la nevera de una de las casas, un cuadro organiza las labores. La filosofía del centro pasa por que los residentes acudan al sistema de atención primaria. Es decir, que se reducen sus visitas a urgencias. Aumentan las citas en centros de salud, con especialistas. También hay talleres de orientación al empleo, psicólogos, pero no les obligan a utilizar todos los recursos, cada uno tiene su ritmo y decide, explica el personal.
  • Eric Djike posa en uno de los balcones de las viviendas. A su lado hay ropa secándose en un tendedero. Los expertos consultados confirman que este tipo de recurso, casas con plazas específicas para personas sin hogar con problemas de salud, es pionero y muy necesario. José Manuel Caballol, director gerente de RAIS, que gestiona este programa, coincide. "Deberían ser recursos públicos y extenderse a más ciudades", dice.
    6Eric Djike posa en uno de los balcones de las viviendas. A su lado hay ropa secándose en un tendedero. Los expertos consultados confirman que este tipo de recurso, casas con plazas específicas para personas sin hogar con problemas de salud, es pionero y muy necesario. José Manuel Caballol, director gerente de RAIS, que gestiona este programa, coincide. "Deberían ser recursos públicos y extenderse a más ciudades", dice.
  • En las viviendas, la mayoría de las habitaciones son dobles, aunque también hay individuales. Disponen de una cama, una mesa de noche y un armario empotrado. Las casas están totalmente adaptadas. Hay llamadores en todas las camas. También en los baños, que son individuales. En cada casa hay un salón y una cocina. Aquí viven pacientes con enfermedades oncológicas, crónicas, traumatismos o incluso que sufren dolencias en estado terminal. En la imagen, Eric Djike, a la izquierda, junto a otro hombre que también reside en estas viviendas, en uno de los dormitorios.
    7En las viviendas, la mayoría de las habitaciones son dobles, aunque también hay individuales. Disponen de una cama, una mesa de noche y un armario empotrado. Las casas están totalmente adaptadas. Hay llamadores en todas las camas. También en los baños, que son individuales. En cada casa hay un salón y una cocina. Aquí viven pacientes con enfermedades oncológicas, crónicas, traumatismos o incluso que sufren dolencias en estado terminal. En la imagen, Eric Djike, a la izquierda, junto a otro hombre que también reside en estas viviendas, en uno de los dormitorios.
  • Dolores Córdoba y Eric Djike charlan en la cocina sobre lo que les gustaría hacer en el futuro. "¿Qué querrías hacer si pudieras volver a trabajar?", le pregunta él. Ella responde: "¿Si me recuperara del todo? Me encantaría cuidar a personas mayores". Ellos viven en dos casas diferentes, pero los fines de semana suelen verse en la zona común que comparten las viviendas: el huerto. Allí hay un árbol plantado por cada uno de los residentes que han fallecido. Se cuentan cinco. "Es la zona más querida de la casa", reconoce Córdoba, emocionada.
    8Dolores Córdoba y Eric Djike charlan en la cocina sobre lo que les gustaría hacer en el futuro. "¿Qué querrías hacer si pudieras volver a trabajar?", le pregunta él. Ella responde: "¿Si me recuperara del todo? Me encantaría cuidar a personas mayores". Ellos viven en dos casas diferentes, pero los fines de semana suelen verse en la zona común que comparten las viviendas: el huerto. Allí hay un árbol plantado por cada uno de los residentes que han fallecido. Se cuentan cinco. "Es la zona más querida de la casa", reconoce Córdoba, emocionada.
  • Eric Djike y Dolores Córdoba se abrazan ante una de las viviendas de RAIS en Madrid. No saben cómo de larga será su estancia allí. "Hasta que no arregle [con la psicóloga] un problema que yo tengo, no me planteo el futuro", cuenta ella. No hay un máximo de estancia en las viviendas. Cada uno permanece en ellas el tiempo que sea oportuno en función de sus necesidades. El año pasado, de las 68 personas que abandonaron estas plazas, solo cinco volvieron a la calle.
    9Eric Djike y Dolores Córdoba se abrazan ante una de las viviendas de RAIS en Madrid. No saben cómo de larga será su estancia allí. "Hasta que no arregle [con la psicóloga] un problema que yo tengo, no me planteo el futuro", cuenta ella. No hay un máximo de estancia en las viviendas. Cada uno permanece en ellas el tiempo que sea oportuno en función de sus necesidades. El año pasado, de las 68 personas que abandonaron estas plazas, solo cinco volvieron a la calle.