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Estepona: el nuevo jardín de la Costa del Sol

La localidad de la Costa del Sol vuelve a sus esencias embelleciendo su centro

Estepona: el nuevo jardín de la Costa del Sol

ESTEPONA TIENE 67.000 habitantes, pero alma de pueblo blanco. Su centro histórico está plagado de humildes casas y edificios coloreados por murales. Las obras artísticas conviven con la ropa tendida en las fachadas, con ventanas donde cantan los canarios. A pie de calle, sus residentes más mayores pasan la mañana de cháchara mientras se prepara el almuerzo. Lo hacen yendo de una casa a otra, con la tranquilidad que les da saber que por sus calles no hay tráfico. Ya no hay semáforos ni atascos. Tampoco coches salpicados sobre las aceras: han sido sustituidos por miles de macetas. Y el ruido ha dado paso a un sonido ambiente donde predomina el trinar de gorriones y tórtolas turcas. “Hemos vivido una revolución”, cuenta María Domínguez mientras friega el portal de su vivienda.

La revolución a la que se refiere ha sido la consecuencia de un plan municipal para devolver Estepona a sus orígenes. Una idea que ha cambiado la cara a un lugar que, desde la autovía A-7, da la impresión de ser un compendio de urbanizaciones de lujo. Ahora la imagen cambia cuando se observa de cerca. Una mirada en la que se descubre un casco histórico que ha vuelto a su esencia con la ­peatonalización de 120 calles desde 2011. Suman más de 16 kilómetros por las que sus habitantes vuelven a pasear, a sacar la silla al sol del invierno o en las calurosas noches de verano. También despiertan la curiosidad del turismo que, cámara en mano, vive la ilusión de perderse en un pueblo típico andaluz sin necesidad de moverse de la Costa del Sol, de la que Estepona quiere convertirse en su gran jardín.

Calles del casco histórico.
Calles del casco histórico.

La frase no es solo una metáfora: más de 10.000 macetas pueblan el centro. La mayoría, en las fachadas, que muestran con orgullo geranios, coralinas, gitanillas y dragos que un equipo de 12 personas riegan a diario. También hay grandes tiestos donde crecen palmeras y zonas verdes ganadas al hormigón. La plaza de Juan Bazán es un buen ejemplo. El Ayuntamiento adquirió dos viejos inmuebles deshabitados, los derribó y con el apoyo de la Mancomunidad de Municipios hizo un patio andaluz. En este rincón resuena el agua de dos fuentes y las plantas colorean las blancas paredes. Es lo mismo que ha ocurrido con pasajes como el de Alicia Padierna, un callejón al que se accede bajo un arco de buganvillas, o el de los Poetas Andaluces, con bustos de Cernuda o Juan Ramón y azulejos donde se lee poesía. Rincones que han cambiado tan rápido que el Street View de Google no los reconoce.

Algunos rincones han cambiado tan rápido que el 'Street View de Google' no los reconoce

“Había un problema: el saneamiento y otras infraestructuras estaban obsoletos. Y lo convertimos en una oportunidad para dar un cambio radical al centro”, explica el alcalde, José María García Urbano, del PP. Esa metamorfosis no ha pasado inadvertida para la inversión privada, que ha preferido evitar el caos urbanístico de Marbella y viene inyectando millones en Estepona, con más seguridad jurídica y un creciente turismo de calidad.

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